22 Septiembre 2022

“Soñé esta película como la emancipación a través del arte”: Yohan Manca, director de ‘Mis hermanos y yo’

Hoy se estrena en Colombia ‘Mis hermanos y yo’, del director francés Yohan Manca. Esta película cuenta la historia de un adolescente que descubre su talento para la ópera tras conocer a una profesora de música.

Mis hermanos y yo
Escena de Mis hermanos y yo, película del director francés Yohan Manca.

Por Aurelia Berthier Castello
El aria Una furtiva lacrima de la ópera El elixir de amor, de Gaetano Donizzetti, es la banda sonora de la vida de Nour, un adolescente que vive en un entorno social difícil, envuelto en las discusiones de sus hermanos mayores, pero su encuentro con una profesora de música le cambia la vida. La película muestra el poder transformador de la música y reflexiona sobre la importancia de las segundas oportunidades. Sus protagonistas son Maël Rouin Berrandou, en el papel de Nour, junto con Judith Chemla, Dali Benssalah, Sofian Khammes y Moncel Farfar.
Es el primer largometraje del actor y director francés Yohan Manca, quien nació en 1989. Se estrenó en el festival de Cannes del año pasado en la sección Un certain regard (Una cierta mirada), y desde entonces ha participado en el Festival Internacional de Cine de Sao Paulo, el Golden Horse Film Festival y la Semana Internacional de Cine de Valladolid, donde obtuvo el Premio a Mejor Largometraje de la sección Punto de Encuentro.
El guion de la película lo escribió Manca y es una versión libre de la obra de teatro Pourquoi mes frères et moi on est parti (Por qué mis hermanos y yo nos fuimos), de Hédi Tillette de Clermont-Tonnerre, que él había interpretado como actor de teatro cuando tenía 18 años.
Para conocer algunos detalles de Mis hermanos y yo, CAMBIO habló con su director.

Yohan Manca. Foto Copyright: James weston.


CAMBIO: ¿Cómo describiría la película con sus propias palabras?
Yohan Manca: 
Es una película que te puede acompañar en un nuevo camino, es una película que te ayuda a acompañarte en un camino de sueños, de pasión, de reflexión. Así la soñé.
 

CAMBIO: Usted es ante todo director pero también ha trabajado del otro lado de la cámara. ¿Le ayudó su experiencia como actor en la realización de 'Mis hermanos y yo'?
Y. M.: 
Sí, porque trato de acercarme a los actores de la manera en que me hubiera gustado que se acercaran a mí. No lo sé todo, pero en todo caso trato de ponerlos en la mejor posición para que lleguen a una verdad, una verdad que me parece hermosa y justa, así que sí, me ayudó.
 

CAMBIO: Los diálogos son muy naturales, casi parecen improvisados...
Y. M.: 
Hay momentos improvisados. Son muy pocos, pero los hay. Siempre trato de escribir. Como he actuado mucho, cuando escribo me imagino los diálogos en mi cabeza. Incluso cuando era joven ya era bastante meticuloso al respecto, sentía cuando algo sonaba falso. Creo que tengo esa facilidad para que los diálogos suenen bien. Sin presumir, creo que es una cualidad que tengo.
 

CAMBIO: El tema principal de 'Mis hermanos y yo' describe la fascinación de Nour por la ópera, que le ofrece la posibilidad de escapar de su realidad cotidiana. ¿Cuando usted era adolescente tuvo alguna pasión artística que impactara en su vida?
Y. M.: 
Escribí esta película pensando en un momento de mi vida, cuando yo tenía 14 años y un profesor de francés me hizo descubrir el teatro. Fue entonces cuando todo cambió. Quería contar ese momento. Yo vivía en un barrio complicado y el encuentro con este arte me cambió y me hizo cambiar mi percepción del mundo. Todavía tengo mucho que aprender, aún tengo muchos viejos hábitos de los barrios en mi comportamiento, pero en cualquier caso el arte y el teatro me ayudan a pensar de forma diferente. Soñé esta película como un puente entre la pasión, la emancipación a través del arte, un puente entre estos barrios algo marginados y las ciudades.
 

CAMBIO: ¿Cómo fue la selección del actor que interpreta a Nour y el proceso de construcción del personaje para que un público universal pudiera identificarse con él?
Y. M.: 
No quería que pudiéramos decir que estamos en Túnez, en Italia o en Marsella. Quería proyectar en estos rostros todo lo que pudiéramos proyectar. Es decir, podían tener cualquier nombre: Bernal, Edgar o Mouloud, ¿me entiendes? Podríamos estar en Colombia. Quería que pudiéramos proyectarnos a través de este personaje independientemente de nuestro lugar de vivienda. Todos sus hermanos son de origen magrebí, por supuesto, pero sigue habiendo ese pequeño desenfoque. Incluso los nombres se eligieron para difuminarlo todo. Hay uno que se llama Mo, que en realidad se llamaba Moisés. Está Nour, que significa luz en árabe y que es más bien un nombre femenino. También están Hédi y Sarah. Los hay en todo el mundo, incluso en Japón, estoy seguro.
 

CAMBIO: ¿El significado del nombre Nour, luz en árabe, era deliberado para este personaje?
Y. M.: 
En realidad, este nombre viene de la adaptación de la obra de teatro en que la película está basada, aunque de manera muy lejana. Conservé algunos elementos, sobre todo el nombre de Nour, que me parece muy bonito y significa muchas cosas. Que este niño es la luz o que recibirá la luz o incluso que el actor recibirá la luz al actuar en esta película.
 

CAMBIO: ¿Qué fue lo que más disfrutó al hacer 'Mis hermanos y yo'?
Y. M.
La relación con los actores y el equipo. El resto sigue siendo mucho sufrimiento, lo repito cada vez, es el sufrimiento de no poder hacerlo, el sufrimiento de no estar seguro de hacer algo bueno, el sufrimiento de no tener suficiente dinero, el sufrimiento de no tener suficiente tiempo, el sufrimiento de estar en la incertidumbre y tener que tomar tantas decisiones diariamente, el sufrimiento del montaje, el sufrimiento de la mirada del otro, el sufrimiento de la luz. Encuentro mucho sufrimiento. Dicho esto, es mágico y volvemos a hacerlo, quizás soy un poco masoquista. Pero lo hago por los demás. Hacer una película es un gesto muy generoso porque implica muchos sacrificios, es mucho dolor y sobre todo en este momento.
 

CAMBIO: ¿Cómo le gustaría que la película sea recibida en Colombia?
Y. M.: 
Bien (risas). Conozco un poco de Colombia a través de mi familia y a través de mi padre, que también trabajó mucho en Colombia. Así que siempre oí hablar de este país. Creo que podría recibir la película de manera adecuada porque en ella puede identificarse el abandono de estos barrios marginales. Colombia, por lo que me contaron, tiene zonas muy deprimidas, como muchos países de América Latina. Hay una brecha muy grande entre ricos y pobres, así que intenté crear un puente social que, creo, podría funcionar allá. Esta película se dirige a todos, también a los privilegiados, para que compartan ese conocimiento que tuvieron la suerte de aprender por tener acceso a una buena educación. El mensaje está ahí, creo que es  bastante universal.
 

CAMBIO: ¿Ya tiene algún proyecto nuevo que pronto podremos ver en Colombia?
Y. M.: 
Estoy trabajando en ello. Tengo asuntos que resolver en mi vida privada, así que voy a intentar respirar un poco para poder volver a hacer películas como esta. Espero que se me dé la oportunidad de volver a hacerlo.

Afiche
Afiche de la película.