
Colombia se levanta: las voces que piensan cómo reconstruir el país
Distintos invitados se reunieron en el foro “Todos construimos país: Colombia se levanta”, organizado por CAMBIO, para hablar sobre lo que significa construir y reconstruir a Colombia hoy.
Por: Valentina Giannini
El 10 de agosto de 2026 un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar (Chocó), sacudió a Colombia y dejó cientos de víctimas y afectaciones profundas en departamentos como Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío. Este acontecimiento se suma a un año marcado por el cambio de Gobierno, incendios y el Fenómeno de El Niño, una serie de desafíos que han puesto a prueba, una vez más, la capacidad del país para resistir y reinventarse.
En este contexto, CAMBIO organizó el foro “Todos construimos país: Colombia se levanta”, un espacio pensado para profundizar en cómo la articulación entre el sector privado, las regiones y las instituciones ha sido clave para posicionar a Colombia como un territorio que resiste, se adapta y encuentra las capacidades para responder de manera conjunta ante los desafíos sociales, ambientales y humanitarios.
Los sectores que mueven a Colombia
El panel ‘Los sectores que mueven a Colombia’ reunió a representantes de la banca, el comercio electrónico, el sector energético y las mipymes para discutir el papel de sus industrias en la reactivación económica del país.
Carlos Ruiz, vicepresidente de Asuntos Públicos y Corporativos de Asobancaria, sostuvo que la reconstrucción “no solamente es responsabilidad del Gobierno, es responsabilidad de toda la sociedad”.
Explicó que el papel del sector financiero en la emergencia ha sido de mitigación y atención, y dijo que el gremio bancario lanzó un plan de alivio para los deudores en las zonas afectadas. Más adelante, al hablar de la reconstrucción de vivienda, señaló que uno de los elementos determinantes es el “cierre financiero de los proyectos”, para lo cual se han dispuesto créditos con tasas del 8 por ciento. Asimismo, advirtió que “los procesos de reconstrucción requieren una coordinación muy estricta” entre los distintos actores.
Por otra parte, María Fernanda Quiñones, presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, planteó que el comercio electrónico “no es algo que esté aparte del comercio” tradicional, sino una extensión de este. Según explicó, el tejido empresarial colombiano está “compuesto en su mayoría por pequeñas unidades económicas” que se enfrentan a un rezago en la digitalización.
Esa problemática se traduce, a su vez, en un rezago en la competitividad, lo que limita la posibilidad de diversificar mercados a través de rutas digitales, y dificulta la transición en momentos críticos como el actual.
Desde el sector energético, Alexandra Hernández, presidenta de SER Colombia, advirtió que la sociedad colombiana “es una sociedad que cada vez se hace más adicta a la energía eléctrica”. Además, recordó que más de tres millones de hogares en el país no tienen acceso a ella.
Así funcionará desde el 1 de septiembre el programa de ahorro de energía: ¿quiénes pagarán más?
Hernández señaló que el Fenómeno de El Niño llega en un momento en el que la energía ya es escasa, pues “el consumo de energía está creciendo dos veces más rápido de lo que está creciendo la oferta”, mientras los embalses continúan desocupándose. Además, llamó a entender la crisis energética como un asunto de toda la ciudadanía: “todos nosotros hacemos parte de la solución”.
Por otro lado, recordó que es la gente común la que sufre directamente los apagones al no poder cargar sus dispositivos, cocinar o conservar alimentos. Más adelante fue enfática en que “el país no puede apagarse”, y llamó a acelerar la puesta en marcha de proyectos de energía renovable.
Finalmente, María Alejandra Osorio, directora ejecutiva de Acopi Bogotá, centró su intervención en la situación del pequeño empresariado del país. Reveló que cerca de 270.000 unidades productivas en las regiones afectadas sufrieron algún tipo de daño por el terremoto, y que, a corte del 1 de septiembre, el 72 por ciento de ellas permanecía sin operar.
Osorio hizo un llamado a no cancelar los viajes hacia las zonas golpeadas por el sismo y pidió apoyos económicos, alivios tributarios y flexibilidad en el pago de arrendamientos como parte de las medidas urgentes para sostener a los pequeños empresarios.
“La fuerza viene de las mujeres y de la infancia”: reflexiones que construyen país
El foro cerró con el conversatorio ‘Reflexiones que construyen país’, un espacio para pensar desde el arte, la cultura, la protección de la biodiversidad y el emprendimiento lo que significa construir país en medio de la adversidad.
Inicialmente, el empresario Maurice Armitage recordó que Colombia “ha trasegado todos estos años con violencia, con paz”, y aseguró que hoy existe en el pueblo colombiano un ambiente esperanzado en que la paz llegará algún día, una esperanza que “es lo que permite seguir creyendo que, unidos, los colombianos son capaces de sacar adelante al país”.
Sobre el terremoto, dijo que “a Colombia le hace falta mucho más amor”, y que, paradójicamente, esa es la parte buena que ha dejado la tragedia: el reencuentro y la abundancia de solidaridad.
Claudia Vásquez, directora general de The Nature Conservancy Colombia, planteó que el país tiene una naturaleza excepcional que no está desligada de las personas, y que todas las expresiones culturales, en alguna medida, están conectadas con ella. Sostuvo que cuando se reconoce el valor económico de la naturaleza y del agua, y se incorpora a los procesos productivos, resulta imposible seguir disociándolos, pues “la naturaleza al final es lo que permite unir las diferentes dimensiones del desarrollo humano”.
Vásquez también llamó la atención sobre el modo en que la urgencia condiciona las decisiones del país: “la naturaleza, cuando está bajo presión, reacciona de una manera increíble”, dijo, pero “a diferencia de la naturaleza, los seres humanos, a pesar de contar con creatividad y pensamiento, suelen tomar decisiones cortoplacistas por estar en modo supervivencia”.
Por su parte, Ángela Anzola de Toro, presidenta ejecutiva de la Fundación Plan, fue enfática en señalar que “la fuerza viene de las mujeres y de la infancia”, y de los distintos rincones del país. “La gente tiene la fuerza, tiene el empuje, tiene esa resiliencia”, añadió.
Anzola llamó la atención sobre varias preocupaciones urgentes tras el sismo: la infraestructura educativa, con más de 3.800 sedes dañadas por el terremoto, y la alimentación de niños y niñas. A esto se suma el disparo del reclutamiento infantil, en un país donde “la violencia sexual contra la niñez sigue siendo un problema grave”.
Al pensar en el futuro, invitó a escuchar a la infancia e insistió en la necesidad de entender la desigualdad desde la interseccionalidad, reconociendo que no todos los colombianos crecen con las mismas condiciones según el territorio que habitan.
Finalmente, la novelista y poeta Piedad Bonnett aportó una mirada íntima a la conversación. Comentó que “vivir en Colombia no es fácil, es muy difícil (...) y la gente va creando una resistencia, una pulsión que le permite levantarse todos los días con ganas de hacer algo”.
Bonnett describió al país como un lugar atravesado por una “pulsión de vida y una gran alegría por encima de las penurias cotidianas”, y estableció un símil entre la realidad colombiana y el libro de Gabriel García Márquez Cien años de soledad.
Sobre la salida a la violencia, fue clara y afirmó que “después de una guerra lo único posible es la reconciliación, por supuesto sin impunidad total”. Insistió en la necesidad de encontrar caminos diversos para que quienes cometieron crímenes puedan reconciliarse consigo mismos.
Por otro lado, la escritora reivindicó el lugar de la cultura, la literatura y la educación en la construcción del país. “La gente no entiende qué es la cultura”, dijo, y explicó que esta “no es un adorno”, sino algo mucho más amplio, ligado al derecho de un niño a dibujar, a oír música y, sobre todo, a recibir una educación para el pensamiento crítico y no solo para acumular conocimiento.
“La literatura no enseña, la literatura problematiza, la literatura incomoda, la literatura hace que el que está leyendo confronte las vidas de otros con sus propias vidas; lo que la literatura hace es mostrar que hay un lenguaje más allá del lenguaje perezoso o efectivo de todos los días, y que esas formas de sublevar el lenguaje nos permiten ir a lo medular del alma humana”, expresó.
Al cierre del evento, se concluyó que la reconstrucción del país, tanto material como social, requiere la articulación entre el sector público, el privado y la sociedad civil, y que los desafíos que enfrenta Colombia no pueden resolverse desde un solo frente.
Empresarios, gremios, escritores y defensores del territorio coincidieron en que, pese a la magnitud de la crisis, el país cuenta con la capacidad y la voluntad para salir adelante.
Lea los comentarios







