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La Barranquilla de todos: jóvenes adelantan la construcción de una nueva política distrital de juventud en la ciudad
Desde sus orillas, distintos actores de la ciudad sumaron sus voluntades alrededor de un único propósito: construir políticas públicas y aportar en procesos que generan valor público con la población joven. | Crédito: Cortesía NuestraBarranquilla (Fundación Corona).
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La Barranquilla de todos: jóvenes adelantan la construcción de una nueva política distrital de juventud en la ciudad

Incluir a las personas jóvenes en las decisiones de ciudad vale la pena. Así lo demuestran las y los jóvenes de la capital del Atlántico, quienes en un ejercicio participativo histórico, construyen un nuevo futuro para la ciudad. Diferentes voces, fuerzas y actores se han sumado alrededor de un único propósito de manera horizontal: una política pública hecha por y para la juventud.

Por: Luis Chía

Gendy Iglesias, de 26 años, habla sobre la Barranquilla que quiere para ella, sus compañeros, amigos y vecinos. Sueña con una ciudad donde todos puedan expresarse, donde nadie sienta miedo por dar su opinión o por ser distinto. Una en la que, independientemente de las visiones personales y diferencias, se pueda trabajar de forma colectiva. Aunque el camino es largo, la juventud barranquillera ha demostrado que ese anhelo de ciudad no solo se sueña, se vive en la participación. En un hito histórico, las y los jóvenes han reafirmado su valor con su participación en la actualización de la Política Distrital de Juventud: un ejercicio de carácter colaborativo y democratico para la capital del Atlántico. 

Frente a una política de juventud que ya había cumplido su ciclo y en un contexto de país marcado por la polarización, este no es un logro menor. Desde sus orillas, distintos actores de la ciudad sumaron sus voluntades alrededor de un único propósito: construir políticas públicas y aportar en procesos que generan valor público con la población joven. 

A partir del diálogo, esta apuesta escuchó la diversidad de voces que desde hace años tenían eco en los barrios. Bajo la articulación de NuestraBarranquilla, una iniciativa impulsada por la ONG Fondation Botnar, Fundación Corona y Diseño Público, que se desempeñó como articulador y secretaría técnica del proceso, se conformó un comité técnico con la Alcaldía, la Universidad del Norte y representantes de organizaciones de la sociedad civil. Allí, las diferentes expresiones de liderazgo juvenil tuvieron voz y voto en la construcción de la nueva política pública. 

Durante más de un año, estos encuentros del comité, que se realizaron de forma virtual y presencial, semana a semana reunieron a los actores clave del proceso, quienes presentaron propuestas, conversaron, preguntaron y debatieron. En su rol como representante del movimiento Agenda Caribe Paz con Juventudes, Gendy, nacida y criada en el barrio San José, al suroriente de Barranquilla, recuerda la primera reunión: 

“Lograron sentarse todos los actores en una mesa para concertar y tomar decisiones sobre la propuesta. Fue un momento donde primó el diálogo y donde demostramos que sí estamos consolidando un ecosistema de confianza”, cuenta. Fue también un espacio vivo, deliberativo y seguro que, sin duda, ha dejado un mensaje claro: incluir a las y los jóvenes desde el principio en la toma de decisiones tiene un impacto real en las ciudades. 

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 Bajo la articulación de NuestraBarranquilla, una iniciativa impulsada por la ONG Fondation Botnar, Fundación Corona y Diseño Público, que se desempeñó como articulador y secretaría técnica del proceso, se conformó un comité técnico con la Alcaldía, la Universidad del Norte y representantes de organizaciones de la sociedad civil para la actualización de la política pública. | Crédito: Cortesía NuestraBarranquilla (Fundación Corona)

 

Luis Alberto Villanueva, de 26 años, nacido en el barrio Carrizal, ubicado al suroccidente de Barranquilla, también estuvo en ese primer encuentro. “Tengo un bonito recuerdo de nuestra primera sesión. Fue cuando decidimos hablar de la hoja de ruta que queríamos para la ciudad y donde logramos escuchar, entre todos, lo que teníamos por decir”, destaca. 

Villanueva fue personero en su colegio y desde muy joven tuvo claras sus luchas: defender los intereses de la población LGBTI, promover la educación de calidad y fomentar la salud sexual y reproductiva como un derecho. Cuando fue aceptado en el programa de Historia de la Universidad del Atlántico, dicha ilusión por transformar la realidad de su comunidad siguió aflorando con firmeza. 

Luis se terminó convirtiendo en un líder visible por su aguerrida defensa de los derechos humanos. Su estampa, sus propuestas y banderas quedaron plasmadas en la nueva propuesta de política pública. Por su parte, Gendy se emociona con la idea de ver sus propuestas aterrizadas en la realidad de los barrios.

De ahí que por experiencias como las de ambos, el proceso de actualización de esta política sea visto como una herramienta efectiva para la creación de liderazgos y la participación juvenil, así como una puerta para el trabajo articulado con los nuevos líderes políticos del país y la ciudad, a propósito de las próximas elecciones.  

Esta iniciativa cobra aún mayor relevancia al desarrollarse en una ciudad como Barranquilla, donde una de cada cuatro personas es joven y con un liderazgo juvenil activo y transformador más vivo que nunca. De acuerdo con un reciente mapeo realizado por NuestraBarranquilla, actualmente hay más de 360 colectivos juveniles moviéndose para transformar la ciudad de forma organizada. 

Diana Senior Roca, directora de NuestraBarranquilla, recuerda, con emoción, el entusiasmo, las ganas y la vitalidad de los colectivos. “Nos encontramos con que la juventud tiene muchas ganas de participar, incluso, estaban organizados desde sus barrios, en pequeñas redes. El liderazgo estaba pero era invisible para un ecosistema que no los reconocía por desconocimiento o falta de información”, detalla.

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Desde sus orillas, distintos actores de la ciudad sumaron sus voluntades alrededor de un único propósito: construir políticas públicas y aportar en procesos que generan valor público con la población joven. | Crédito: Cortesía NuestraBarranquilla (Fundación Corona)

“Entendí que los jóvenes teníamos voz y agencia”

Ángela Beatriz Aguilar tiene 28 años y nació en El Recreo, un barrio del suroriente de Barranquilla. Esta abogada y consejera distrital de juventudes reconoce que entrar a la universidad fue un privilegio. Cuando comenzó su carrera, ingresó a las Plataformas de Juventud en representación de la organización Primer País. Desde ese momento, la justicia social se convirtió en una de sus banderas, según cuenta.

“Entendí que nosotros, los jóvenes, teníamos voz y agencia. Había crecido con la concepción de que tenía que esperar a ser adulta y profesional para cambiar mi entorno. Pero no, la edad no debe impedirnos opinar”, sostiene. En las plataformas forjó su liderazgo trabajando por una educación de calidad, un subsidio de transporte para los y las jóvenes universitarias, y haciendo pedagogía sobre las violencias basadas en género.

Ángela, quien también ha participado en las sesiones del comité de actualización política pública, vio de cerca cómo este proceso desde el inicio se caracterizó por ser democrático, participativo y transparente. Uno de los momentos más importantes fue una encuesta realizada a más de 4.000 jóvenes de todas las localidades de la ciudad. 

En un ejercicio similar, más de 200 jóvenes también participaron, desde sus barrios, en talleres para construir colectivamente las propuestas de la nueva política pública. Con el propósito de garantizar una representación genuina de la juventud barranquillera, fueron seleccionados a través de un mecanismo innovador. Se usó el sorteísmo, un método que gracias a su naturaleza aleatoria, promovió la pluralidad de voces durante esta fase del proceso. 

Este ejercicio también incluyó una revisión de literatura de los diagnósticos existentes sobre la realidad de la ciudad en materia de política pública de juventud.

De este proceso surgieron temas importantes para esta población como el derecho a la salud, la salud mental, salud sexual, empleabilidad, calidad educativa, diversidad, acceso a escenarios culturales, seguridad, participación política, convivencia ciudadana y medio ambiente.

Para Ángela, esa fue una de las claves para que la propuesta de política pública se convirtiera en un espejo de las necesidades y retos de la población joven de la ciudad. De hecho, la joven líder cuenta que muchos de los hallazgos que encontraron durante el proceso de construcción fueron compartidos con más jóvenes barranquilleros, comprobando que, en efecto, sí se sentían representados. 

“En una de las mesas del comité propuse, junto con unos amigos plataformados y consejeros de juventud, ir a la Asamblea Nacional de Juventudes a mostrar estos insumos y que fueran ellos, las y los jóvenes, quienes nos dijeran si estaban de acuerdo o no con lo propuesto. Queríamos saber si esto representaba su día a día y la acogida fue extraordinaria. Fue mucho mejor de lo que pensábamos”, comenta. 

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las y los jóvenes han reafirmado su valor con su participación en la actualización de la Política Distrital de Juventud: un ejercicio de carácter colaborativo y democratico para la capital del Atlántico. | Crédito: Cortesía NuestraBarranquilla (Fundación Corona)

Aportar a la Política Distrital de Juventud: “Una vaina elegante”

“Los jóvenes barranquilleros somos muy pilos”, asegura el estudiante de Derecho y miembro de la Plataforma Distrital de Juventud, Duvan Castro Rodríguez. Desde hace casi una década, trabaja por la construcción de paz —su mayor pasión— en Barranquilla. Recuerda cómo desde niño vio a su familia ejercer de forma activa la política y cuando, en su adolescencia, unos ‘pelaos’ en un parque lo invitaron a unirse a “un parche para hacer obras sociales”. La idea retumbó en su cabeza.

Desde ese día no se detuvo. Vinieron talleres, cursos y diplomados de paz, gestión territorial y formulación de proyectos que lo fortalecieron como líder. Por eso no dudó del proceso de formación de líderes y actualización de la Política Distrital de Juventud. “Aportamos nuestro grano de arena para construir las iniciativas que necesitamos. Puedo decir que la ciudad hoy en día es un referente en la participación juvenil en Colombia”, destaca.

Junto a él, 77 jóvenes se graduaron de la primera cohorte del Diplomado en Liderazgo e Innovación para la Creación de Valor Público, impulsado por NuestraBarranquilla y la Universidad del Norte, formándose en asuntos como políticas públicas, análisis de agendas territoriales, innovación y sistemas de juventudes.

“Es una vaina elegante”, dice Duvan, para describir lo que está pasando en la ciudad. “La percepción de los jóvenes está cambiando. Saben que pueden ejercer su liderazgo y potencializarlo. Todo este proceso ha sido un bálsamo para que las y los jóvenes comprendan que todos nuestros actos son políticos”, agrega. 

Ana María Aljure, gerente de ciudad de Barranquilla, considera que el resultado ha sido exitoso hasta el momento. La funcionaria resalta cómo se han abierto los canales de escucha para la participación juvenil, así como la articulación de tantos actores alrededor de una apuesta en común. 

“A veces la gente no entiende lo que significa participar en las diferentes políticas o gestiones del gobierno. Siempre debemos mantener una buena comunicación. Desde la Alcaldía hemos venido trabajando en las diferentes mesas y localidades escuchando las propuestas de los jóvenes. El reto ahora es seguir enamorándolos y entregándoles herramientas para que sean cada vez mejores”, asegura. 

Lo que sigue para las y los jóvenes

El resultado de este proceso fue inspirador: un documento de política pública que cuenta con la validación de los jóvenes de la ciudad y que refleja sus principales retos y oportunidades en la ciudad. Lo siguiente es permitir que este proceso crezca, se mantenga y trascienda más allá de un gobierno de turno. Con la actualización de la Política Distrital de Juventud, las y los jóvenes barranquilleros esperan avanzar hacia una ciudad donde su voz sea escuchada y su acción recibida. 

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El documento de política pública refleja sus principales retos y oportunidades en la ciudad. | Crédito: Cortesía NuestraBarranquilla (Fundación Corona)

 

Duvan confiesa que anhela con ansias que la política sea aprobada. Y no solo eso, que sea una realidad tangible que responda a las necesidades que tantos jóvenes compartieron durante la construcción de la propuesta. Lo que viene para ellos es hacer seguimiento y veeduría. “Me sueño una Barranquilla con unos jóvenes con herramientas para darle seguimiento a nuestra política pública y hacer control sobre cómo se ejecuta”, añade. 

Por su parte, la directora de NuestraBarranquilla, Diana Senior Roca, subraya que sí vale la pena involucrar a las personas jóvenes en los procesos de construcción de ciudad. “Necesitamos que todos los actores sigan trabajando de manera articulada por la juventud de la ciudad. Hay que seguir abriendo canales de escucha y acompañamiento. Yo, sinceramente, me quito el sombrero cuando veo lo que los jóvenes son capaces de hacer”, concluye.

*Contenido elaborado con apoyo de Fundación Corona.

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