Viaje fatal: 26 turistas extranjeros han muerto en extrañas circunstancias este año en Medellín
21 Mayo 2024

Viaje fatal: 26 turistas extranjeros han muerto en extrañas circunstancias este año en Medellín

Varios de los casos son de extranjeros hallados sin vida en el interior de sitios de hospedaje, sin aparentes signos de violencia.

Crédito: Colprensa

Esto es lo que se sabe de los extranjeros que han fallecido en Medellín en medio de llamativas circunstancias en lo que va de 2024.

Por: Rainiero Patiño M.

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En la madrugada del martes 14 de mayo, el cuerpo del fotógrafo Jean-Olivier Curdy fue hallado sobre la carrera 42 con calle 9, frente a un hotel del barrio El Poblado. Minutos antes de su muerte, el hombre, de origen suizo, había sido visto sentado en el balcón de su habitación, en donde se hospedaba desde el pasado 2 de abril.

Según el reporte inicial de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá, la muerte de Curdy, de 67 años y nacionalidad suiza, fue un “suicidio por lanzamiento al vacío”. La alerta del hecho fue recibida por la Estación el Poblado a las 2:58 de la mañana, cuando un uniformado del cuadrante le comunicó al radio operador que una persona se había lanzado desde el cuarto piso y había sido hallada sin signos vitales.

Tras la confirmación de su muerte se supo que el suizo llevaba varios años recorriendo Latinoamérica, en donde realizó estancias periódicas en diferentes ciudades. Incluyendo a Curdy ya son 26 los turistas extranjeros o extranjeros no migrantes que han fallecido en Medellín en medio de llamativas circunstancias en lo que va de 2024.

Según estadísticas del Observatorio de Turismo de la Personería de Medellín solo en 2023 se registraron 41 turistas extranjeros muertos. Las sucesivas y sospechosas muertes, sin embargo, parecen haberse convertido en parte del paisaje. Muertes normalizadas, pero que en muchos de los casos arrastran detrás todo el entramado criminal que se construye alrededor del turismo sexual y de drogas en Medellín. Un negocio multimillonario.

El caso anterior al de Curdy fue el de Hendle Shaun Patrick Riley, cuya muerte fue reportada a las 4:41 de la mañana del 12 de mayo, cuando la Estación Candelaria recibió el reporte de un hombre hallado muerto, “con herida abierta en la región occipital, producto de una caída”.

Según las versiones recibidas en ese momento en la línea de emergencia, un sujeto ingresó por una reja a una residencia donde funciona un inquilinato en el céntrico barrio de Prado Centro, por lo que después se generó una riña con otro hombre y, en medio del forcejeo, Patrick Riley sufrió una caída por unas gradas y se golpeó la cabeza. Por lo que los hombres de la Sijín que hicieron la diligencia determinaron que se trató de una “muerte accidental”.

Una nueva élite criminal

Más allá de los escuetos reportes policiales iniciales y de la entendible intención de las autoridades locales por bajarle el tono al problema, para analistas de seguridad de Medellín, como Fernando Quijano, detrás de las sucesivas muertes de los turistas extranjeros se esconde una nueva élite criminal, poderosas estructuras del millonario negocio de la “rumba dura” y la explotación sexual de la ciudad. Lo que en el fondo pone en evidencia los graves problemas sociales de la capital de Antioquia.

Quijano cree que el auge de este tipo de prácticas, en todas sus modalidades, ha hecho también que se hayan creado y organizado bandas que se enfocan en el visitante extranjero. Algunas de ellas operan con el uso de sustancias peligrosas, como la escopolamina y de la mano de redes conformadas por los propios habitantes de los barrios donde frecuentan los turistas. Pero, es claro que los casos de muertes también se dan por atracos, seguimientos y hasta asesinatos premeditados.

El analista destaca que en los casos de este año, por ejemplo, hay cuatro de estas muertes que están bajo investigación por escopolamina. Como complemento de su análisis, Quijano explica que llama la atención que muchos casos están relacionados con problemas cardíacos, como infarto, que a su vez tienen relación con el consumo de sustancias que son de fácil acceso en Medellín como el llamado tusi brutal, mezclado con morfina, heroína o fentanilo.

A esto hay que sumarle también el consumo de potenciadores sexuales, como el Viagra, mezclados con drogas. Y el uso de drogas clásicas, como la cocaína, que en el caso particular de Medellín es usual y fácil conseguirla con una concentración de pureza del 90 por ciento en promedio, la que no se vende en los países de origen de los turistas, por lo que muchos tienen sobredosis y terminan infartados.

“La rumba dura y el turismo sexual son los dos principales ganchos sobre los que se atraen turistas extranjeros, principalmente de Estados Unidos, Asia y Europa. Es un negociazo. No sabemos si Medellín es actualmente el burdel más grande del mundo, pero sí que es el más barato, incluso más económico que sitios reconocidos como Tailandia o la India. Y acá la rumba es más dura”, insiste Quijano.

En el tema de la explotación sexual de menores es fácil encontrar la oferta de paquetes de rumba y drogas que incluyen niñas de 10 u 11 años por un valor de entre 7 y 10 millones de pesos. Paquetes que son muy populares en el extranjero, que compran grupos de personas y se reúnen en Medellín para, por ejemplo, 10 días de rumba por precios promedios de 50 o 60 mil dólares, según explican los investigadores.

Y alrededor de esos paquetes crece una economía millonaria que mezcla actividades legales con ilegales. Por ejemplo, muchos dueños de apartamentos se han dado cuenta de que es mucho más rentable entregarlos a estructuras que los administran para rentas cortas, que les pagan dos o tres veces el valor de lo que ganarían por un arriendo normal mensual.

“Estamos hablando de unos 7 millones de pesos mensuales. Pero, las estructuras criminales les rentan a turistas hasta por 6 mil o 7 mil dólares un fin de semana con todo incluido. Ahora también se incluyen fincas o sitios campestres por los que se pagan entre 9 mil y 10 mil dólares a los propietarios, lo que les sirve para pagar trabajadores, servicios y les queda mucha plata”, detalla Quijano. 

Todo indica que esa nueva élite de criminales maneja este negocio mafioso que está, en muchos sentidos, por encima de las estructuras criminales conocidas, pero a las que les pagan porcentajes para tener garantías de operación. Por eso ya hay peleas para controlarlo.

Más que medidas coyunturales

El fin de semana pasado dos turistas extranjeros más se sumaron a la trágica lista. Josep Vyshinski, un estadounidense de 56 años, fue hallado sin vida en el interior de la habitación de un hotel del barrio Boston, en el centro de Medellín.

El cuerpo de Vyshinsk fue hallado por trabajadores del lugar. La Policía Metropolitana señaló que estaba tendido sobre la cama y no tenía signos de violencia. Aún no se conocen detalles del informe forense, pero las circunstancias también son muy extrañas. Algo similar ocurrió con Douglas John Jacobs, otro estadounidense, de 63 años, que fue hallado sin vida en una cama de un alojamiento del barrio El Poblado, sin aparentes signos de violencia.

Carlos Calle, líder del Observatorio de Turismo de la Personería de Medellín, dice que la información suministrada por Medicina Legal, tiene una gran categoría que es la “Muerte Violenta”, con subcategorías como muerte por arma cortopunzante o artefacto contundente, suicidio, consumo de estupefacientes y homicidio.

Varios de los casos son de extranjeros hallados sin vida en el interior de sitios de hospedaje, sin aparentes signos de violencia.

Medellín terminó el primer trimestre del 2023 con siete muertes violentas de turistas extranjeros, la gran mayoría tuvo relación con consumo de estupefacientes y las nacionalidades que ponderaban esos casos eran Estados Unidos, México y Reino Unido. Este año, para el mismo trimestre, la ciudad cerró con 13 muertes de turistas extranjeros, de las cuales por lo menos nueve fueron violentas. Muchas de esas muertes se encuentran en estudio.

En el caso de extranjeros, según Calle, los datos son muy precisos. Pero, estas estadísticas de vulneraciones asociadas al turismo no tienen en cuenta al visitante doméstico o nacional, por lo que puede haber un gran subregistro de casos de homicidios.

El análisis determina que, según la propia Alcaldía de Medellín lo ha reconocido, hay un perfil negativo de turista. El mismo que, explica Calle, “queremos erradicar”. “Es ese perfil de turista que encuentra en Medellín un lugar donde puede hacer lo que no le permiten hacer en sus países y que encuentran una oferta de consumo de drogas y de explotación sexual comercial de nuestros niños, niñas y adolescentes”.

El análisis que se ha hecho desde la Personería Distrital es que la dinámica del turismo superó la capacidad de respuesta de la administración local y que se requiere conversar sobre las políticas públicas del sector, lo que va más allá de celebrar algo tan positivo como la creación de una Secretaría de Turismo.

“Hay temas en el aire, como la seguridad turística; y asuntos que van más allá, como la gentrificación y el desplazamiento de los locales dentro de las zonas urbanas de la ciudad. Pero, celebramos las medidas de la alcaldía para contrarrestar el que estructuras criminales estén asociadas a estas dinámicas”, apunta.

El especialista en seguridad cree, sin embargo, se necesitan más que medidas coyunturales sobre la marcha y que hace falta un plan estratégico para unificar el trabajo de las entidades, ya que hay muchas, como el ICBF que brillan por su ausencia. Lo que hace que queden muchos eslabones sueltos.

Hace unos días, después de un Consejo de Seguridad realizado por la Alcaldía de Medellín con Raúl González Flechas, fiscal contra el crimen organizado, el alcalde Federico Gutiérrez dijo que le habían entregado a Migración Colombia un documento con los comportamientos que la administración metropolitana considera que violan normas de convivencia, violan la ley o que ponen en riesgo a mujeres, niños, niñas y adolescentes.

El documento no se ha hecho público aún, pero durante la reunión Gutiérrez anunció, por ejemplo, que un ciudadano australiano había sido expulsado del país después de que la alcaldía reportó que este estaba requiriendo servicios sexuales en Medellín. “De la matriz turística tienen que desaparecer todos los que vengan a afectar o violentar a nuestras mujeres, niños, niñas y adolescentes. Esto tiene que ser una lucha de ciudad y ojalá de país”, indicó el mandatario local.

Pero, analistas como Quijano y Calle reiteran en que hacen falta medidas más profundas para atacar el problema. Porque “a Medellín sigue llegando de todo” y a través del internet se siguen ofreciendo paquetes para todos los gustos y capacidades económicas, mientras las instituciones hace años que parece que no tienen la capacidad de inteligencia judicial para garantizar la seguridad, para saber quiénes son los turistas que llegan y por el contrario, parece que se le abren cada vez más las puertas.

Mejor dicho, que más allá de las campañas de prevención hace falta una estrategia que incluya desde los barrios y comunas más tocadas, hasta los grandes aeropuertos del país, para saber de verdad quién entra a Medellín. Tarea difícil, si se tiene en cuenta que el año pasado la ciudad recibió más de 1.400.000 visitantes extranjeros.

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