
La tres inconsistencias del alcalde de Bucaramanga alrededor del alumbrado
Pese a los informes sancionatorios de la interventoría y las firmas falsificadas por sus subalternos en el proceso de contratación, Juan Carlos Cárdenas decidió desembolsar el pago de 14.680 millones por el cuestionado contrato. Su intención de no dar su brazo a torcer lo ha llevado a realizar afirmaciones con poco sustento que siembran aún más dudas alrededor del efectivo funcionamiento de la telegestión.
Por: Juan Vásquez
Uno de los mayores lunares en la administración de Juan Carlos Cárdenas en Bucaramanga es el contrato para la telegestión del alumbrado público. Desde el momento en que inició la contratación se alzaron voces criticando el método empleado —no fue una licitación convencional sino que se llevó a cabo a través de la Bolsa Mercantil— y posteriormente se descubrieron irregularidades como la falsificación de firmas para justificar la elección de una tecnología y tres informes sancionatorios de la interventoría, en los que se señalaban múltiples fallas por parte del contratista, la Unión Temporal Bucaramanga Inteligente. Ninguna de estas alertas fue suficiente para que los entes de control intervinieran ni para que la propia alcaldía frenara el desembolso de los 14.680 millones de pesos correspondientes a la primera etapa del proyecto, al cual le faltan otras cuatro.
En los últimos dos meses, especialmente tras el paso de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el escándalo tomó tintes políticos y la atención se desvió hacia las acusaciones que empezaron a proferirse entre sí Cárdenas y su antiguo padrino político Rodolfo Hernández. El ingeniero acusó a su sucesor de “robarse” los dineros públicos de Bucaramanga con la fallida implementación de la telegestión y el alcalde no tardó en responder que las fallas del alumbrado no eran culpa suya sino de Hernández por 10.000 luminarias averiadas “que se contrataron de una manera sospechosa, con un único proponente y un único interventor”.
La discusión fue benéfica para ambos. Al exalcalde para recuperar visibilidad regional y perfilarse como un posible candidato de cara a las elecciones del año entrante, y a Cárdenas para trasladar los reproches alrededor del alumbrado a otro terreno el que se siente más cómodo y afianzarse en la orilla opuesta de un Hernández venido a menos por sus múltiples salidas en falsos durante su aspiración presidencial. Sin embargo, lejos de zanjar las preguntas irresueltas, la polémica sólo fue una cortina de humo que apartó el foco de lo verdaderamente importante y es por qué se pagó la totalidad de la primera etapa pese a tantas irregularidades.
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