8 Julio 2022

Déficit externo, un reto más para Colombia

Crédito: Yamith Mariño

Incluso con la inflación subiendo, los hogares siguen consumiendo y acelerando la economía. El problema es que también gastamos más en otros países y la deuda con el mundo se agranda y nos pone en una situación difícil.

Uno de los principales motores de la economía colombiana es el consumo en los hogares. A medida que la economía crece, incluso cuando el desempleo sigue por encima del 10 por ciento, los hogares gastan más y siguen empujando más crecimiento.

Esta sería una muy buena noticia para todos si no tuviéramos deudas con el mundo y nuestras compras en el exterior no crecieran al mismo tiempo. Además, nuestras exportaciones, aunque crecen, no lo hacen al mismo ritmo que nuestras importaciones, y esto se convierte en una situación que no nos ayuda a compensar ese mayor consumo en el exterior. 

También hay que recordar que estamos en una temporada de subida del precio del dólar en todo el mundo, lo que significa que esas compras en el exterior son más caras. Además, Colombia siempre ha consumido mucho más de lo que puede pagar con sus propios recursos, así que es más duro pagar las cuentas de las cosas que compramos con lo que otros países del mundo nos prestan -con deuda o inversión-.

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Todo esto ha llevado a que nuestro déficit de cuenta corriente, ese faltante de dinero que nos presta el resto del mundo, pasara de 5,7 por ciento al cierre de 2021 a 6,4 por ciento solo en el primer trimestre de este año. 

Ese valor es notablemente más alto que la expectativa del Ministerio de Hacienda de un déficit de cuenta corriente de 4,5 por ciento para final de año, principalmente por los ingresos adicionales que nos dejaría la exportación de petróleo con un precio más alto del esperado. Pero también significa que el gasto tendrá que ajustarse. 

Mientras los hogares siguen consumiendo e impulsando a la economía, se cierra la famosa brecha del producto. Es decir, nuestro nivel de consumo empieza a acercarse a nuestra capacidad de producción y superarla puede traer más inflación y más déficit, como lo advierte el mismo Banco de la República. 

La Junta Directiva del Banco Central tiene en cuenta al déficit de cuenta corriente y el cierre de la brecha del producto para tomar su decisión sobre tasas de interés pues controlar la inflación significa también desacelerar el consumo y hacer que la economía crezca de acuerdo con sus capacidades de producción.

En palabras del gerente general, Leonardo Villar, “garantizar que el crecimiento de la demanda sea acorde con el potencial de la economía colombiana es uno de los objetivos implícitos de la política monetaria cuando busca garantizar una inflación bajo control y una estabilidad de precios”.

Somos más vulnerables

El problema de este consumo acelerado y de aumentar nuestro déficit externo es que como el mundo financia ese déficit, lo que pase en el mundo nos afecta más. 

En un momento en el que el mundo espera entrar a una recesión, conseguir que nos financien se hace más costoso y nuestro consumo en el exterior también. Pero, además, con la recesión muchos inversionistas están menos dispuestos a financiar países más riesgosos como Colombia o toda América Latina pues prefieren asegurar su dinero en Estados Unidos o Europa, que además pagan tasas de interés más altas.

Para cerrar esa vulnerabilidad, el país necesita una mezcla de más exportaciones, más recaudo y, al menos de momento, menos consumo afuera.