
De curtido militar a político novato: los retos de un ministro de defensa con 6.800 horas de vuelo y sólo tres días como civil
La llegada del exgeneral de la Fuerza Aérea Pedro Arnulfo Sánchez a la cartera marca el fin de 34 años de ministros de defensa civiles. Aunque nadie discute su intachable trayectoria, su formación estrictamente militar y su inexperiencia en asuntos políticos y administrativos generan muchas dudas: ¿Podrá reducir la violencia, hoy disparada en varias regiones? ¿Logrará ponerle fin a la crisis humanitaria en Catatumbo? ¿Le devolverá la ciudadanía la confianza en la paz, perdida durante la pálida gestión de su sucesor?
Por: Redacción Cambio
Con el estilo de gobierno del presidente Gustavo Petro, el país ha perdido la capacidad de sorprenderse: un consejo de ministros televisado, la publicación en X de las coordenadas de una operación contra el ELN, el anuncio de un inexistente cese al fuego a las 11 de la noche de un 31 de diciembre, el rompimiento con Donald Trump decretado en redes sociales a las tres de la mañana, el regreso de Benedetti, su llegada siempre tarde a las ceremonias militares o su aparición con tres horas de retraso en la celebración del 20 de julio vistiendo una guayabera, pantalón de lino y botas de montaña.
Todo este listado, apenas un breve recuento de los inverosímiles episodios diarios, parece marginal si se compara con el anuncio presidencial de esta semana: Gustavo Petro, el primer mandatario de izquierda y desmovilizado de un grupo armado, rompió la tradición civilista de 34 años al designar a un general activo como ministro de la Defensa Nacional. La decisión del mandatario tomó por sorpresa incluso a los más aguerridos militantes de la izquierda, a quienes les costó mucho trabajo, a pesar de su lealtad hacía el jefe del Estado, tragarse este sapo y encontrar argumentos para defender la decisión.
Es importante resaltar que la controversia desatada por la designación del nuevo ministro nada tiene que ver con las cualidades personales o la trayectoria profesional del general Pedro Sánchez. Los diferentes sectores del país coinciden en que se trata de un oficial sin tacha, valiente, tropero, honesto y experto en las dinámicas humanas, estratégicas y operacionales de la fuerza pública.
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