
Primicia: esta es la política de seguridad y defensa del Gobierno de Gustavo Petro
CAMBIO conoció un documento de 60 páginas que determina las pautas de la llamada Seguridad Humana. ¿Qué puede hacer la fuerza pública con estas instrucciones?
Por: Redacción Cambio
El punto esencial de la nueva política de seguridad es la “protección de las personas, la naturaleza, y los seres sintientes”. Nunca en la historia los militares colombianos habían recibido instrucciones en este lenguaje. Para muchos es un recordatorio necesario de que la fuerza pública está para proteger a la ciudadanía, respetar los derechos humanos, y amparar las garantías constitucionales. Para otros, es una camisa de fuerza que impedirá la aplicación de una verdadera política de seguridad. Lo cierto es que este documento va a marcar la actualidad en los próximos días y será el epicentro de una discusión que involucrará tanto al estamento militar como al de la política.
El lenguaje castrense, que desde la épocas del Ministerio de Guerra ha caracterizado la comunicación militar, será completamente distinto, a juzgar por párrafos que parecen más salidos de una ONG que del Ministerio de Defensa: “La seguridad humana busca reparar la deshumanización “La Seguridad Humana busca reparar la deshumanización causada por las tantas violencias que ha experimentado el país durante las últimas décadas. Estas violencias no se reducen a los enfrentamientos entre actores armados y sus afectaciones a la población civil, sino que abarcan también las que se derivan de las agresiones a los derechos esenciales de la sociedad y a la dignidad de los seres humanos. La pobreza, la exclusión, la falta de oportunidades para los jóvenes, la afectación permanente al tejido social, la destrucción del medioambiente, entre otras, han fragmentado, erosionado a la sociedad y ocasionado ciclos de violencias que parecen interminables”.
El documento también dice que el presidente Petro ha dado instrucciones para que el sector defensa supere la violencia trazada en ideologías de la guerra fría y de la existencia de un enemigo interior. Ahora el blanco de la fuerza pública debe ser la amenaza representada por la convergencia criminal que busca esencialmente el lucro.
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