20 Septiembre 2022

Patricia Iriarte por dos

La tercera edición de su libro ‘Totó, la diva descalza’ (revisada y ampliada) y el proyecto de reeditar la monumental novela ‘Celia se pudre’, de Héctor Rojas Herazo, son dos proyectos que la periodista y poeta Patricia Iriarte adelanta para promover la cultura del Caribe colombiano.

Totó y Patricia.
Totó la Momposina (izquierda) junto a Patricia Iriarte.

Por estos días Patricia Iriarte anda muy atareada. Por un lado, anda metida en el lanzamiento y promoción de  la tercera edición de su libro Totó. Nuestra diva descalza, que se edita por tercera vez, y que difiere de las dos anteriores (de 2004 y 2011) porque fue revisada y ampliada. Es un libro que le tomó mucho tiempo de trabajo ya que entrevistó a la artista, su familia, amigos, músicos, empresarios y críticos.
Al mismo tiempo está empeñada en publicar a final de este año la monumental novela Celia se pudre, del escritor Héctor Rojas Herazo, escritor que nació en Tolú en 1921 y murió hace 20 años en Bogotá. Esta novela se editó en un par de oportunidades. En 1986 lo hizo editorial Alfaguara y en 1998 la reeditó el Ministerio de Cultura. Se encuentra descatalogada, lo que es un absurdo ya que es una obra clave de la literatura colombiana del siglo XX y que los expertos en literatura consideran como una obra de culto.
Patricia Iriarte se dedica ahora a la gestión cultural como consultora editorial y directora de la fundación IriArtes, con sede en Barranquilla, que busca promover la cultura del Caribe colombiano. Ella nació en Sincé (Sucre) y estudió comunicación, oficio que desempeñó como reportera y cronista durante varios años. Además, se ha dedicado a la poesía, pero también a la museografía, la edición de libros y, por supuesto, la gestión cultural. Ha publicado varios libros: Mal de amores (poesía, 1992), Territorio de delirio (poesía, 1998), Manual para cubrir la guerra y la paz (1999), Libro de viaje (poesía, 2008), Los usos del audiovisual en el Caribe colombiano (2011), Los cuartos de la casa (poesía, 2017), Tigre y paloma. Antología de Federico García Lorca (poesía, 2020) y Totó. Nuestra diva descalza.
La reedición y publicación de Celia se pudre se hará a través del estímulo del Programa Nacional de Concertación del Ministerio de Cultura, al apoyo del Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes de Sucre y a la alianza con editoriales de la región como La Iguana Ciega y la Editorial Universidad de Magdalena. Sin embargo, el proyecto vale más de 100 millones de pesos y por ese motivo se ha activado la campaña Celia se lee a través de una plataforma Vaki para que las personas e instituciones interesadas puedan adquirir la novela en preventa o apoyar la fase final del proyecto con el aporte que deseen. Celia se pudre, que estará disponible a finales de este año, podrá adquirirse de forma directa con la Fundación IriArtes y en diversas librerías del país.
CAMBIO habló con Patricia Iriarte de estas dos iniciativas que promueven los valores de la cultura Caribe colombiana.

Patricia
Patricia Iriarte.


CAMBIO. Usted es muy reconocida como poeta y también como reportera y cronista .¿Qué la ha llevado a usted a dedicarse a la gestión cultural?
Patricia Iriarte.
Me ha llevado a la gestión la precariedad con y en que funciona la mayoría de las instituciones culturales en la región. Me radiqué en Barranquilla hace más de 20 años y al tratar de desarrollar aquí una labor artística y cultural, como escritora, investigadora y editora, me encontré con limitaciones de diferente tipo. Esto hace que uno entonces tenga que dedicar parte de su tiempo –a veces mucho tiempo– a gestionar proyectos, a conseguir recursos, a apoyar procesos que uno considera valiosos y en los que puede aportar algo de su experiencia, a actualizarse en materia de políticas culturales, en fin... cuando uno viene a ver, se ha convertido también en "gestora cultural".
CAMBIO. ¿A qué se debe su interés en reeditar Celia se pudre?
P.I.: 
Después de abandonar el periodismo (por razones que no te voy a relatar aquí para no hacer el cuento más largo), hice una maestría en Estudios del Caribe. Por esa vía, y mis nexos cada vez más estrechos con el mundo de la cultura, me fui involucrando con la literatura caribeña –de Colombia y la gran Cuenca– y así llegué a la narrativa de Rojas Herazo, de quien ya conocía parte de su obra poética. Y por supuesto, comencé a enterarme de la valoración que existía de su obra por importantes críticos, pese a que esta obra había sido una de las que fue "sepultada" por el alud mediático y comercial del fenómeno de Gabriel García Márquez. Me enteré de la existencia de La trilogía de Cedrón y de su culmen con Celia se pudre, y el año pasado, con motivo de los 100 años del nacimiento de Rojas Herazo, me propuse impulsar este proyecto de rescate de Celia, una obra excepcional que merece ser leída e incorporada en el repertorio literario de los colombianos.
CAMBIO. ¿Qué hace que esa novela sea considerada muy importante y, a la vez, poco conocida por parte del público?
P.I.: 
Es importante por sus valores estéticos, al ser una obra que bebe en la fuente del barroco latinoamericano pero también abreva en el realismo mágico y finalmente desemboca en el posmodernismo, como lo demuestran, entre otros, el trabajo de Tulia Camacho y varios de los estudios recogidos en esa compilación titulada Visitas al patio de Celia, de Jorge García Usta.  Ahora, es poco conocida no solo por no haber recibido nunca, desde su publicación en 1986, una adecuada promoción por parte de sus editores sino porque es una novela bastante extensa y precedida por la fama de ser una obra compleja. Aunque Rayuela, de Julio Cortázar, también lo es y sin embargo fue fenómeno de librerías.
CAMBIO. ¿Qué papel cumple Rojas Herazo en las letras del Caribe y del país en general?
P.I.: 
Rojas Herazo fue, junto con García Márquez y Cepeda Samudio, uno de los autores que contribuyó a modernizar la narrativa colombiana. Además, fue un escritor prolifico, formado como varios de sus contemporáneos en el periodismo pero que incursionó en forma brillante en la poesía y el ensayo, aparte de haber desarrollado también una importante obra pictórica.
CAMBIO. Hablemos ahora de su libro sobre Totó la Momposina. De acuerdo con sus investigaciones, ¿por qué ha sido tan importante en la cultura colombiana? ¿Qué la hace tan especial?
P.I.: 
Sonia Bazanta Vides se convirtió en un referente no sólo para la música sino para la cultura colombiana en la medida en que prácticamente desenterró unas tradiciones orales, musicales y danzarias que se encontraban diseminadas y perdidas a lo largo de los pueblos ribereños del medio y bajo Magdalena, y luego de hacerlo las codificó, las proyectó al país, las grabó y reivindicó a los y las cantadoras que las habían atesorado en su memoria desde tiempos inmemoriales. Y no contenta con esto las llevó por el mundo como expresión auténtica de la cultura Caribe de Colombia. Al hacerlo las convirtió paulatinamente, década tras década, en bandera de identidad para millones de colombianos diseminados por el mundo. Pero lo que la hace tan especial, entre varias otras cosas, es que Totó ha acompañado todo ese trabajo musical por una ética y por una mística gracias a la cual logró hacernos entender que estas músicas están ligadas a una geografía, a una historia y en suma, a una cultura como es la cultura caribeña, algunos de cuyos elementos han devenido cada vez con mayor fuerza en elementos de la nacionalidad colombiana.
CAMBIO. ¿Cuánto tiempo le tomó investigar y escribir este libro?
P.I.: 
Desde que comencé hasta hoy son ya ¡20 años! 
CAMBIO. ¿Cuáles rasgos de la personalidad de Totó la Momposina destacaría usted?
P.I.: 
Su tenacidad, su generosidad y su elevado nivel de conciencia.

Totó