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Proyecto Pegasus: cinco años después
Pegasus había sido utilizado por varios Estados para vigilar a periodistas, defensores de derechos humanos, abogados, opositores, diplomáticos y jefes de Estado y de Gobierno.
País

Proyecto Pegasus: cinco años después

Nuevos documentos, testimonios y peritajes reabren interrogantes sobre el uso del software espía Pegasus, proyectando sus efectos mucho más allá de las primeras revelaciones de 2021. Análisis de Mauricio Trujillo.

Por: Mauricio Trujillo Uribe

Investigaciones publicadas el 16 de julio de 2026 por Le Monde, Forbidden Stories, Radio France y otros medios asociados presentó nuevos documentos, análisis técnicos y testimonios sobre la probable utilización del software espía Pegasus por parte de los servicios de inteligencia marroquíes. 

Las publicaciones forman parte de un trabajo coordinado por Forbidden Stories, consorcio internacional de periodismo de investigación creado para continuar la labor de periodistas amenazados, encarcelados o asesinados. En él participaron Le Monde y otras catorce redacciones, con el apoyo técnico del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional. Los resultados se difundieron cinco años después de las primeras revelaciones del Proyecto Pegasus, publicadas en julio de 2021.

Las nuevas informaciones se apoyan en documentos internos de NSO Group –la empresa israelí que desarrolló el software espía–, documentos procedentes de procesos judiciales, peritajes realizados sobre teléfonos infectados y el testimonio de un antiguo agente de los servicios de inteligencia de Marruecos, identificado con el seudónimo de «Safir».

Las nuevas revelaciones

El Proyecto Pegasus, lanzado en 2021, fue una investigación internacional coordinada por Forbidden Stories con el apoyo técnico de Amnistía Internacional, en la que participaron inicialmente dieciséis medios de distintos países. Sus revelaciones mostraron que Pegasus había sido utilizado por varios Estados para vigilar a periodistas, defensores de derechos humanos, abogados, opositores, diplomáticos y jefes de Estado y de Gobierno. El trabajo se apoyó, entre otros elementos, en una lista de más de 50.000 números telefónicos pertenecientes a personas de países de Europa, Oriente Medio, África y América Latina, identificadas como posibles objetivos de distintos clientes de NSO Group.

La presencia de un número en esa base de datos no demostraba por sí sola que el teléfono hubiera sido infectado. Sin embargo, los análisis forenses realizados posteriormente por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional confirmaron que numerosos dispositivos examinados habían sido comprometidos o habían sufrido intentos de infección.

El programa puede introducirse clandestinamente en un teléfono móvil y acceder a mensajes, fotografías, contactos, correos electrónicos y datos de geolocalización, además de activar el micrófono y la cámara sin conocimiento del propietario. Opositores y defensores de derechos humanos habrían recibido mensajes con enlaces maliciosos, disfrazados de anuncios inmobiliarios, ofertas comerciales o comunicaciones ordinarias. Al abrirlos, podían facilitar inadvertidamente la infección de sus teléfonos.

Las investigaciones de 2021 señalaron a Marruecos como uno de los usuarios más activos de esta tecnología. Entre las personas identificadas como posibles objetivos figuraban periodistas, opositores marroquíes, defensores de derechos humanos y dirigentes extranjeros, incluido el presidente francés, Emmanuel Macron. Las autoridades marroquíes negaron categóricamente haber adquirido ni utilizado Pegasus e iniciaron acciones judiciales contra Forbidden Stories, Le Monde y otros medios.

Entre los documentos examinados figura una referencia interna de NSO Group a un cliente identificado como «Morgan». Según fuentes conocedoras del funcionamiento de la empresa israelí, los clientes eran designados mediante marcas de automóviles cuya primera letra coincidía con la del país correspondiente. Dos fuentes consultadas por el diario israelí Haaretz afirmaron que «Morgan» era la denominación asignada a Marruecos.

Los medios también tuvieron acceso a una nota de la Dirección General de Seguridad Exterior francesa –la DGSE–, incorporada al expediente de la investigación judicial abierta en ese país. El documento señalaba que Marruecos y Emiratos Árabes Unidos utilizaban productos de NSO Group al menos desde 2017. A ello se suman los análisis de la Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información –la ANSSI–, cuyos expertos identificaron rastros técnicos semejantes en teléfonos de ministros franceses, periodistas marroquíes, opositores y defensores de los derechos humanos. Según los investigadores, cada cliente de Pegasus disponía de una infraestructura técnica propia.

Las investigaciones también sostienen que Pegasus fue utilizado contra responsables políticos franceses. Los peritajes efectuados por la ANSSI identificaron rastros de infección en los teléfonos de al menos seis ministros o exministros: Sébastien Lecornu, Florence Parly, Jacqueline Gourault, Julien Denormandie, Emmanuelle Wargon y François de Rugy. Al menos tres periodistas de Mediapart y France 24 también habrían sido seleccionados como objetivos o infectados.

El número del presidente Emmanuel Macron ya figuraba entre los posibles objetivos revelados en 2021. Los nuevos documentos y testimonios refuerzan la hipótesis de que los servicios marroquíes participaron directamente en la selección de miembros del Gobierno francés como objetivos de vigilancia. Las autoridades marroquíes mantienen su negativa y aseguran no haber adquirido ni utilizado Pegasus. Ni Marruecos ni NSO Group respondieron a las solicitudes de comentarios formuladas por Le Monde y los demás medios participantes.

Colombia, otro capítulo del escándalo internacional

El caso colombiano constituye otro ejemplo de los interrogantes que genera esta tecnología. La controversia se hizo pública en septiembre de 2024, cuando el presidente Gustavo Petro reveló información según la cual Pegasus había sido adquirido en 2021, durante el gobierno de Iván Duque, por un valor aproximado de once millones de dólares. Petro solicitó investigar el origen de los recursos, las circunstancias en que el dinero habría sido trasladado a Israel y la eventual utilización del programa contra dirigentes políticos u otras personas durante las protestas sociales de 2021.

La Fiscalía General de la Nación abrió una investigación para determinar quiénes participaron en la adquisición, qué institución colombiana recibió y operó el sistema y si fue utilizado para realizar interceptaciones ilegales. La Procuraduría también inició indagaciones por posibles irregularidades.

Sin embargo, en noviembre de 2024, altos funcionarios de la administración estadounidense confirmaron públicamente que Estados Unidos había financiado la adquisición de Pegasus para Colombia con recursos destinados a la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico y las organizaciones criminales. Según la versión oficial de Washington, la herramienta fue adquirida exclusivamente con ese propósito. Sin embargo, el destino concreto del sistema, su operación y el alcance efectivo de su utilización continuaron bajo investigación.

De acuerdo con esa versión, el uso del sistema fue suspendido en 2022, después de que aumentaran internacionalmente las denuncias sobre los abusos cometidos mediante Pegasus. Los funcionarios estadounidenses también señalaron que el entonces presidente Iván Duque no habría sido informado directamente de la operación.

Hasta ese momento no se había demostrado que Pegasus hubiera sido empleado contra Petro, dirigentes de la oposición, manifestantes, periodistas o magistrados. Aunque la adquisición estaba confirmada, las acusaciones sobre su posible utilización con fines políticos seguían bajo investigación y no se había probado la existencia de un sistema de persecución semejante al descrito en Marruecos.

La investigación judicial francesa

En Francia, la investigación judicial iniciada después de las revelaciones de 2021 continúa sin que se hayan establecido todas las responsabilidades. La instrucción está a cargo del juez Serge Tournaire. En febrero de 2026, dos antiguos directivos de NSO Group, Omri Lavie y Shalev Hulio, fueron interrogados bajo el estatuto de testigos asistidos.

Ambos invocaron la legislación israelí para no proporcionar información precisa sobre los clientes de la empresa ni sobre el funcionamiento del programa. El representante comercial europeo de NSO Group también fue interrogado, sin aportar elementos considerados decisivos. Marruecos se ha negado a ejecutar una comisión rogatoria internacional enviada por la justicia francesa y sostiene que nunca adquirió Pegasus.

Las publicaciones del 16 de julio revelaron igualmente que los servicios franceses habían considerado adquirir Pegasus. Sin embargo, el proyecto fue abandonado a finales de 2020. Emmanuel Macron habría considerado inconveniente hacer depender la seguridad nacional de una tecnología extranjera.

Cinco años después de las primeras revelaciones, el Dossier Pegasus permanece abierto. Más allá de Marruecos, Francia o Colombia, plantea preguntas fundamentales sobre el comercio internacional de programas espía, la protección de periodistas y defensores de derechos humanos, el control democrático de los servicios de inteligencia y la capacidad de la justicia para establecer responsabilidades cuando están en juego intereses políticos, diplomáticos y estratégicos.

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