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Inravisión encenderá de nuevo las Emisoras de Paz, pero con nombre diferente: la fecha del regreso al aire
La Radio Nacional, que hace parte de los medios públicos manejados por Inravisión, maneja las ahora llamada Emisoras de Reconciliación | Crédito: Colprensa
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Inravisión encenderá de nuevo las Emisoras de Paz, pero con nombre diferente: la fecha del regreso al aire

A partir del próximo 7 de septiembre, y luego de la revisión que venía haciendo el Gobierno, las emisoras que surgieron a raíz del Acuerdo de Paz de 2016 volverán con un nombre renovado.

Por: Alejandro Aristizábal

El Instituto Nacional de Radio y Televisión, Inravisión, entidad encargada de administrar y gestionar los servicios públicos de comunicaciones, confirmó que las Emisoras de Paz volverán con una parrilla renovada el próximo 7 de septiembre. Aunque, de las 20 que habían suspendido el 18 de agosto, solo volverán 16.

Desde ese día, y en teoría, las emisoras tendrán el mismo objetivo, pues, de acuerdo al comunicado, los contenidos que ofrecerán estarán enfocados de manera local y regional en relación a la implementación del Acuerdo de Paz. Por eso habrá programas como Tejiendo Patria, que será de lunes a viernes en el horario de dos de la tarde a tres, o Milagro en el Campo, los mismo días pero en el horario de la mañana, de seis a siete.

El anuncio también vino acompañado con un cambio de nombres. Ahora, las emisoras comunitarias que nacieron a partir del punto 6.5 del acuerdo de La Habana dejarán de llamarse Emisoras de Paz y pasarán a ser Emisoras de Reconciliación. Según Inravisión, ese cambio es para apostar por “una comunicación pública acertada, cercana a los territorios, que reconoce las voces de las comunidades y contribuye a visibilizar sus iniciativas, necesidades, e historias, y al fortalecimiento de la identidad cultural”.

¿De dónde son las cuatro emisoras que no volverán?

Un día antes de anunciar el regreso de las 16 emisoras, el 3 de septiembre, Inravisión emitió un comunicado en el que ordenó suspender las de Buenaventura, Agustín Codazzi, Riosucio y Tierralta por un problema legal. Ese problema era la ausencia de la concesión que exige la ley para operar y la versión de la entidad es que las estaciones "se pusieron en funcionamiento en 2024 sin que se les hubieran otorgado las concesiones correspondientes". Y eso se conecta con lo que había dicho el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones el pasado 26 de agosto sobre que esos trámites seguían "en etapa de revisión".

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Una de las entonces inauguradas Emisoras de Paz en 2020. | Crédito: Colprensa

Para Inravisión, la irregularidad no es un detalle menor, puesto que la Ley 1341 de 2009 califica como operación no autorizada la prestación del servicio de radiodifusión sonora de interés público sin la respectiva concesión, y esa figura acarrea desde el decomiso de los equipos hasta sanciones administrativas y penales. Suspender las cuatro emisoras insistió la entidad, busca evitar el decomiso y proteger los recursos públicos comprometidos en ellas.

La suspensión de todas las Emisoras de Paz: un problema más grande

El otro apagón, el que sí generó rechazo, empezó semanas antes y por una vía distinta. El 12 de agosto asumió como nueva directora de Inravisión Ángela María Mora Soto, y tres días después el Ministerio TIC anunció una transformación de los medios públicos. El 17 de agosto, los directores de las emisoras de paz recibieron por WhatsApp la orden de suspender su programación regular y reemplazarla por una parrilla musical dirigida desde Bogotá.

La Fundación para la Libertad de Prensa, junto con la Misión de Observación Electoral y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias de América Latina y el Caribe, salió al paso el 20 de agosto. "Rechazamos la decisión (...). Esto restringe el acceso a la información local y desconoce el Acuerdo Final de Paz", dijeron en un comunicado conjunto. Su argumento era que más de 463.000 personas, en zonas rurales y en comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas de municipios PDET, dependen de esa programación para enterarse de lo que pasa en su territorio. "Sin programación local, las comunidades no se pueden enterar de manera oportuna sobre hechos que pueden afectar su seguridad", advirtieron.

Personas consultadas por CAMBIO aseguraron que, en un proyecto de esta magnitud, uno de los retos más grandes es mantener una estructura que se resista a los cambios ideológicos y administrativos. Esto sucede, aunque la existencia de las emisoras es un mandato constitucional.

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