Ir al contenido principal
photologuephotos2025-02whatsapp_image_2025-02-18_at_112404_amjpeg
Poder

Jorge Bergoglio, el amante del tango y del fútbol que se inmortalizó como el papa Francisco

El papa Francisco durante su visita a Colombia.

Cuando el primer latinoamericano se sentó en el trono de San Pedro, los cimientos de la Iglesia católica temblaban por los escándalos de pederastia y la filtración de documentos secretos que desnudaban la corrupción en la Santa Sede. ¿Logró el argentino reformar una institución de más de 2.000 años de historia?

Por: Armando Neira

Ha pasado un poco más de una década desde que, en 2013, The Advocate, la más influyente publicación del colectivo gay, otorgó el título de Persona del Año al papa Francisco. “Hay mucho desacuerdo sobre el papel de las mujeres, sobre los métodos anticonceptivos y más. Pero nada de eso nos debe llevar a subestimar la capacidad de cualquier papa para persuadir a los corazones y las mentes en la apertura a las personas LGBTI”, argumentó la revista.

Que el máximo pontífice no hubiera emitido un voto a favor o en contra de la comunidad gay era un “cambio significativo y sin precedentes” para The Advocate. Por eso, destacó la frase “¿Quién soy yo para juzgar?”, que Francisco pronunció sobre los sacerdotes homosexuales en la Iglesia. Suficiente motivo para ponerlo en la portada.

La frase del máximo jerarca de la Iglesia católica fue espontánea, con el tono sereno y empático que contrastaba al rostro de hierro de Joseph Ratzinger o Benedicto XVI. Una bocanada de aire fresco en un momento en que los feligreses se alejaban al sentir que Roma ya no era un punto de acogida sino de dificultades.

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.

Suscribirme
Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir en redes sociales