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El 2026 será un año trascendental para el futuro de los colombianos.

¿Cuáles son los retos electorales que enfrenta el país en 2026?

Este 2026 será un año trascendental para el futuro de los colombianos. Foto: Colprensa.

El próximo año, Colombia tendrá varias jornadas electorales cruciales: legislativas del 8 de marzo y la primera vuelta presidencial el 31 de mayo, con una eventual segunda ronda el 21 de junio. ¿Qué desafíos debe asumir el país para cumplir con éxito este calendario?

Por: Armando Neira

Por estos días, en cualquier reunión de amigos o familiares, las preguntas inevitables cuando se habla de política son: ¿Quién va a ganar las elecciones? Y ¿quién sucederá al presidente Gustavo Petro?

Estos interrogantes parten de la certeza de que, pase lo que pase, habrá elecciones. En efecto, el calendario establece dos citas clave: los comicios legislativos del 8 de marzo y la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, con una eventual segunda vuelta el 21 de junio.

Pero pocos se preguntan si, para llegar al nombre de la persona que gobernará al país, existen las garantías necesarias con el fin de que los aspirantes presenten sus propuestas con tranquilidad, si los electores cuentan con información suficiente o si naufragan en la desinformación que circula como pólvora en las redes sociales.

Todavía resuena con claridad la amenaza del jefe disidente ‘Iván Mordisco’, quien, ante la orden del presidente Petro de continuar su búsqueda, respondió: “Me tocó afectar las elecciones”. 

Este actor armado ilegal ya había demostrado su poder en los pasados comicios locales, cuando impidió el ingreso del material electoral a El Plateado, en el Cauca. Aunque se trató de un solo punto geográfico, el traslado de una mesa es sintomático: el sistema no goza de plena salud. Y no es lo único.

La Misión de Observación Electoral (MOE) presentó hace unos días su sexto informe ante la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales, en el que advirtió tres alertas clave de cara a las elecciones de 2026: 

1. La falta de definición sobre la personería del Pacto Histórico y el alcance jurídico de las consultas del 26 de octubre. 

2. Los persistentes riesgos de violencia política, especialmente en zonas rurales y territorios de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP). 

3. Las debilidades en la transparencia de la financiación antes del inicio formal de las campañas presidenciales.

En la Comisión de Seguimiento, la MOE instó al Consejo Nacional Electoral (CNE) a pronunciarse con celeridad sobre los procesos sancionatorios relacionados con los partidos que solicitaron su fusión bajo la figura del Pacto Histórico y a precisar el alcance jurídico de la consulta del 26 de octubre de 2025.

La organización subrayó que estas definiciones son esenciales para dar certeza sobre las reglas de participación, la conformación de listas al Congreso y la eventual concurrencia a consultas interpartidistas en 2026. “Resolver con urgencia las incertidumbres respecto a la participación del Pacto Histórico y los alcances de la consulta es un requisito esencial para la certeza democrática, tanto para los ciudadanos como para los actores políticos”, afirmó Frey Muñoz, subdirector de la MOE.

En materia de seguridad y violencia política, la MOE registró 222 hechos de violencia contra liderazgos políticos, sociales y comunales entre el 8 de marzo y el 8 de septiembre de 2025. De estos, 136 fueron dirigidos contra líderes políticos, lo que representa el 61 por ciento de las agresiones. Además, se reportaron seis casos de secuestro contra dirigentes políticos.

La violencia se concentra especialmente en Cauca, Antioquia, Norte de Santander y Bogotá, que reúnen el 49,1 por ciento del total de hechos. “Nos preocupa el deterioro de la seguridad en zonas rurales. Es fundamental acelerar la implementación territorial del Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política (SISEP) y fortalecer las medidas de protección con enfoque diferencial”, señaló Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político Electoral de la MOE.

Así las cosas, el horizonte no se presenta despejado. Y es que para el analista político Gabriel Cifuentes, los retos de las próximas elecciones son de varios tipos.

En lo organizativo, explica, será clave vigilar la compra y el trasteo de votos, especialmente tras las denuncias registradas en la consulta del Pacto Histórico, sobre todo en la costa Caribe. 

En materia de seguridad, el aumento de grupos armados y de municipios bajo su influencia plantea riesgos que podrían afectar la libertad del voto, el orden público y la posibilidad de que la oposición haga campaña en zonas críticas.

Hay también un hecho tan inédito como inesperado: la veda impuesta a las encuestas. En el ámbito político -advierte Cifuentes-, sin esta herramienta es difícil medir el ambiente, pero parece que el país se encamina hacia otra contienda de polos opuestos, en la que el sensacionalismo y las emociones viscerales serán armas de campaña. “La casa está en llamas y los colombianos parecen más tentados a invitar al pirómano y no al bombero. Se exige sensatez, de candidatos y ciudadanos”, concluye.

En este punto coincide el analista Víctor Solano. Para él, hay que incluir en la mesa de los desafíos al hecho de que el abanico de opciones termine reduciéndose a los extremos. 

Será fundamental -dice- una conversación pública seria sobre qué significa “cambio”: si se trata de cambiar de gobierno o de cambiar de modelo. “¿A qué país le estaremos apostando en las próximas décadas?”, cuestiona.

A su turno, el analista Carlos Arias resume en pocas palabras los desafíos que se viene en este 2026: transparencia, legitimidad, verosimilitud, confianza y participación.

Según él, la transparencia es la base de la legitimidad; la legitimidad sostiene la credibilidad de los resultados; y solo con confianza en el sistema podrá aumentar la participación ciudadana.

En este contexto, la analista María Lucía Jaimes identifica cinco grandes retos que los colombianos deberían asumir de una u otra forma porque, al fin y al cabo, es un proceso que tendrá repercusión en la vida de todos:

  1. Recuperar la confianza ciudadana. Hoy hay cansancio y la sensación de “¿para qué votar?”. El reto es demostrar que la participación sí importa.
  2. Garantizar la seguridad electoral. Persisten riesgos por grupos armados, coerción al electorado y alertas de orden público, incluso en ciudades principales.
  3. El impacto de las elecciones de marzo. Los resultados del Congreso y de las consultas presidenciales marcarán alianzas, tendencias y el rumbo político del próximo cuatrienio.
  4. Muchas candidaturas, poca innovación. El exceso de aspirantes contrasta con la falta de ideas nuevas. El desafío será comunicar sin saturar, innovar y evitar la contaminación visual y digital, incluido el uso indebido de IA.
  5. Discursos que dicen no polarizar, pero polarizan. Los candidatos deberán construir agendas propias que conecten con la gente y no seguir profundizando la división.

Con este panorama, CAMBIO y el Consejo Nacional Electoral (CNE) convocan al foro ¿Cómo fortalecer la democracia en Colombia?, un espacio urgente de reflexión en el que expertos, académicos, funcionarios del Gobierno nacional, congresistas y representantes de los órganos de control analizarán cómo blindar el proceso electoral en un año decisivo.

El encuentro se realizará este lunes 24 de noviembre, desde las 8:00 de la mañana en el hotel Residence Inn by Marriott Bogotá, ubicado en la Calle 90 # 16-30.

Durante la jornada, los panelistas abordarán estos desafíos y se pondrá la lupa para que haya más participación ciudadana y se hablará de los ajustes que requiere el sistema electoral para avanzar hacia un modelo más moderno, equitativo e innovador.

Más que una discusión técnica, este foro será un llamado a defender el valor de las instituciones y a recordar que la democracia solo se sostiene cuando hay confianza en quienes la garantizan y cuando la ciudadanía cuenta con información cierta, accesible y verificable. Será un espacio esencial para entender cómo Colombia puede enfrentar los desafíos del momento y encaminarse hacia unas elecciones más transparentes y robustas en 2026.

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