
Altibajos de las relaciones entre Colombia y Cuba. Por Julio Londoño
El ex canciller Julio Londoño Paredes analiza la decisión anunciada por el presidente electo de romper relaciones con Cuba y cerrar la embajada en La Habana, y repasa la historia diplomática entre ambos países así como los desafíos que plantea este nuevo escenario.
El presidente electo, en el marco de su política de cierre de embajadas y consulados, ha expresado que su gobierno no tendrá relaciones con Cuba y que cerrará la embajada de Colombia en La Habana. Se supone que el gobierno cubano hará lo mismo con su embajada en Bogotá.
Las relaciones de Colombia con Cuba han estado enmarcadas por una serie de altibajos desde que el presidente Alberto Lleras rompió relaciones con el gobierno de la isla en 1961, siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos, en pleno apogeo de la Guerra Fría.
Entonces también Colombia, atendiendo una sugerencia del gobierno norteamericano, presentó una resolución en el marco de una reunión de cancilleres de los países del tratado de asistencia recíproca, para expulsar a Cuba de la OEA. Después de muchas idas y venidas la resolución fue aprobada. Eso originó que el gobierno de Cuba apoyara a la guerrilla colombiana durante varios años, incluyendo a las FARC, al ELN y al M-19.
En 1974, durante la administración del presidente Alfonso López Michelsen, Colombia, con Costa Rica y Venezuela, solicitó una reunión extraordinaria de cancilleres de la OEA que se celebró en Quito, para levantar las sanciones impuestas por la Organización a Cuba. No obstante que la propuesta tuvo mayoría de votos, no alcanzó las dos terceras partes requeridas para su aprobación.
Sin embargo, en 1975, López Michelsen reestableció las relaciones entre los dos países. Esa condición continuó hasta marzo de 1981, cuando el presidente Turbay Ayala las suspendió aduciendo que Cuba había armado y entrenado a miembros del M-19 que habían desembarcado en la costa pacífica colombiana.
No obstante que durante las administraciones de Belisario Betancur y Virgilio Barco, se hicieron aproximaciones importantes con Cuba, finalmente durante el gobierno de Cesar Gaviria en 1995 se restablecieron las relaciones diplomáticas, después de que desde 1991 se habían activado las relaciones consulares.
Durante las administraciones de Andrés Pastrana, Alvaro Uribe y Juan Manuel Santos, el gobierno cubano actuó como facilitador en negociaciones con el ELN y las FARC. El presidente Duque, al inicio de su mandato, asumió la mesa de diálogo con el ELN que venía desde el gobierno de Santos. En 2019, los dirigentes del ELN que se encontraban en La Habana asumieron la responsabilidad del atroz atentado terrorista contra la Escuela de Policía General Santander, en el que murieron 22 cadetes de la policía nacional. El gobierno cubano se negó a extraditarlos. Trump, durante la primera administración en el 2001, incluyó a Cuba en la lista de estados que patrocinan el terrorismo, y el gobierno colombiano apoyó la medida.
Cuba atraviesa en este momento una aguda crisis debido, no solamente a las acciones adoptadas por los Estados Unidos para erradicar el régimen castrista, sino al fracaso del sistema socialista y a la incapacidad de sus dirigentes de adoptar oportunamente medidas para corregir el rumbo. Parecería que la decisión de la administración Trump, es irrevocable.
Habrá que ver cuál es el epílogo frente a la nueva etapa que se avecina.
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