
El SGC envó un equipo de expertos a Chaparral para descifrar la nueva secuencia sísmica en Tolima
A diferencia de lo que ocurre en Chocó, donde el SGC ya tiene explicaciones plausibles para la actividad sísmica, en Chaparral la incertidumbre llevó a la entidad a llevar personal técnico hasta la zona. El objetivo es precisar la ubicación y el comportamiento de una secuencia que ya suma más de 437 eventos sísmicos.
Por: Carol Tatiana Gómez
Ante la falta de certezas sobre por qué ha temblado en Chaparral durante los últimos días, el SGC decidió enviar un grupo de sus expertos al municipio tolimense esta semana, para reforzar el monitoreo con instrumentos adicionales. La zona acumuló más de 437 sismos, incluidos 16 de magnitud superior a 4, en una secuencia que la entidad aún no logra explicar con precisión.
Mientras que para las secuencias en Chocó la entidad ya tiene hipótesis más sólidas, en Chaparral todavía están evaluando distintas conjeturas. Por eso, en lugar de limitarse al análisis remoto con su red nacional de sensores, el SGC optó por poner gente e instrumentos directamente en la zona afectada.
¿Por qué Chaparral?
Chaparral, además de concentrar más de 437 sismos de magnitud superior a 2 con 16 de ellos que han superado la magnitud 4 (el umbral a partir del cual la mayoría de las personas alcanza a sentir el movimiento con claridad) también ha registrado que se han localizado a menos de 35 kilómetros de profundidad, lo que significa que están relativamente cerca de la superficie y por eso se perciben con más fuerza que otros sismos de magnitud similar pero más profundos.
Toda esta actividad sin un patrón claro, fue lo que llevó al SGC a decidir que el análisis a distancia no era suficiente. Tener especialistas físicamente en Chaparral les permite instalar equipos más sensibles y cercanos a los epicentros, para así tener una localización más exacta de cada sismo, lo que es muy importante para entender si esta secuencia se comporta como una réplica, un enjambre, o algo distinto a lo que se ha visto en Chocó.

La hipótesis que el equipo busca confirmar o descartar
La primera hipótesis es que Chaparral esté sintiendo un efecto tardío del sismo de magnitud 7,4 ocurrido el 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, a través de un mecanismo que los geólogos describen como transferencia de esfuerzos por migración de fluidos, es decir, cambios de presión en el subsuelo que se van propagando de una zona a otra, aunque estén a cientos de kilómetros de distancia.
La segunda hipótesis es que se trate de actividad propia de fallas geológicas que ya existían en el departamento del Tolima y que por razones aún no determinadas, se activaron en este momento.
"Sin embargo, estas hipótesis requieren de mayor análisis y sobre esto quisiéramos hacer énfasis y decir que los estudios geológicos requieren de tiempo. En Colombia pueden surgir secuencias sísmicas que podrían estar o no relacionadas entre sí", afirmó el director del Servicio Geológico, Amet Zuluaga. El SGC ha sido claro en que no descarta ninguna explicación.
Un país sísmicamente complejo
El SGC recordó que Colombia es un territorio de alta complejidad tectónica, atravesado por la interacción entre las placas de Nazca y Sudamérica, múltiples fallas activas, actividad volcánica y fenómenos particulares como el nido sísmico de Bucaramanga. Por esto, no es inusual que surjan varias secuencias sísmicas al tiempo.
Mientras el equipo en terreno recopila datos, el SGC anunció que emitirá un boletín diario resumiendo el comportamiento de las tres secuencias activas, que en este caso son: Chocó (réplicas), Istmina (enjambre) y Chaparral.
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