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Inundaciones en Córdoba. Créditos: suministradas
Inundaciones en Córdoba. Créditos: suministradas

“Mi casa estaba debajo del agua”: historias de familias damnificadas por las inundaciones en Córdoba

Las intensas lluvias de enero y febrero arrasaron con viviendas, escuelas, cultivos y ganado en Córdoba, obligando a muchas familias a empezar de nuevo. CAMBIO recogió los testimonios de habitantes del departamento que hoy enfrentan los efectos de este inusual y catastrófico fenómeno.

Por: Gabriela Casanova

Nadis Vitola salió de su casa, en el corregimiento de Puerto Anchica, en Montelíbano, junto a su esposo y sus dos hijos, para asistir a un concierto cristiano el sábado 31 de enero, en una vereda ubicada al otro lado del río San Jorge. La familia emprendió el regreso de madrugada y, hacia las 2:00 de la mañana del primero de febrero, al llegar a la orilla, se encontró con que el río había aumentado su caudal y ya no podían cruzar. “A cada rato el desespero se apoderaba más de nosotros”, dijo a CAMBIO.

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Durante horas intentaron pasar y, cuando finalmente lograron llegar a su hogar, ya era demasiado tarde. “Mi casa estaba debajo del agua”, relató Nadis, quien es lideresa social del corregimiento. Su ropa, muebles y electrodomésticos quedaron cubiertos por el lodo.

“No tengo palabras. Esto es un esfuerzo de muchos años de trabajo y de lucha para conseguir mis cosas, para ver cómo se destruyen en cuestión de una o dos horas, cómo uno pierde todo”, agregó.

En los días siguientes, Nadis y su familia buscaron entre el barro las pertenencias que podían salvar. Sin embargo, había personas en peores condiciones. “Ver uno que de pronto el vecino que construyó con esfuerzo su casa y que hoy está en la calle sin una colchoneta, sin una cama, es algo muy doloroso”, contó.

Nadis aseguró que personal de la Alcaldía de Montelíbano y habitantes del corregimiento de Tierradentro han llegado para atender a los afectados. Sin embargo, afirmó que han sido el corregimiento vecino y las empresas privadas de la región quienes han brindado mayor apoyo. “Hasta el momento no le hemos visto la cara al alcalde”, dijo.

Casa de Nadis Vitola. Créditos: suministrada
Casa de Nadis Vitola. Créditos: suministrada

Nadis y otros habitantes de Puerto Anchica buscan la manera de llenar los pocos tanques de agua que quedaron en la zona para poder bañarse, mientras que sus hijos siguen a la espera de volver a clases, pues el colegio del corregimiento también se inundó

Al igual que otras familias, esta lideresa, su esposo e hijos fueron víctimas de un frente frío proveniente del invierno del hemisferio norte, que provocó un incremento de las precipitaciones en Colombia del 64,4 por ciento durante enero, dejando en grave situación al norte, centro y occidente del país, especialmente la región Caribe.

Inundaciones, deslizamientos de tierra y otras afectaciones en distintos departamentos conformaron un escenario atípico que dejó cerca de 52.000 familias damnificadas, muchas de ellas con sus viviendas totalmente destruidas y sin pertenencias, además de unas 35.000 hectáreas inundadas. Uno de los departamentos más afectados fue Córdoba, donde 24 de sus 30 municipios reportaron emergencias. Los puntos más críticos son las riberas de los ríos San Jorge y Sinú, por el desbordamiento que dejó a varias familias sin vivienda y sin colegios.

“Vivimos un momento de angustia que jamás habíamos vivido”: Magola Benítez, habitante de Pica Pica Viejo

“No queda más que darle las gracias a nuestro Dios porque nos dejó la vida, pero es muy triste ver a mi comunidad tan destrozada”, dijo Magola Benítez, presidente de la Junta de Acción Comunal del corregimiento Pica Pica Viejo, en el municipio de Puerto Libertador.

Magola y otras familias también fueron víctimas de las inundaciones y, al igual que Nadis y miles de personas en Córdoba, perdieron sus pertenencias por las aguas y ahora deben empezar de nuevo.

“Vivimos un momento de angustia que jamás habíamos vivido. Correr detrás de nuestros bienes porque una fuerte corriente de agua se los lleva es duro. Ver cómo lloramos pidiendo ayuda…”, dijo entre lágrimas.

Magola, quien vive con sus tres hijos, permaneció con su vivienda inundada desde el domingo 1 de febrero hasta la noche del lunes 2, cuando el nivel del agua comenzó a descender. La situación en otras calles fue aún más crítica.

“Mi casa estaba llena de agua y las calles ahí mismo, todo. En los otros barrios no pude llegar porque ya no podía, el agua me tapaba, ya no, ya era en canoas. (...) Tengo una hermana que perdió la vivienda, se arrancó la pared de la casa y todo. Están otros que están en casas de vecinos porque se quedaron sin la vivienda”, contó.

Pica Pica Viejo. Créditos: captura de pantalla de videos suministrados por Magola Benítez. 1
Pica Pica Viejo. Créditos: captura de pantalla de videos suministrados por Magola Benítez.

Magola aseguró que han recibido ayudas alimentarias, agua y ropa, pero advirtió que actualmente necesitan medicamentos, ya que ella y otros habitantes del corregimiento han presentado síntomas como fiebre y dolor corporal. “Así hay muchos acá en Pica Pica, ya tirados en la cama porque se sienten enfermos”, dijo.

Uno de sus hijos aún estudia en el colegio, pero como los niños y jóvenes de Puerto Anchica, tampoco ha podido asistir en los últimos días porque las institución educativas se inundaron. Computadores, tabletas, libros y otros materiales se perdieron.

“Lo difícil es lo que viene”: líder campesino

Jorge Elías Ricardo Rada, líder social campesino de Córdoba, relató que las fuertes lluvias de los últimos días causaron inundaciones que llegaron sin previo aviso. Explicó que algunos municipios se inundan de manera recurrente y que normalmente el agua llega hasta el nivel del piso, pero esta vez la situación fue diferente.

Fue bastante grande la devastación en todo lo que es la zona ribereña del San Jorge y del Sinú. Ya al día de hoy, en lo que es la parte alta del San Jorge y el Sinú, dejó de llover y el río San Jorge bajó a un caudal casi normal”, relató.

El líder social comentó que en Tierralta se perdieron más de 8.000 hectáreas de cultivos de plátano, maíz, yuca y ñame, entre otros, que son productos que representan el sustento básico de muchas familias del Alto Sinú. Sin embargo, señaló que el mayor impacto se dio en el cultivo de plátano, por lo que prevén un aumento en su precio.

Tierralta. Créditos: suministrada por Ana Petro.
Tierralta. Créditos: suministrada por Ana Petro.

También relató que, mientras algunas viviendas se inundaron, otras quedaron completamente borradas del mapa, como ocurrió en la vereda La Luna, en el corregimiento San Francisco del Prado.

“En la vereda de La Luna habían como 30 casas y se fueron 26, quedó el mero ladrillo tirado en el suelo, el mero bloque, no quedó absolutamente nada. Todo lo borró el río San Jorge. Quedaron como cuatro o cinco que están en la parte alta de una lomita, ahí no más”, dijo.

Jorge contó que ha estado recorriendo las comunidades durante estos días llevando ayudas humanitarias y destacó la presencia de la institucionalidad en la entrega de mercados y la habilitación de albergues. No obstante, advirtió que, más allá de los problemas a corto plazo, persisten otros retos estructurales para la recuperación de las comunidades afectadas.

Lo difícil es lo que viene. De cómo recuperan las viviendas, de cómo recuperan los enseres, los electrodomésticos, el proyecto de vida que representaba quizás cinco o diez hectáreas de plátano. Eso es lo que la gente está pensando y es lo que más preocupa”, dijo.

Jorge tiene la expectativa de que las alcaldías, la Gobernación y el Gobierno nacional estén a la altura de la responsabilidad que tienen y no abandonen estos territorios en las próximas semanas.

“Duele ver que únicamente están concentrados en el tema del cambuche y el mercadito”: líder social de Tierralta

Ana Edith Ghisays Petro, líder social de Tierralta, contó que en el municipio hay alrededor de 60 comunidades rurales afectadas, así como aproximadamente seis barrios de la zona urbana. “Hemos visto la desolación de las personas que han tenido que salir de sus hogares dejando todo atrás: sus cultivos, sus enseres, todo lo que representa la estabilidad de un hogar, para refugiarse en albergues”, dijo.

Según la lideresa, en Tierralta opera la central hidroeléctrica de Urrá, donde según ella, debería existir un monitoreo anunciado con mayor antelación, que permitiera realizar evacuaciones de manera más organizada. Explicó que muchas personas no lograron rescatar absolutamente nada y que ahora se encuentran en albergues improvisados, mientras otras permanecen únicamente con carpas en las orillas de un cerro.

Petro también contó que habló con mujeres de Santa Ana, un sector de la zona rural del municipio, ubicado en inmediaciones del río Sinú, quienes aseguraron que este tipo de inundaciones no se habían presentado en los últimos siete años. “Nuevamente lo volvieron a perder todo”, dijo.

1Tierralta. Créditos: suministrada por Ana Petro
Tierralta. Créditos: suministrada por Ana Petro

La lideresa explicó que hoy hay familias destrozadas que están viviendo un desplazamiento por factores ambientales y que deberían ser tratadas como víctimas de desplazamiento, con todo lo que eso implica: condiciones de dignidad, ingreso al Registro Único de Víctimas y atención humanitaria. Además, resaltó que el aspecto psicológico es fundamental en este tipo de emergencias, ya que las familias, además de perder sus bienes materiales, se ven gravemente afectadas a nivel emocional.

“Duele ver que únicamente están concentrados en el tema del cambuche y el mercadito”, afirmó.

‘Tierradentro está donando ayudas a las comunidades ubicadas a las orillas del río’: habitante de Tierradentro

Por su parte, Luis Acosta, presidente de la Junta de Acción Comunal de Tierradentro, corregimiento de Montelíbano ubicado a cuatro kilómetros del río San Jorge, explicó que, debido a esa distancia, la zona no resultó golpeada directamente por las inundaciones del río. Solo una quebrada, llamada San Ciprián, se desbordó y arrasó con cultivos de cacao y de plátano de la comunidad. Pese a esto, sus habitantes han brindado apoyo a comunidades vecinas gravemente afectadas.

“La comunidad de Tierradentro convocó a la gente en general e hicimos una recolecta. Salimos por las calles con un megáfono y las personas donaban ropa y comida, y eso lo llevamos en camionetas. También recibimos donaciones desde el municipio de Montelíbano, y así pudimos llegar hasta Puerto López, Puerto Nuevo, Playa Rica y Puerto Anchica”, dijo.

Según Luis, en el corregimiento de Puerto Anchica se reportan 150 familias damnificadas, con 10 viviendas totalmente destruidas. En Puerto López, indicó, hay aproximadamente 20 casas destruidas, además de instituciones educativas inundadas en ambos corregimientos.

Comentó que las lluvias han disminuido y el río ha bajado un poco su caudal, aunque persiste la amenaza. Ante este panorama, contó que los líderes comunitarios deben tocar puertas ante la falta de respuesta por parte de las entidades territoriales en la zona y empezar a pensar en la reubicación de las familias afectadas, pues consideran inviable que las personas regresen a vivir en los mismos lugares de riesgo. “Necesitamos que llegue la institucionalidad con soluciones”, dijo.

Viviendas destruidas en Puerto Anchica. Créditos: captura de pantalla de video suministrado por Luis Acosta.
Viviendas destruidas en Puerto Anchica. Créditos: captura de pantalla de video suministrado por Luis Acosta.

En los últimos días, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ha enviado a diferentes municipios de Córdoba kits humanitarios (alimentos, aseo y cocina), junto con cientos de toldillos y hamacas. Además, formalizó la entrega de 12 máquinas amarillas al departamento, como parte de un convenio de fortalecimiento operativo firmado con anterioridad entre la entidad y la Gobernación, por un valor superior a los 8.500 millones de pesos.

Sin embargo, el peligro no ha terminado. Aunque se disipó el frente frío que causó estragos durante las últimas semanas, para este fin de semana se prevé un nuevo aumento de las lluvias en la zona debido a un segundo frente. Las precipitaciones afectarían especialmente a Córdoba, lo que podría poner en aprietos a las zonas rurales de municipios que apenas comienzan a recuperarse.

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