
Augusto Rodríguez contra la mafia que maneja la UNP
Augusto Rodríguez, director de la UNP, fue víctima esta semana de un atentado.
Exagentes del DAS, funcionarios y contratistas han extendido una poderosa telaraña que mueve los hilos de las licitaciones de la entidad, la asignación de medidas de protección y hasta los escoltas y vehículos blindados. Así funciona la corrupción en la UNP.
Por: Alfredo Molano
Una mafia de varias cabezas domina la Unidad Nacional de Protección (UNP), una entidad nacida del germen del Departamento Administrativo de Seguridad y que esta semana casi cobra la vida del ingeniero Augusto Rodríguez, su actual director. El atentado que sufrió frente a su casa es una situación que, más que anecdótica, advierte del tamaño de la fiera que Rodríguez enfrenta. Un animal que se alimenta de corrupción, burocracia, narcotráfico, fuero sindical y una amplia oferta criminal.
El pulso entre Rodríguez y los carteles enquistados en la entidad se trenzó desde su primer día como director, y en las últimas semanas ha desatado toda su fuerza. Dos testigos, parte de estas estructuras criminales, han estado confesando lo que allí ocurre y vienen buscando un principio de oportunidad para testificar contra una veintena de personas, que van desde el primer director de la entidad hasta un exdirector de la Policía Nacional, funcionarios y exfuncionarios de varias ramas del poder, militares, particulares y hasta empresarios de grandes compañías automotrices. Los testigos, a los que sin mayor explicación la Fiscalía les negó el principio de oportunidad, serán imputados por varios delitos este lunes, pero serán la puerta de entrada a uno de los más grandes escándalos que haya vivido la entidad en sus 12 años de existencia.
Y es que en manos de la justicia hay un rompecabezas de corrupción, que tiene en juego 1,7 billones anuales, más de 10.000 protegidos, 19 sindicatos, 8.000 escoltas y 5.000 carros convencionales y blindados. De ahí que Rodríguez, ingeniero químico de la Universidad Nacional y hombre de la entraña de Gustavo Petro hace 30 años, ha denunciado la existencia de carteles que trabajan con falsos blindajes, venden esquemas de seguridad, transportan droga, dinero y armas en los carros alquilados por la entidad, amañan licitaciones, cobran coimas por contratos, roban repuestos, gasolina e inflan viáticos, y ocultan las prácticas en falsos sindicatos que hacen parte de la operación de corrupción.
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