
Alerta sobre cascos compartidos en motos: estudios revelan bacterias, hongos y hasta materia fecal
Un estudio realizado por la Universidad Manuela Beltrán analizó 32 cascos compartidos utilizados en plataformas de transporte en Bogotá y encontró bacterias, hongos, levaduras y un caso con muestra fecal, lo que llevó a los expertos a recomendar medidas de higiene como el uso de cofias y la limpieza frecuente de estos elementos.
Por: Nataly Ríos
Tomar un servicio de transporte en motocicleta y utilizar un casco compartido es una práctica cada vez más frecuente en Bogotá. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad Manuela Beltrán (UMB) reveló que todos los cascos analizados en un estudio presentaban algún tipo de microorganismo, lo que pone sobre la mesa la importancia de fortalecer las medidas de higiene para reducir posibles riesgos a la salud.
La investigación evaluó microbiológicamente 32 cascos utilizados en plataformas digitales de transporte. Los resultados evidenciaron la presencia de bacterias aerobias comunes, coliformes, hongos y levaduras en el 100 por ciento de las muestras analizadas. Incluso, en uno de los cascos se detectó la bacteria Escherichia coli (E. coli), utilizada como indicador de contaminación de origen fecal.

¿Por qué aparecen estos microorganismos?
De acuerdo con Diana Sandoval, experta en salud pública de la Universidad Manuela Beltrán en una entrevista con CityTv, la presencia de la materia fecal podría estar relacionada con la manipulación del casco con las manos después de usar el baño sin realizar un adecuado lavado.
La especialista aclaró que este hallazgo no significa que una persona vaya a enfermarse automáticamente por utilizar un casco compartido, pero sí evidencia una posible vía de contaminación cuando el usuario toca el acolchado del casco y luego lleva las manos al rostro, la boca o los alimentos.
Según explicó Sandoval, el interior del casco reúne condiciones ideales para la permanencia de microorganismos, ya que los materiales acolchados absorben sudor, grasa natural de la piel, células muertas, cabello y residuos de productos cosméticos, mientras que el calor y la humedad generados por el uso continuo favorecen su proliferación.

Los resultados del estudio
La investigación encontró que:
- El 90 por ciento de los cascos presentaba bacterias aerobias comunes.
- El 59 por ciento contenía levaduras.
- El 37,5 por ciento registró presencia de hongos.
- El 32 por ciento presentó bacterias coliformes.
- En uno de los cascos se detectó Escherichia coli (E. coli, materia fecal).
El estudio precisó que la presencia de estos microorganismos no implica necesariamente que exista transmisión de enfermedades, ya que para que ocurra una infección deben coincidir factores como el tipo y la cantidad del microorganismo, además de las condiciones de salud de la persona expuesta.
No obstante, advirtieron que quienes presentan heridas, raspones, acné inflamado, dermatitis o sistemas inmunológicos debilitados podrían ser más susceptibles a desarrollar infecciones cutáneas o a agravar afecciones dermatológicas preexistentes.

Recomendaciones para pasajeros y conductores
Como medida preventiva, recomendaron utilizar un casco propio siempre que sea posible. Cuando se deba usar uno compartido, aconsejan emplear una cofia, gorro limpio o pañuelo como barrera de protección, verificar que el interior del casco esté seco y limpio, evitar manipular innecesariamente el acolchado y lavarse las manos al finalizar el recorrido.
Para los conductores, el estudio sugiere mantener los cascos limpios, secos y ventilados, realizar procesos periódicos de limpieza y desinfección, evitar almacenarlos húmedos en espacios cerrados y, cuando sea posible, suministrar una cofia desechable a cada pasajero.
Finalmente, los investigadores recordaron que el casco continúa siendo un elemento indispensable para prevenir lesiones graves en caso de accidente. Por ello, insistieron en que la prioridad no es dejar de utilizarlo, sino garantizar que se encuentre en las mejores condiciones de higiene para proteger tanto la seguridad como la salud de quienes lo usan.
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