2 Noviembre 2022

Por qué la Reserva Federal de Estados Unidos puede subir el dólar en Colombia y hacer que todo sea más caro

Crédito: Fotoilustración: Yamith Mariño

Aquí le explicamos cómo una decisión en Washington puede retumbar hasta las tiendas de barrio en Colombia y las decisiones de las más grandes empresas del país a la hora de contratar nuevos empleados.

Desde el presidente Gustavo Petro hasta el ministro de Hacienda y los analistas del mercado han advertido del efecto que tienen las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre el valor del peso colombiano y el ritmo de nuestra economía. En los últimos meses, estos efectos se han amplificado por la incertidumbre que genera la política nacional.

Como en el resto del mundo, este miércoles la Reserva Federal (FED) volvió a subir sus tasas de interés para combatir una inflación que recuerda la vida de hace al menos cuatro décadas, en medio de una economía que todavía no se desacelera como se espera. 

El canal más evidente por el que se reflejan las decisiones de la FED en Colombia es la tasa de cambio. Como se ha mencionado muchas veces, una parte del incremento del precio del dólar se debe a las expectativas por la decisión de la FED y otra parte por los anuncios del Gobierno y el avance de sus proyectos.

Pero esta devaluación llega de varias maneras. Una de ellas, explicó Javier Mejía, profesor de economía en Stanford, es la salida de capitales del país. “Una vez la FED sube sus tasas de interés, se amplía la diferencia entre esas tasas y las colombianas, entonces el capital sale de Colombia pues, considerando también el riesgo, es mucho más rentable Estados Unidos”, dijo Mejía.

Esta situación genera un dólar más costoso porque quienes van a trasladar sus inversiones de Colombia a Estados Unidos compran dólares para enviarlos al otro país y eso aumenta la demanda por esta divisa. Algo similar ocurre con quienes envían dinero a otros países ya sea para ahorrar, invertir u otras razones. 

Otro canal es el del endeudamiento, en el que se afectan tanto las empresas como el Estado. El sector privado ha accedido en el pasado a créditos en dólares con tasas de interés flexibles, es decir, cada vez que la FED sube las tasas de interés, estas empresas tendrán que pagar una mayor cantidad de dólares por intereses sobre la deuda que pidieron. 

Y en el caso del Gobierno, la nueva deuda que adquiere con entidades financieras o con multilaterales tendrá tasas de interés más altas por las decisiones de la FED y por la incertidumbre sobre su futuro macroeconómico y su capacidad de pago. Todo esto hace más ajustadas las finanzas de la nación y complican que pueda cumplir sus metas de la Regla Fiscal.

La temida desaceleración

César Tamayo, decano de economía y finanzas de EAFIT, explicó que “una política monetaria, que implica elevar las tasas de interés, va a desestimular el consumo de los americanos. Esto haría que la demanda por algunos de nuestros productos (exportaciones) se modere”.

Y con una menor demanda de Estados Unidos, las empresas exportadoras deben reducir su producción y también desacelerarse. Esto implica que deban aplazar sus planes de expansión, que dejen de generar nuevos empleos o eviten comprar maquinaria, para hacerlo más adelante en otra situación económica más favorable. 

Tamayo advirtió que, también para las empresas, las inversiones se hacen más costosas, una situación que “afecta las inversiones que podrían hacer las empresas extranjeras en Colombia, lo cual es importante para nuestro crecimiento futuro. Lo anterior es especialmente importante para sectores que potencialmente podrían generar exportaciones y que requieren alta inversión, por ejemplo, el sector minero-energético”. 

Finalmente, está el impacto sobre la inflación y el consumo nacional. Con este entorno, el precio del dólar es mayor y, por lo tanto, para los hogares es más costoso importar bienes o comprar en el supermercado alimentos y otros productos que son importados, así como otros bienes. 

E, incluso, si se trata de productos hechos en Colombia, el dólar impacta porque muchos de los insumos utilizados, por ejemplo en las industrias textil y agropecuaria, son importados, lo que significa que aumentan los costos de producción y eso termina aumentando los precios para los consumidores finales.