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Yeison Jiménez. Créditos: Colprensa

Revelan los detalles preliminares del accidente de Yeison Jiménez: ¿qué pasó realmente tras el despegue en Paipa?

El informe preliminar de la Autoridad de Investigación de Accidentes Aéreos reconstruye, minuto a minuto, los segundos críticos posteriores al despegue de la aeronave en la que murió el cantante Yeison Jiménez. No hay conclusiones definitivas, pero sí un relato detallado.

Por: Juan David Cano

El pasado 10 de enero, hacia las 4:11 de la tarde, una avioneta Piper PA-31-325, matrícula N325FA, se precipitó contra un cultivo de cebolla en la vereda Romita, en zona rural de Paipa, Boyacá. A bordo iban seis personas, ninguna sobrevivió. Entre las víctimas estaba el cantante de música popular Yeison Jiménez, una de las figuras más reconocidas de ese género musical en Colombia.

El accidente ocurrió apenas dos minutos después del inicio del despegue, a menos de dos kilómetros de la pista del aeródromo Juan José Rondón. No fue un vuelo largo, ni siquiera uno que alcanzara una altura significativa. Como lo describe el informe preliminar de la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC), fue un intento de salida que nunca llegó a convertirse plenamente en vuelo.

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Yeison Jiménez. Créditos: Colprensa

Qué es lo primero que establece el informe

El documento, de 21 páginas, es explícito en algo que suele generar confusión: no busca establecer responsabilidades ni culpas. Su objetivo es reconstruir hechos técnicos iniciales para entender qué ocurrió y prevenir futuros accidentes. Aun así, permite seguir una línea clara de lo sucedido.

La aeronave despegó bajo reglas de vuelo visual, es decir, en condiciones que permitían ver el terreno sin instrumentos especiales. Era de día, no había tormentas y el clima, a simple vista, parecía estable. Sin embargo, segundos después de despegar, la aeronave perdió altura, impactó contra el terreno y se incendió tras el choque. El fuego no se produjo en el aire: ocurrió después del impacto, cuando los tanques de gasolina se rompieron y el combustible entró en contacto con partes calientes de los motores.

Fuente: GOES Image Viewer
Fuente: GOES Image Viewer

Este detalle es clave porque descarta, desde el inicio, una explosión previa o un incendio en pleno vuelo.

El recorrido previo: un avión que venía volando sin problemas

Un día antes del accidente, el 9 de enero, la aeronave había realizado varios vuelos sin novedad entre Medellín, Bogotá y Paipa. Incluso se había efectuado un vuelo de comprobación tras un mantenimiento reciente en el motor izquierdo, que incluyó cambio de anillos y magnetos. Todo eso había salido bien. No hubo alertas, ni reportes de fallas, ni aterrizajes de emergencia.

– Ubicación de la aeronave con respecto al aeródromo SKPA (Fuente: DIACC)
Ubicación de la aeronave con respecto al aeródromo SKPA (Fuente: DIACC)

En la mañana del 10 de enero, el avión estaba estacionado en Paipa. El plan era volar de regreso a Medellín. Se presentó un plan de vuelo normal, con una velocidad estimada de 160 nudos, una altitud de crucero de 12.500 pies y una autonomía de tres horas y media. Nada, en el papel, indicaba un escenario fuera de lo común.

El despegue: lo que muestran los restos

Según la inspección en campo, el avión inició su carrera de despegue hacia las 4:09 de la tarde. Lo que ocurrió después se reconstruye a partir de la posición final de los restos, las huellas en el terreno y los daños en la estructura.

La aeronave impactó con un ángulo relativamente alto, pero recorrió apenas 21 metros desde el primer punto de contacto hasta quedar detenida. Esto indica que no venía a gran velocidad ni en picada pronunciada. De hecho, los investigadores encontraron que el avión golpeó el terreno con las alas prácticamente niveladas, con una leve inclinación hacia la izquierda y un ligero ángulo de nariz hacia arriba, como si aún estuviera intentando volar.

Ubicación de componentes principales en los restos N325FA (Fuente: DIACC)
Ubicación de componentes principales en los restos N325FA (Fuente: DIACC)

En términos simples: no cayó “en vertical” ni descontrolado, sino que no logró sostenerse en el aire.

Las hélices y la energía del impacto

Uno de los elementos más reveladores en cualquier accidente aéreo es el estado de las hélices. Cuando un motor entrega potencia, las palas suelen doblarse con fuerza al impactar. En este caso, tanto la hélice izquierda como la derecha mostraron deformaciones compatibles con impactos de baja energía.

Eso sugiere que, al momento del choque, los motores no estaban entregando toda su potencia. El informe no afirma todavía si hubo una falla mecánica, una pérdida parcial de potencia o una condición operativa que redujo el rendimiento. Lo que sí establece es que el avión no tenía la energía suficiente para seguir ascendiendo.

Condición de la hélice izquierda en los restos N325FA (Fuente: DIACC)
Condición de la hélice izquierda en los restos N325FA (Fuente: DIACC)

Volar en Paipa no es como volar al nivel del mar

Los expertos también hablaron de uno de los conceptos técnicos más importantes del informe y también uno de los menos conocidos fuera del mundo aeronáutico: la altitud por densidad.

Paipa está a unos 8.174 pies sobre el nivel del mar, pero ese día la combinación de temperatura, presión y humedad hacía que el aire se comportara como si el avión estuviera despegando casi a 9.719 pies. A eso se le llama altitud por densidad: cuanto más “delgado” es el aire, menos potencia producen los motores y menos sustentación generan las alas.

En otras palabras, el avión estaba en un aeropuerto alto, con aire húmedo y poco denso, lo que reduce el rendimiento justo en el momento más crítico del vuelo: el despegue. No había viento fuerte que ayudara. El viento era de apenas un nudo, prácticamente inexistente.

Condición de estabilizador vertical N325FA (Fuente: DIACC)
Condición de estabilizador vertical N325FA (Fuente: DIACC)

Aunque no hubo tormentas ni fenómenos severos, el informe muestra que había nubosidad baja dispersa, alta humedad (91 por ciento) y una temperatura ambiente de 13,4 grados centígrados. 

Lo que aún falta por saber

El informe preliminar no concluye qué causó la pérdida de altura. Deja abiertas varias líneas: el rendimiento real de los motores, la configuración del avión, el peso y balance, los factores humanos y el análisis detallado del mantenimiento.

Por eso, las hélices y los motores serán enviados a Estados Unidos para inspecciones en fábrica, con participación de autoridades colombianas y estadounidenses. También se revisarán videos, documentos técnicos y registros operativos antes de emitir un informe final.

Por ahora, lo que se sabe es esto: el avión despegó, pero nunca logró volar plenamente. Todo ocurrió en segundos. No hubo tiempo para maniobras de emergencia ni para correcciones mayores. El accidente se produjo en la fase más vulnerable del vuelo, cuando la nave aún depende de cada metro de pista y de cada unidad de potencia disponible.

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