
Lo que preocupa a los banqueros que también debe preocuparnos
El entorno económico internacional, la desaceleración colombiana, las deudas crecientes de los particulares y el impuesto a los dividendos pueden hacer de 2023 un año amargo.
El sector financiero le ha mandado al gobierno el mensaje de su disposición a colaborar, por ejemplo, en el objetivo social de irrigar más crédito en las zonas rurales y seguir entregando transferencias monetarias a las familias más vulnerables. Pero los banqueros también piden que el gobierno los escuche sobre los riesgos de no controlar el gasto social.
Los representantes de los bancos han advertido la necesidad de seguir de cerca el comportamiento de la economía internacional en 2023, pues el próximo año no solo se espera una desaceleración de las economías sino incluso la recesión en varios países, como consecuencia de la inflación, las altas tasas de interés y la guerra entre Rusia y Ucrania, que todavía tiene un efecto directo sobre las cadenas de distribución.
Y en medio de ese panorama está Colombia, que el próximo año ya no crecerá a doble dígito sino en un moderado 3,5 por ciento, según los cálculos, por las medidas que buscan controlar la inflación. Con el menor crecimiento económico, se espera menor consumo de los hogares, menor demanda y, por lo tanto, menor producción.
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