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Paloma Valencia, Gustavo Petro, Daniel Palacios, Iván Cepeda.

El debate político entra en el peligroso terreno del “todo vale”

Paloma Valencia, Gustavo Petro, Daniel Palacios, Iván Cepeda.

El presidente Petro acusa a la senadora opositora Paloma Valencia de ser “cómplice” de los falsos positivos, mientras el aspirante Daniel Palacios llama a Iván Cepeda, precandidato del Pacto Histórico, “heredero de las Farc”. ¿Cuáles son los riesgos de esta escalada verbal? Análisis.

Por: Armando Neira

La confrontación política que se libra en Colombia entró en el peligroso terreno del “todo vale”. Al señalar al contradictor de responsabilidad en acciones criminales, algunos líderes de opinión alimentan un escenario de consecuencias imprevisibles que, en la historia del país, ya se ha visto teñido de sangre.

Es como si la historia no hubiera dejado lecciones y el aprendizaje hubiera sido nulo. Los casos de personas que han sido víctimas de estigmatizaciones se cuentan por miles.

De hecho, el presidente Petro y muchos de sus seguidores también han sido víctimas de grupos tóxicos que difundieron falsos rumores sobre su supuesta pertenencia a organizaciones insurgentes.

Por eso, causa sorpresa que sea él quien, desde el cargo más importante de la administración pública y en representación de la unidad de la nación, acuse a una senadora de la oposición, Paloma Valencia, de ser “cómplice” del horror de los falsos positivos, ejecuciones extrajudiciales en las que se les arrebató la vida a miles de jóvenes humildes e inocentes.

“Es bochornoso que los presidentes no pidan que los ejércitos no provoquen crímenes contra la humanidad. Como usted, Paloma, fue cómplice del asesinato de 6.402 jóvenes asesinados por las armas oficiales, no lo siente (sic)”, escribió Petro en su cuenta de X, que tiene 8,3 millones de seguidores.

Este mensaje fue una respuesta a unas declaraciones de la precandidata del Centro Democrático (CD), quien había señalado que era “bochornoso” que un presidente viajara a otro país a decirles a las fuerzas militares que desobedecieran al comandante en jefe de ese lugar.

Un riesgo inminente

Valencia se refería a la acción del jefe de Estado, quien en una calle de Nueva York, con un megáfono y en medio de una protesta en contra del genocidio en Gaza, instó a los soldados a desobedecer las órdenes de Donald Trump, lo que derivó en la cancelación de su visa estadounidense.

En respuesta, Álvaro Uribe Vélez, jefe natural del CD, manifestó que las publicaciones de Petro son una puerta para que “bandidos” ataquen a la congresista.

“Los señalamientos del presidente Petro a la senadora Paloma Valencia incitan a bandidos a que le hagan daño, como ya ocurrió con el magnicidio de Miguel Uribe. Las autoridades deben interesarse en el tema”, dijo Uribe.

Gamboa
Yeimar Gamboa, joven de 20 años asesinado. Créditos: Centro Democrático

Valencia, por su parte, recordó que ella ha sido una vehemente crítica de los falsos positivos porque sus autores “no solo mancharon” el uniforme de las Fuerzas Armadas, sino porque en estos perdieron la vida “jóvenes inocentes”, en un capítulo infame de la historia que asegura le “duele profundamente”.

Además, afirma que las declaraciones del presidente Petro son “tan mentirosas” que ni siquiera se tomó el trabajo de constatar en el tiempo. Ella dice que para la época de los falsos positivos estaba estudiando en la Universidad de los Andes y no estaba vinculada al gobierno de Uribe.

Considera también que esas afirmaciones siguen la misma línea de estigmatización que el presidente aplicó contra el senador Miguel Uribe Turbay, asesinado por las balas de un sicario.

Valencia recuerda que Petro escribió 43 “lapidarios trinos” contra Uribe Turbay, por lo que lo considera “responsable político” de su asesinato.

En el CD subrayan, además, que en las últimas horas se produjo un atentado contra uno de los dirigentes de la colectividad en Arauca, Luis Naranjo, a quien miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN), dispararon más de 50 veces, causando heridas a dos de sus escoltas; y el asesinato de Yeimar Gamboa Yepes, líder juvenil y candidato al Consejo Municipal de Juventud en Chigorodó, Antioquia.

La alerta del Parlamento Europeo

Hace unos días, el Parlamento Europeo alertó al presidente Petro sobre los riesgos que implican sus declaraciones desmedidas. El documento, aprobado con 355 votos a favor, rechazó las “declaraciones incendiarias difundidas por la Presidencia y otros actores políticos” y vinculó el asesinato de Uribe Turbay al “clima más amplio de intimidación política y violencia” que vive Colombia.

A esto, el jefe del Estado respondió: “No es por el discurso de Petro que mataron al senador. Eso, señores parlamentarios de derechas europeos, es una sin razón. No es cierto, o los engañaron o no saben leer”.

Luis Naranjo, líder del Centro Democrático en Arauca.
Luis Naranjo, líder del Centro Democrático en Arauca, víctima de cuatro atentados.

Además del Parlamento Europeo, Estados Unidos también le había pedido a Petro moderar su lenguaje y no estigmatizar a la oposición. Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, afirmó que el ataque contra Uribe Turbay “constituye una amenaza directa a la democracia y es resultado de la violenta retórica izquierdista proveniente de las más altas esferas del Gobierno colombiano”.

“Tras haber presenciado de primera mano el progreso de Colombia en las últimas décadas para consolidar la seguridad y la democracia, no puede permitirse volver a tiempos oscuros de violencia política”, dijo Rubio.

Cuando la controversia por las estigmatizaciones de Petro contra Valencia estaba en su punto más álgido, surgió otra crítica situación, esta vez provocada por el exministro del Interior y también aspirante presidencial Daniel Palacios, quien afirmó: 

“Es que Iván Cepeda es el heredero de las Farc. Tipo muy, muy complejo, el mejor amigo de (Jesús) Santrich”, en referencia a uno de los hombres que firmó y traicionó el Acuerdo de Paz. 

Ante esto, Cepeda, uno de los tres inscritos en la consulta del Pacto Histórico que el próximo 26 de octubre definirá a su candidato presidencial, anunció que pedirá a la Fiscalía General de la Nación investigar a Palacios.

Cepeda ha contado que, por razones de seguridad y de sus posturas políticas, debe extremar precauciones y no puede moverse libremente por todo el país para adelantar su campaña.

Del ataque verbal al físico

En este contexto, cabe recordar los planteamientos de la Misión de Observación Electoral (MOE), que en situaciones anteriores ha invitado a candidaturas, partidos, organizaciones políticas y sus equipos a ser coherentes y, en consecuencia, no caer en la fórmula del “todo vale” para triunfar en la contienda electoral.

La MOE ha dicho que, con el fin de tener un debate político de altura, es necesario replantear las estrategias de campaña y alinearlas con ideales de inclusión, respeto y valores democráticos, rechazando toda manifestación de violencia y discriminación que nada aporta en un contexto electoral.

Cámara ardiente del senador Miguel Uribe Turbay
Cámara ardiente del senador Miguel Uribe Turbay. Crédito: Colprensa.

En esta misma línea se ubica Jorge Mario Eastman, exembajador de Colombia ante la Santa Sede, quien sostiene que la estigmatización del adversario no es un recurso nuevo en la política, sino un mecanismo antiguo para movilizar el sentimiento de las bases.

“Lo que sí es nuevo son los efectos en la sociedad: con redes sociales, el insulto se amplifica, se viraliza y se normaliza la humillación pública”, le dijo a CAMBIO.

Para Eastman, lo que está ocurriendo es, en la práctica, una invitación al uso de la violencia verbal y física. La estigmatización agresiva puede ser eficaz a corto plazo, pero es corrosiva para la democracia y para el tejido social. “Eleva la popularidad del político que la usa, pero degrada el sistema político en su conjunto”.

Un planteamiento que comparte el analista político Gabriel Cifuentes, quien dice que lo que se está viendo en estas horas en el país es lamentable y empobrece el debate.

“Que nuestros líderes se estén refiriendo a sus contradictores en esos términos, manda una pésima señal y es un muy mal ejemplo para la ciudadanía”, reflexiona con CAMBIO.

Y añade: “Como voceros y representantes de grupos de interés, de una curul o del Estado, pierden toda altura moral e implícitamente invitan a sus electores y seguidores a entender que ese comportamiento es legítimo. Un comportamiento que, además de calumnioso, es violento. Un acto de violencia verbal que puede terminar en tragedias”.

¿Qué puede pasar si no se rectifica este camino? Se anticipa una campaña visceral donde no se contrasten ideas, sino la imagen de los candidatos; una campaña sucia, poco constructiva para el país y muy agitada.

“Desde la cabeza del Estado hasta todos los demás sectores se les debería recordar la responsabilidad que tienen. Lo que se ve por estos días no es nada distinto a un espectáculo lamentable”, concluye Cifuentes. Lamentable y, más grave aún, muy peligroso.

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