2 Octubre 2022

Nadín Ospina, el pequeño gigante

‘La preponderancia de lo pequeño’ es el nombre de la exposición del artista Nadín Ospina que por estos días se presenta en la galería El Museo de Bogotá. Una reflexión sobre la creatividad y la naturaleza.

 

Nadín Ospina
En esta oportunidad Nadín Ospina se decidió por explorar el mundo de lo pequeño, representado en los pájaros.

Por Diego Garzón Carrillo
El bloqueo creativo es una amenaza permanente para músicos, escritores, artistas. No en vano muchos cuentos -de muchos autores- hablan de ese temor de enfrentarse a una página en blanco sin saber muy bien qué decir. Los lectores reciben agradecidos un libro sin saber que detrás de ese proceso alguien sufrió más de la cuenta hasta llegar al punto final. La “inspiración” es esquiva y esto puede mortificar mucho a quien vive de ella y esto también les sucede a los artistas plásticos.
Así le ocurrió al artista Nadín Ospina, quien hace más de cinco años se sintió acorralado por ese bloqueo creativo. Una noche, tarde, al llegar a su casa, se percató de que no tenía las llaves para entrar. Decidió subirse a un muro para lograr su cometido, con la mala suerte de caerse y sufrir un accidente del que se recuperó en cama. Justo ese episodio queda reflejado en una de las primeras obras que el visitante se encuentra al ingresar a su nueva exposición en la galería El Museo: unas pequeñas esculturas de un hombre intentando sobrepasar un muro. “La dificultad inicial”, se llaman.

Ospina
En esa convalecencia física -y también creativa- se topó con el I Ching, el famoso libro antiguo chino que confronta la existencia humana y que se puede consultar por medio de hexagramas. Arrojar unas monedas conducen a un poema que puede ser la respuesta a una inquietud. Fue así como Ospina se topó con un título: “La preponderancia de lo pequeño. El azar lo llevó a un hexagrama que hablaba de un hombre que pintaba a un pájaro y eso, para él, fue una revelación.

Tras participar en una convocatoria que la Universidad de Antioquia abrió en 2017 sobre la Expedición Botánica, Ospina siguió investigando más sobre los pájaros, sobre su 'invisibilidad' a pesar de que están siempre cerca de los seres humanos.


Lo “pequeño”, que parece ser visto como algo menor y de poca importancia -aplica a los tamaños de las obras de arte- es el término protagonista de esta muestra donde, claro, predominan los pájaros. Aludiendo a esa "bancarrota espiritual”, un pájaro carpintero con un agujero en el centro de su cabeza, como un tercer ojo, representa no sólo el paso de las ideas que Ospina tenía “bloqueadas” sino también a su accidente y a esa obsesión que este animal despertó en él.
Tras participar en una convocatoria que la Universidad de Antioquia abrió en 2017 sobre la Expedición Botánica, Ospina siguió investigando más sobre los pájaros, sobre su “invisibilidad” a pesar de que están siempre cerca de los seres humanos. Su anterior trabajo, Yo soy otro tú, que reflexionaba sobre el encuentro con los otros, tiene relación con esta nueva exposición en la que más allá del sentido biológico, natural, Ospina ve a los pájaros también desde su simbolismo y cómo nos relacionamos con ellos, “con los otros”.

Ospina
El visitante puede ver también un espacio totalmente oscuro en el que además de pájaros en bronce pintados a mano, hay una proyección en video de animaciones que conecta precisamente con la Expedición Botánica. Hace más de 15 años, Ospina encontró unas láminas en el Instituto Caro y Cuervo que permanecieron en el Jardín Botánico de Madrid hasta finales de los años 50 y que daban fe de esa investigación encabezada por José Celestino Mutis. Y justo ahora -la creatividad también cojea, pero llega- decidió retomar esas láminas para generar esas animaciones acompañadas de sonidos de la naturaleza que hacen parte del archivo del Instituto Humboldt, complementadas por instrumentos electrónicos y acústicos de un músico chileno, amigo de Ospina, quien vive totalmente apartado de la civilización, inmerso en la naturaleza.
No es la primera vez que Ospina integra el sonido a una instalación. Basta recordar su obra Partibulus Infidelium, que hizo parte del Salón Nacional de Artistas a comienzos de los años 90, donde exhibió unas réplicas en cerámica de arte precolombino, que se mezclaban con aroma de palo santo y también sonidos.
Ahora, muchos años después, en 'La preponderancia de lo pequeño' -aludiendo a los pájaros- la creatividad de Ospina vuelve a volar.

Galería El Museo