
La paz no se negocia en Twitter
La salida en falso del presidente Gustavo Petro con el improvisado anuncio de un cese al fuego bilateral no concertado no constituye, por ahora, una herida mortal en el camino hacia la paz total. Sin embargo, se trata de un error estratégico de fondo que, de repetirse, podría poner en jaque a la que se ha convertido en la principal apuesta de la Casa de Nariño.
Faltaban pocas horas para que se acabara 2022. El 31 de diciembre, al filo de la media noche y mientras los colombianos estaban dedicados a las celebraciones de fin de año, el presidente Petro sorprendió al país con un trino que anunciaba un “acuerdo” de cese al fuego bilateral con el ELN, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central, las AGC y las Autodefensas de la Sierra Nevada. Se trataba de una noticia enorme. El cese, según lo dicho por el mandatario, se haría efectivo desde el primero de enero hasta el 30 de junio y sería “prorrogable según los avances en las negociaciones”. Esa madrugada, las redacciones de los medios, acostumbradas a diciembres sin desarrollos informativos de mayor calado, corrieron para registrar y analizar lo dicho por el jefe de Estado. No obstante, los sorprendidos con la noticia no fueron solamente los medios de comunicación y la opinión pública.
El desconcierto también se hacía evidente en las más altas esferas del gobierno nacional, el estamento militar, los equipos negociadores de las partes y los miembros de los grupos armados llamados a la interrupción de la confrontación bélica. Sin saber lo que estaba por desatarse en las horas por venir, varios adeptos del presidente y simpatizantes de la política de paz total empezaron a celebrar el anuncio de Gustavo Petro. Mal que bien, así existan reservas sobre la conveniencia estratégica de decretar el cese al fuego al comienzo y no al final de una negociación, haber logrado ese acuerdo con cinco grupos armados era una medalla importante para el gobierno que le daba oxígeno a los diálogos a pocos días de empezar una nueva ronda de negociaciones con el ELN en México.
La alegría duró pocas horas. Al día siguiente del trino presidencial, el Ejército de Liberación Nacional publicó un comunicado desmintiéndolo. Los delegados de esa guerrilla afirmaron que el cese no se había consultado con ellos, no estaba en firme y no había sido tratado entre los temas de discusión en la mesa. Así las cosas, aunque ese grupo guerrillero mantiene su voluntad de diálogo, dejó claro que solo adoptará las decisiones que se concierten en la mesa y que no aceptaba un decreto promulgado unilateralmente por el gobierno sin consulta alguna.
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