Asonada impidió captura de un jefe de las disidencias de las Farc

Crédito: Ilustración: Yamith Mariño Díaz

Alias Leo estaba en una fiesta en una vereda en Anrorí, Antioquia, donde fue capturado por integrantes de fuerzas especiales de la Séptima División del Ejército. Pero la comunidad lo hizo liberar.

Las autoridades en el departamento de Antioquia habían concentrado toda su energía para localizar a alias Leo, o Firu, quien había asumido el mando del frente 36 de las disidencias de las Farc, tras la muerte de Cabuyo, vencido en una operación de fuerzas especiales de la Séptima División del Ejército el 10 de junio de 2022, en la vereda la Herradura en el municipio de Barbosa, Antioquia. 

 

 

Édgar de Jesús Orrego Arango, alias Leo, había tomado el mando del grupo ilegal con la intención de afianzar las tareas de control en la zona del Bajo Cauca Antioqueño.

Su accionar delictivo dentro de las Farc comenzó en 2010, como experto en el manejo de explosivos. Luego, fue jefe de escuadra y no quiso someterse al Acuerdo de Paz. En 2019, pasó a ser el segundo al mando en el frente 36, por debajo de Cabuyo.

En las últimas dos semanas, la inteligencia militar, con ayuda de fuentes humanas, lo detectaron en Anorí. El viernes 23 de septiembre, diez integrantes de Fuerzas Especiales del Ejército se ubicaron en un punto estratégico entre las veredas Tocamocho y los Trozos, en el municipio antioqueño,

Durante todo el día, observaron como el jefe guerrillero en lo que, al parecer, era una celebración, por la llegada de cajas de licor, mujeres y algunos músicos. En efecto, la parranda se inició.

En la madrugada del domingo, un francotirador del Ejército lo tuvo en la mira. Con sigilo, avisó a sus superiores que estaba listo para disparar. "No dispare, lo queremos vivo" –fue la respuesta–. En realidad, un disparo –como sucedió en Putumayo– habría desatado una reacción de consecuencias imprevisibles, en la que podría haber bajas de civiles. De ahí la precaución de los comandantes. 

Las horas pasaron y los uniformados esperaron la orden para continuar o desistir del operativo. Hacia el mediodía, tuvieron luz verde para ingresar al sitio y capturar al disidente, que no opuso resistencia por su alto estado de alicoramiento. 

Según cuentan las fuentes del Ejército, la noticia de la captura de Leo se regó por las veredas cercanas y los uniformados empezaron a ver una nube de campesinos que empezaban a aglomerarse en los puntos estratégicos donde debían aterrizar los helicópteros que transportarían a alias Leo.

La presión de los campesinos obligó al Ejército a liberar al guerrillero, que se escapó mientras los campesinos recriminaban a los soldados.

Ahora las autoridades indagan por los detalles que les permitan capturar y judicializar a las personas que impidieron la captura del jefe guerrillero.