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Belfast arde: disturbios reflejan la creciente tensión migratoria en Europa
Protestas en Belfast, Norte de Irlanda, después del caso de Hadi Alodid..
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Belfast arde: disturbios reflejan la creciente tensión migratoria en Europa

Carros en llamas, viviendas destrozadas, vidrios rotos y multitudes violentas con el rostro cubierto tensionaron la noche del 9 de junio en Belfast. Los disturbios estallaron después de que se difundiera un video en el que un refugiado sudanés fue el protagonista de un ataque con cuchillo, lo que avivó el sentimiento antiinmigrante en Irlanda del Norte.

Por: Carol Tatiana Gómez

Belfast, la capital de Irlanda del Norte, se convirtió en el nuevo epicentro de una ola de violencia antiinmigrante en Europa. Los disturbios estallaron después de que se viralizara un video a través de redes sociales como Telegram, X y Facebook, en el que se ve a un atacante apuñalando a otra persona. El caso desató una fuerte reacción en sectores de derecha y extrema derecha, que rápidamente lo utilizaron para avivar el debate sobre la migración en el Reino Unido.

Todo comenzó el lunes 8 de junio, cuando Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años con permiso de residencia legal en el Reino Unido hasta 2028, atacó con un cuchillo a Stephen Ogilvie, un hombre de unos 40 años, en una calle del norte de Belfast. La víctima quedó con heridas graves en la cara, el cuello y la espalda, y perdió un ojo. Según medios locales, Alodid había llegado al país en febrero de 2023 a través de París y Dublín, solicitó asilo de inmediato y obtuvo estatus de refugiado ese mismo año. No tenía antecedentes policiales. Hoy, miércoles 10 de junio, compareció ante el tribunal de magistrados de Belfast, donde fue acusado de intento de asesinato, posesión de arma blanca y amenazas de muerte. El juez le negó la libertad bajo fianza.

La respuesta del primer ministro británico, Keir Starmer, fue inmediata. En un comunicado publicado en X, calificó el ataque de "repugnante" y aseguró no tener "ninguna tolerancia para escenas de violencia tan abominables" en las calles del país. Cuando los disturbios estallaron la noche siguiente, advirtió que quienes participaron en los ataques contra familias migrantes "sentirán el peso de la ley" y calificó las escenas como "impactantes e inaceptables".

Lo que comenzó como indignación por una agresión terminó convirtiéndose en una serie de disturbios dirigidos contra comunidades migrantes. Grupos de manifestantes vestidos de negro y encapuchados recorrieron distintos sectores de Belfast, atacaron viviendas, incendiaron vehículos y se enfrentaron con la policía. 

La primera ministra de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, calificó a los disturbios de "puro gamberrismo" y describió a los grupos enmascarados que expulsaron familias de sus hogares como una "cobardía repugnante". Por la misma línea, la ministra de Justicia norirlandesa, Naomi Long, acusó directamente a la extrema derecha de alentar tensiones raciales en la provincia. "Esta es la pura definición de racismo", declaró a la BBC.

Algunas de las casas que fueron atacadas pertenecían a familias migrantes o solicitantes de asilo que nada tenían que ver con el crimen que conmocionó al país, lo que llevó a las autoridades a investigar los hechos como posibles crímenes de odio.  Pero, ¿cómo un ataque aislado se convirtió, precisamente, en un estallido de odio?

Un video sin censura y una derecha que se amplifica a sí misma

La mañana siguiente al ataque, el video ya circulaba masivamente en redes sociales, a veces con advertencias o censura, muchas veces sin ningún tipo de filtro. Fue en X —la plataforma de Elon Musk, que desde 2022 redujo drásticamente sus equipos de moderación de contenido— donde la difusión fue mayor. Tommy Robinson, activista antiinmigración conocido en el Reino Unido por sus vínculos con grupos de extrema derecha, publicó el video refiriéndose al agresor como un "invasor" y amplificó los llamados a protestas en todo el país. Musk retuiteó una publicación de Robinson exigiendo protestas "repetidas y ruidosas". Los comentarios, compartidos y el llamado a las calles no se hicieron esperar.

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Belfast no es un caso aislado. En los últimos dos años, existe un patrón en Europa: un incidente violento atribuido a un migrante, un video que se viraliza y disturbios antiinmigrantes en las calles. En julio de 2025, la localidad española de Torre Pacheco vivió seis días de disturbios racistas organizados por simpatizantes de Vox, luego de una presunta agresión a un vecino de 68 años por parte de un grupo de jóvenes migrantes. En septiembre del mismo año, manifestantes en La Haya quemaron un vehículo policial y se enfrentaron con agentes durante una protesta antiinmigración.

Mientras eso ocurre en las calles, muchos partidos y figuras políticas han consolidado su presencia electoral en Europa con un discurso similar: comparten el rechazo a la migración (especialmente a la no europea), existe una desconfianza hacia las instituciones supranacionales como la Unión Europea y un discurso en el que los migrantes compiten con los ciudadanos nacionales por los recursos. Por ejemplo, Marine Le Pen ha propuesto negar atención médica a migrantes irregulares en Francia y Nigel Farage ha afirmado en varias ocasiones que el Reino Unido necesita construir una casa cada dos minutos para "acoger la inmigración”.

En Belfast, ese debate se salió de la retórica. Según medios irlandeses como The Journal, tras los disturbios, familias migrantes en Belfast tuvieron que ser escoltadas para salir de sus hogares mientras grupos de encapuchados incendiaban sus vecindarios. Comerciantes sudaneses también cerraron sus negocios por miedo a ser atacados y el Centro Islámico de Belfast canceló las oraciones de la tarde. Hadi Alodid, el atacante, permanece en prisión preventiva.

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