
Acomodados desde su orilla: así defienden en Colombia a Pedro Castillo y Jair Bolsonaro
Pese a que organizaciones internacionales y la CIDH han condenado el accionar de Pedro Castillo, el presidente Gustavo Petro insiste en defenderlo. Por su parte, María Fernando Cabal ha sugerido que las manifestaciones en Brasil son producto del “fraude electoral”.
Diciembre y lo que va de enero han sido tiempos convulsos para la política latinoamericana. Especialmente por lo acontecido en Perú, tras la salida de Pedro Castillo de la presidencia, y Brasil, en donde miles de simpatizantes del expresidente Jair Bolsonaro irrumpieron en la casa de gobierno y las sedes del Tribunal Supremo y el Congreso. Los hechos en ambos países, y sus repercusiones, ocuparon las portadas de los principales diarios del mundo y todavía son tema de conversación en redes sociales. Su magnitud obligó a los líderes de diferentes naciones a pronunciarse al respecto y los dirigentes colombianos no se quedaron atrás en la tendencia. Desde la izquierda y la derecha se trinó sobre lo sucedido y se realizaron afirmaciones imprecisas, las cuales –en más de una ocasión– justificaban las acciones de sus aliados ideológicos.
El pasado 7 de diciembre, Pedro Castillo anunció la disolución del Congreso y la instauración de un gobierno de excepción, que operaría a través de decretos de ley y sería la antesala de nuevas elecciones para reformar la Constitución. La polémica decisión llegó unas pocas horas antes de que los congresistas debatieran una moción de vacancia en su contra por “incapacidad moral”. El entonces primer mandatario, hasta ese momento, había nombrado cinco gabinetes, por el que desfilaron más de 80 ministros, desde su posesión en julio de 2021. Tanta inestabilidad no era un buen presagio y la jugada de Castillo fue su estocada. Ejército, jueces, oposición y hasta miembros de su administración aseguraron que se trataba de un atentado del presidente al orden constitucional, el Congreso aprobó holgadamente –la ley exigía 87 votos a favor y finalmente fueron 101– y las autoridades apresaron a Castillo, quien ahora enfrenta cargos por abuso de autoridad y conspiración.
Es natural que, al tratarse de un país vecino, el Gobierno colombiano emitiera un comunicado frente a lo sucedido. Pero, contrario a la prudencia diplomática que suele recomendarse en tiempos inciertos y cambiantes, el presidente Gustavo Petro compartió su parecer en su cuenta de Twitter al día siguiente. En una serie de trinos hizo público su rechazo a la salida de Castillo, la cual calificó de “golpe parlamentario”, y solicitó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que expidiera medidas en su favor.
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