19 Agosto 2022

Lo que preocupa a los banqueros que también debe preocuparnos

Crédito: Yamith Mariño

El entorno económico internacional, la desaceleración colombiana, las deudas crecientes de los particulares y el impuesto a los dividendos pueden hacer de 2023 un año amargo.

El sector financiero le ha mandado al gobierno el mensaje de su disposición a colaborar,  por ejemplo, en el objetivo social de irrigar más crédito en las zonas rurales y seguir entregando transferencias monetarias a las familias más vulnerables. Pero los banqueros también piden que el gobierno los escuche sobre los riesgos de no controlar el gasto social.

Los representantes de los bancos han advertido la necesidad de seguir de cerca el comportamiento de la economía internacional en 2023, pues el próximo año no solo se espera una desaceleración de las economías sino incluso la recesión en varios países, como consecuencia de la inflación, las altas tasas de interés y la guerra entre Rusia y Ucrania, que todavía tiene un efecto directo sobre las cadenas de distribución. 

Y en medio de ese panorama está Colombia, que el próximo año ya no crecerá a doble dígito sino en un moderado 3,5 por ciento, según los cálculos, por las medidas que buscan controlar la inflación. Con el menor crecimiento económico, se espera menor consumo de los hogares, menor demanda y, por lo tanto, menor producción. 

Al crecimiento moderado se le suma una segunda preocupación: las deudas de los colombianos. Aunque todavía no está en un nivel de alerta, el nivel de endeudamiento de los hogares ha crecido rápidamente durante el último año, tanto que algunos deudores entran en mora apenas en el tercer mes de compromiso. Si eso ocurre ahora, con una economía que crece a buen ritmo, no es difícil colegir lo que sucederá cuando ese crecimiento disminuya.  

En relación con el entorno económico, Mauricio Santamaría, director del centro de estudios económicos Anif, le sugirió al nuevo gobierno vigilar las cuentas fiscales. La razón es que mientras el mundo se desacelera, las primas de riesgo en América Latina han aumentado; es decir, el crédito para los países de la región a la que pertenece Colombia son más costos. Esto ocurre cuando el país tiene una tarea por cumplir en déficit fiscal, déficit de cuenta corriente y déficit comercial por el mayor crecimiento de la demanda, la inflación, las deudas asumidas para responder a la crisis y la devaluación, que también ha sido un fenómeno regional. 

Impuestos e inversiones

A todo ese panorama hay que sumar la reforma tributaria. Mario Pardo, presidente de BBVA Colombia, advirtió que, si bien el sector financiero está de acuerdo con que se plantee una reforma tributaria, apoya el diálogo con el gobierno y sabe que en ciertos momentos de la historia es necesario aportar un poco más para mejorar el panorama fiscal del país, no creen que la sobretasa al impuesto de renta del sector deba ser permanente. 

Pardo y todo su sector dicen que los tres puntos porcentuales de tarifa del impuesto sobre la renta, que les deja una tarifa total de 38 por ciento, está bien como medida temporal, pero que hacerlo permanente es “antitécnico”, pues incumple con el principio de igualdad entre sectores económicos. Juan Carlos Mora, presidente de Bancolombia, añadió: “Nos preocupa el tema de los dividendos. Eso es transversal a la economía, pero para nosotros es más grave porque es encima del 38 por ciento de impuesto de renta”. 

Mora explica que la utilidad que recibe el sistema financiero ya tiene un impuesto del 38 por ciento de renta y a eso habría que sumarle un mayor impuesto a los dividendos, lo que desincentiva las inversiones en el sector pues, como es natural, los inversionistas buscan los sectores que les dejen más ganancia. 

En ese sentido, el directivo agregó que el impuesto “a mediano plazo puede tener un impacto sobre todo en estas compañías como Bancolombia, que es una compañía que está en el mercado público de valores al cual cualquier persona puede acceder tanto internacional, a través de la Bolsa de Nueva York, como nacional, a través de la bolsa colombiana”. 

Algo similar podría ocurrir con las acciones de cualquier otra compañía que cotice en la bolsa de valores y haga parte de la famosa renta variable del mercado de valores, pues un impuesto a los dividendos altos puede convencer a los inversionistas de llevar su dinero a otras partes.