
Otro perro con escoltas: al caso del fiscal Barbosa se le suma el del contralor general
Escoltas del esquema de protección del contralor (e), Carlos Mario Zuluaga, denunciaron que son obligados a hacer tareas que no corresponden a su trabajo, entre ellas sacar a hacer pipí a la mascota del contralor. Esta es la historia.
Por: Iván Serrano
Son las seis de la mañana. Oslo, un perro de raza springer spaniel, abre los ojos y se levanta de su cubil. Con paciencia, espera a que lo saquen a hacer pipí y a dar una vueltica por Chicó Reservado, un tranquilo barrio en el norte de Bogotá.
Los que lo sacan a evacuar y a olisquear los prados vecinos son los escoltas pertenecientes a uno de los esquemas de seguridad más robustos que funcionario alguno tenga en el país: el contralor general de la república.
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