8 Septiembre 2022

Meghan Markle y la reina Isabel II: una historia de polémicas y acusaciones de racismo

Con la muerte de la reina Isabel II se revivió nuevamente la pelea que alejó a los duques de Sussex de sus funciones con la familia real. Acusaciones de discriminación, agresiones y racismo rodearon la entrada de Meghan Markle, una mujer de raza mixta, a la realeza británica.

La muerte de la reina Isabel II significó una incertidumbre para el público alrededor del mundo: no saber si Harry y su esposa, Meghan Markle, asistirían al entierro. Todo esto revivió una serie de polémicas que se gestaron alrededor de la pareja y la familia real. 

Acusaciones de racismo y de exclusión por parte de la familia hacia Markle terminaron causando que ella y Harry decidieran retirarse de sus labores como los duques de Sussex, desde enero de 2020, hecho que la prensa británica tituló como “Mexit”. 

Según revelaron los mismos duques en una entrevista con Oprah Winfrey, cuando se acercaba el nacimiento de su primer hijo, uno de los miembros de la familia real les preguntó con preocupación cuál sería el tono de piel que tendría su hijo. Esto, porque Markle es una mujer de raza mixta. Además, durante esa misma interacción, la persona cuya identidad no han querido confirmar les aseguró también que Harry no había sido confirmado como príncipe por haberse casado con una mujer de piel oscura. 

Sin embargo, de acuerdo con la misma entrevista que concedieron, este solo fue el comentario que terminó de quebrar la relación entre los duques y la familia. Ya antes, varios actos y rechazos hacia Markle causaron que el príncipe decidiera renunciar a su herencia y a sus funciones dentro de la familia real. No obtante, aunque en ningún momento confirmaron que la reina hubiera participado en los actos de discriminación, tampoco negaron que lo hubiera hecho. 

A esto se sumó también una serie de protocolos exigidos por la realeza británica a los que, según sus propias palabras, Meghan Markle nunca logró adaptarse. Durante la misma entrevista con Winfrey, Markle aseguró que se sintió silenciada y aislada por los protocolos exigidos en su nuevo papel. Tanto, que aseguró que tuvo pensamientos suicidas durante su primer año de matrimonio, incluso cuando estuvo embarazada. 

Los tabloides británicos tampoco le restaron a la tensión, pues las referencias racistas hacia Markle la convirtieron en una víctima constante de lo que ella señaló como acoso por parte de los medios. Sin embargo, una vez fueron públicas las acusaciones de racismo, otros medios recordaron las afirmaciones racistas hechas por el ahora rey Carlos III en otras circunstancias. Por esto, lo convirtieron en el principal sospechoso de las acusaciones. 

A quien sí descartaron como culpable de los ataques racistas fue a otra de las principales sospechosas: Camila Parker, ahora reina. Markle aclaró que aunque Camila tuvo problemas con otros miembros de la familia, con ella nunca tuvo comentarios despectivos ni mucho menos racistas. Por lo contrario, celebró la posibilidad de que un miembro de la familia real tuviera “piel oscura y pelo rojo”.