10 Septiembre 2022

La primera Big Band Femenina nace en Jazz al Parque

El sábado 17 y el domingo 18 se llevará a cabo Jazz al Parque. Una de las atracciones es la Big Band Femenina, un proyecto que reconoce el papel protagónico que han desempeñado las mujeres en el 'jazz' colombiano.

 

Big Band Mujeres
La Big Bamd de Mujeres durante un ensayo. Foto de Juan Santacruz, Idartes.

Por Irene Littfack
Dos años atrás, la cantante Gina Savino decía que uno de sus sueños más grandes era descubrir cómo sonaría el jazz si tuviéramos noches enteras a cargo de mujeres. Este año, en el cumpleaños 27 del Festival Jazz al Parque, escucharemos –por primera vez en la historia de Colombia– cómo suena una big band femenina y empezaremos a confirmar que el presente de este lenguaje musical es ya el futuro con el que muchas, como Gina, han soñado.
La Big Band Bogotá, creada en 2010 en el marco de los 15 años de Jazz al Parque, se ha convertido en uno de los emblemas del festival, no solo por reunir a una veintena de instrumentistas, compositores y directores de primera talla en escena, sino por apostarle a la interpretación de repertorio colombiano en el más grande formato de jazz. Además, porque las grandes bandas, heredadas de Estados Unidos, contienen la memoria musical de nuestro país; en ellas se incubó la música tropical colombiana y empezó a desarrollarse un lenguaje propio del jazz con orquestas como la de Lucho Bermúdez y Pacho Galán.
En esta edición del Festival, y gracias a la apuesta del Idartes, la Big Band Bogotá se convierte en la Big Band Femenina de Bogotá, dejando que este formato musical, protagonista de la evolución del jazz colombiano, refleje también el momento social que vivimos: uno en el que las mujeres están empezando a ocupar lugares nunca antes alcanzados, a aportar su visión del mundo y a contar su propia historia.

Las integrantes son mujeres entre los 18 y los 47 años, muchas de ellas aún estudiantes de la carrera de música y quienes, durante el proceso de selección, superaron, incluso, el puntaje de otras instrumentistas con mayor trayectoria.


En sus 12 años de existencia, la Big Band Bogotá, cuyos integrantes se seleccionan por audición en cada nueva edición del Festival, ha sido conformada casi exclusivamente por hombres. De hecho, únicamente 16 mujeres han sido parte de la historia de esta agrupación, todas ellas en calidad de solistas invitadas y compositoras. En 2018, la bajista, compositora y arreglista Esther Rojas se convirtió en la primera mujer directora de esta gran banda, marcando un hito para el festival y abonando el camino para la creación de la Big Band Femenina de Bogotá que estará también bajo su batuta.
Esther Rojas se formó en la Pontificia Universidad Javeriana y en el Berklee College of Music de Boston, y ha trabajado con artistas de talla mundial como Juan Luis Guerra, Alejandro Sanz y Totó la Momposina. Su trayectoria musical empezó hace más de dos décadas en Bogotá, cuando las únicas bajistas de jazz eran ella y su maestra Nathalie Gampert.
“Ha sido lento, pero hemos evolucionado mucho hasta el punto de estrenar una big band femenina. Siento una gran responsabilidad como directora y arreglista de la agrupación, pero también una inmensa alegría porque se están abriendo cada vez más espacios para las mujeres, quienes tradicionalmente no hemos tenido las mismas oportunidades que los hombres. Vemos que las big bands que hay en Bogotá, que son varias y muy buenas, son en su 99 por ciento masculinas”, apuntó Esther.
Estos son algunos de los ensambles de este tipo que existen en Bogotá, aunque no todos de forma estable: la Orquesta de Lucho Bermúdez, Carrera Quinta Big Band, Juancho Torres y su Orquesta, la Big Band Colombia, la Plutarkamon Big Band, la Big Band de Rafael Sandoval, la Big Band de Andrés Cepeda y las big bands universitarias.
Las cifras necesariamente abren la discusión sobre el porqué de la disparidad en el jazz y la ausencia de mujeres en los atriles de estos ensambles ¿No se presentan a audición? ¿No han cumplido las expectativas musicales? ¿No cuentan con la experiencia deseada?
En esta convocatoria de Jazz al Parque hay muchas respuestas reveladoras. Se presentaron 93 mujeres instrumentistas, se seleccionaron 18 intérpretes para integrar la big band y el nivel musical de las audiciones fue destacado por el jurado evaluador. Las integrantes son mujeres entre los 18 y los 47 años, muchas de ellas aún estudiantes de la carrera de música y quienes, durante el proceso de selección, superaron incluso el puntaje de otras instrumentistas con mayor trayectoria. Esto indica que hay un abanico de talentos por descubrir y del cual buena parte del sector quizá no tenía pista. La mayoría de las integrantes no cuenta con experiencia previa en el formato de big band y esta se convertirá en su primera oportunidad.

Esther Rojas
Esther Rojas, directora de la Big Band Femenina.


Frente a esto, Esther Rojas apuntó que está enfocando su labor como directora en dos etapas; primero, en enseñar y guiar a las colegas para el proceso de montaje del repertorio, y, en segunda instancia, trabajar en el performance, “lograr la expresión y dejar que la música hable a través de nosotras para dar un mensaje a la ciudadanía: que la música nos une y que las mujeres también tenemos alto nivel musical”.
Las integrantes
Este primer ensamble está conformado por Manuela Jiménez, Natalia Ximena Mendoza, Margarita Rodríguez, Lina Rocío Niño, María José Pedraza, Karen Barreto, Manuela Hernández, Jaqueline Paez, Camila Porto, Camila Andrea Cantor, Isabella Aguilera, Estefanía Lambuley, Valeria Lambuley, Laura Marcela Posada, Nathalia Stephanie Jiménez, Karol Valentina Cortés, Diana Carolina Celis y Lina Viviana Moreno.
A este grupo base se suman cinco solistas invitadas con una extensa trayectoria: las cantantes Gina Savino, Urpi Barco y María Mulata, la pianista Francy Montalvo y la flautista Anamaría Oramas. También hacen parte de esta primer gran ensamble femenino las compositoras y los creadores cuyo repertorio se interpretará el jueves 15 y el domingo 18 de septiembre: Francy Montalvo, Eliana Echeverry, Lucía Pulido, Esther Rojas, María Mulata, Lucho Bermúdez, Nina Simone, Charles Mingus y Joni Mitchell.
Finalmente, la Big Band Femenina de Bogotá la conforman también sus gestores: Catalina Valencia Tobón, actual secretaria de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá y exdirectora del Idartes; Michael Navarro, gerente de música del Idartes; Daniella Cura, programadora de Jazz al Parque; Esther Rojas, directora de la Big Band Femenina, y todo el equipo artístico del Instituto Distrital de las Artes que ha respaldado este proyecto.
De acuerdo con Catalina Valencia Tobón, este suceso “es el principio y la consagración de un proyecto musical jazzístico, pero también es la apertura para que nuevas generaciones de mujeres continúen este camino”.
Por su parte, Daniella Cura subraya la importancia de este proyecto para el desarrollo de las mujeres en el jazz. “Se está haciendo este ensamble femenino en aras de la paridad: abrimos este espacio por primera vez para que las mujeres tengan el desarrollo pleno que han tenido los hombres durante tantos años en este proyecto, para que los empiecen a alcanzar en términos de experiencia y para saldar esa deuda histórica”.

En sus 12 años de existencia, la Big Band Bogotá, cuyos integrantes se seleccionan por audición en cada nueva edición del Festival, ha sido conformada casi exclusivamente por hombres. De hecho, únicamente 16 mujeres han sido parte de la historia de esta agrupación, todas ellas en calidad de solistas invitadas y compositoras.


De hecho, el criterio curatorial de esta versión del festival también llena otros vacíos, pues tiene como eje la participación femenina, la presencia de artistas jóvenes y los sonidos regionales de Colombia, dándoles espacio y voz a nuevos actores que resaltan la diversidad social y cultural del país. Por eso, la programadora de Jazz al Parque apunta que este festival busca romper con el mito de que el jazz es para minorías. “El jazz es uno de los lenguajes más abarcadores y universales que existen”, dijo Daniella. Las tres líneas que rigen la programación convergen plenamente en la conformación de la Big Band y en el repertorio que interpretará.
El repertorio
Cada pieza del programa fue escogida por la programadora de Jazz al Parque en conjunto con Esther Rojas y tiene una razón de ser, pues con estas obras se conmemoran varios hitos, se rinden homenajes y se celebra la participación de mujeres en el jazz, en especial, dentro del formato big band.
Goodbye pork pie hat, de Charles Mingus, un tema con el cual se conmemora el centenario de nacimiento del artista, figura imprescindible del jazz y del gran formato. La letra y el arreglo corren por cuenta de la mítica cantante de folk Joni Mitchell, quien en 2022 regresó a los escenarios tras dos décadas de ausencia.
Ain't got no, I got life, de Nina Simone, la legendaria cantante que el próximo año cumple 90 años de natalicio y 20 años de fallecimiento. “Nina Simone fue una gran activista por los derechos civiles de los afroamericanos, lo mismo que Mingus, y ese es también un tema muy pertinente en este país que apenas está llegando a esa lucha con la representación política de nuestra vicepresidenta”, apuntó Daniella Cura.
Serendipia, de Eliana Echeverry, joven compositora colombiana que se ha especializado en el formato big band. Eliana es egresada del Conservatorio de Música de la Universidad Nacional y actualmente realiza una maestría en composición en el Conservatorio Trinity Laban, en Londres, becada por el Banco de la República.
Traslaciones, de la pianista y compositora Francy Montalvo. La artista es una de las figuras femeninas más activas del jazz y del formato; es productora, líder y cofundadora de Carrera Quinta Big Band, agrupación nominada al Grammy Latino con su disco Big Band (2016). Francy también hizo parte del jurado que seleccionó a las integrantes de esta primera orquesta femenina de jazz.

Big Band
Foto de Juan Santacruz, Idartes.


Danza negra, de Lucho Bermúdez, en arreglo de Esther Rojas, un tema que hace parte del ADN musical del país. Fue inmortalizado por la voz de Matilde Díaz, una de las primeras mujeres en ser parte de una orquesta de este tipo y una de las voces más queridas de la historia musical colombiana.
A dónde van, de María Mulata, una cumbia que habla del desplazamiento forzado en Colombia y que les da voz a las víctimas del conflicto armado en las regiones del país. Daniella Cura afirmó que “esta canción es un ejercicio de memoria en sí mismo y que, recién entregado el Informe de la Comisión de la Verdad, el país no puede ignorar”.
Ver llover, de Lucía Pulido, una canción que hace parte de la historia misma de la Big Band Bogotá, pues fue interpretada en la primera edición de este proyecto, en 2010, con arreglo de Juan Andrés Ospina. Además, marcó el regreso de Lucía a los escenarios de jazz en Colombia tras una larga y exitosa carrera internacional que abrió puertas a otros artistas nacionales.
Y finalmente, Esperanza, de Esther Rojas, una pieza que fue estrenada en Jazz al Parque 2018, dirigida por la propia compositora, y en la que está presente una de las grandes pasiones de la bajista colombiana: mezclar el World Music –los ritmos caribeños en este caso– con otras influencias musicales como el jazz.
La esperanza dejó de ser ilusión y se convirtió en un presente palpable. Pareciera que el nombre de esta pieza hubiese encarnado su propio significado, pues en ella recaen dos hitos: acompañó la primera vez de una directora frente a la Big Band Bogotá y sonará con la primera big band femenina de Colombia.
“Cuatro años atrás tuve la fortuna de estar en el mismo escenario en el que tocaremos este mes. En ese entonces la Big Band era masculina y yo era la única cuota femenina; ahora somos 25 mujeres en escena y espero la misma energía sobrecogedora del público. Sueño con un futuro en el que no tengamos que hacer la distinción de si la persona que toca jazz es mujer u hombre; sueño con que prime la música y la unión de los pueblos a través de ella”, concluyó Esther Rojas.