6 Febrero 2022

Las pruebas de Aida Merlano

Aida Merlano pide un principio de oportunidad para abrir la caja de Pandora de las relaciones entre política, contratos y administración pública en el Atlántico.

Crédito: REUTERS

Aida Merlano acusó ante la Corte Suprema de Justicia al candidato presidencial Alejandro Char de participar en una operación de compraventa de votos, un montaje para responsabilizarla, y de haber ordenado su secuestro y asesinato. Estas son las pruebas que presentó.

Por: Redacción Cambio

Se veía más delgada y más serena. La exsenadora Aida Merlano, quien se hizo famosa por su fuga de película, está presa en Venezuela, en un lugar clasificado como de seguridad nacional. Sin embargo, en las imágenes que se conocieron, los observadores notaron que sobre la mesa había una costosa cartera Louis Vuitton, un lujo que rara vez se puede dar una presa. El detalle recordó los mejores momentos de Aida Merlano en la cúspide del poder como senadora del Partido Conservador. Bella y poderosa, era considerada la niña consentida de los clanes Gerlein y Char. Una maniobra de trapecismo político nunca antes vista.

La propia Aida Merlano ha declarado que fue amante tanto de Julio Gerlein como de Alejandro Char, hoy puntero entre los precandidatos de la llamada Coalición de la Experiencia. 

Un par de brazaletes Cartier, avaluados en 56 millones de pesos, eran uno de los símbolos secretos del romance entre Alejandro Char y Aida Merlano. Las pulseras solo se pueden quitar con un destornillador especial.

Por eso su declaración ha sido largamente esperada y de antemano se sabía que traería consecuencias políticas. Todas las expectativas se quedaron cortas. Aida Merlano, en su intervención ante la Corte Suprema, reveló no solamente cómo funciona el aparato de corrupción electoral en el Atlántico sino que mostró lo que ella considera son pruebas irrefutables de la participación en estos delitos de Alejandro Char, de la eventual participación de su hermano Arturo, hasta hace poco presidente del Congreso, y de Fuad Char, el patriarca del clan. Como si fuera poco, la exsenadora asegura que Alejandro Char le hizo un montaje para llevarla a la cárcel, y que, meses después, fraguó su fuga con la única intención de mandarla a matar y así silenciarla. 

Armada con videos, fotografías y documentos, la otrora impulsadora de tarjetas prepago de telefonía celular, hoy tiene contra las cuerdas a Alex Char, uno de los hombres más poderosos y ricos del país. La candidatura del exalcalde de Barranquilla, que en pocos días consiguió más de dos millones de firmas para inscribirse, parecía disparada. Char no va a debates y casi nunca acepta entrevistas. Dice que su TikTok y el bienestar de Barranquilla hablan por él, pero ahora, sin duda, tendrá que dar su versión sobre las declaraciones de Aida.

El 11 de marzo de 2018, día de las elecciones parlamentarias, el fiscal Néstor Humberto Martínez reveló que la entonces representante a la Cámara por el Partido Conservador había sido sorprendida en una casa del barrio El Golf de Barranquilla con más de más de 260 millones de pesos, armas de fuego sin salvoconducto y abundante material electoral que incluía cédulas de ciudadanía y documentos que probaban que Aida Merlano había puesto en marcha un meticuloso sistema de corrupción electoral. Esa fue la versión con la que el país se quedó. Sin embargo, la exsenadora presentó en la audiencia ante la Corte videos que muestran que la diligencia de allanamiento pudo haber sido distinta a lo contado por la historia oficial. 

Aida Merlano ante la Corte
Aida Merlano durante su audiencia virtual ante la Corte Suprema de Justicia.

De acuerdo con los documentos, el allanamiento empezó a las 4:20 de la tarde. Una cámara de seguridad instalada en la cocina -de cuya existencia no se percataron los funcionarios- deja ver que a las 6:28 de la tarde una agente, luciendo gorra y chaqueta de la Policía, pero ataviada con blue jean y tenis, se dirige hacia una despensa, aparentemente sujetando algo dentro de su chaqueta. La uniformada abre un aparador, lo cierra y sale de la escena con las manos libres. Una hora después, a las 7:29 de la noche, entran varios policías a la cocina, uno de ellos vestido de civil  y, como si supieran qué buscan, van directo a la despensa, la abren y sacan un revólver Smith and Wesson calibre 32, el cual pasan de mano en mano, limpian y manipulan sin protocolo alguno, hasta que un oficial, con grado de mayor, llega y les llama la atención.

Ahí no terminan las sorpresas. En otra de las escenas registradas por las cámaras de seguridad, se ve a un policía sacar de su bolsillo una bolsa roja que intenta ocultar debajo de su gorra. Vanessa Merlano, hermana de la exsenadora, se da cuenta de la situación y les reclama a los agentes, quienes la obligan a salir del lugar. El acta del allanamiento consigna que en ese sitio y dentro de una bolsa roja fueron encontrados siete cartuchos de escopeta calibre 16, así como algunos certificados electorales. Los mencionados hallazgos, entre los que estaba el revólver, fueron, a juicio de la defensa de Merlano, plantados por los agentes de policía quienes serán denunciados penal y disciplinariamente. 


Hasta ahí la explicación de Aida sobre las armas y municiones en su sede, a la que ella llama “el comando”. Queda pendiente el dinero en efectivo que es sustancial para la acusación de compra de votos. Ella no niega estar involucrada pero afirma que no actuaba sola.

El sábado, víspera de las elecciones, Alejandro Char le entregó de manera personal un paquete de 500 millones de pesos a Aida Merlano. 


Lo que le contó Aida Merlano a la Corte Suprema de Justicia incluye temas íntimos,  políticos y ahora judiciales. Asegura que, a pesar de su larga relación con el septuagenario contratista Julio Gerlein, estaba viviendo al mismo tiempo un ardiente romance con el alcalde Alejandro Char. Aparentemente, la esposa de Char, Katia Nule Amín, tenía sospechas sobre la existencia de esa relación que empezaba a ser comidilla en Barranquilla. Aida aseguró también que Fuad Char, el padre de Alejandro y fundador del poderoso grupo Olímpica, la llamó en un tono amenazante para advertirle que no se metiera con su hijo. Todo esto sería parte de las vidas privadas de ellos si no fuera porque está relacionado con la entrega de la plata en efectivo para compra de votos, cuyo hallazgo llevó a la cárcel a la exsenadora. 

Aida Merlano narra que la noche de ese sábado, 10 de marzo de 2018, ella estaba en su sede de campaña cuando su amiga y asistente Ana Niebles atendió una llamada del entonces alcalde de Barranquilla preguntando por la senadora conservadora. Aida estaba recibiendo simpatizantes cuando Char le anunció que iría a verla para entregarle un regalo pero que el encuentro debía ser en su carro por discreción. Las imágenes del circuito cerrado muestran a una Aida ansiosa y arreglándose presurosamente. Se cambió la blusa. Después, le pidió a su hermana una gorra para taparse el pelo desordenado mientras trataba de entorcharse con la mano el mechón que salía de la cachucha.


Ante el magistrado auxiliar que atendió la diligencia, la exsenadora aseguró que Alex Char la estaba esperando junto con sus escoltas estacionado a dos casas de su sede frente al local Cuarto d´ Libra. Ella le pidió a su asistente Ana Niebles que la acompañara, preocupada por el qué dirán. Dice que Char estaba especialmente amable y amoroso, que le entregó una caja de regalo y le pidió que lo destapara cuando estuviera sola en su oficina. Ana se fue con la caja, que quedó grabada en las cámaras de seguridad, mientras Aida se despedía de Char. 

Alejandro Char, precandidato de la Coalición de la Experiencia.
Alejandro Char, el precandidato presidencial de la Coalición de la Experiencia, enfrenta duras acusaciones por parte de Aida Merlano.

Aida le dijo a la Corte que el paquete contenía 500 millones de pesos en efectivo, “en billetes de 100 nuevecitos. Nunca había visto tantos billetes de cien nuevecitos”. 

Un experto le confirmó a Cambio que 500 millones de pesos en efectivo, en billetes de 100.000, tendrían un volumen de 7.574 centímetros cúbicos, similar al de la caja que se ve en las imágenes. El paquete debería pesar un poco más de cuatro kilos. 

Resulta especialmente ilustrativa la narración en primera persona que hace la excongresista del cuadro a cuadro de los videos presentados a la Corte:

  • “A las 20:37:09 Ana Niebles (Asistente) recibe llamada de Alejandro y me lleva el teléfono a mi oficina”.
  •  “A las 20:37:14 recibo la llamada en el baño de mi oficina”.
  •  “A las 20:38 Ana Niebles me lleva el bolso al baño para acicalarme”
  • “A las 20:39 Ana Niebles le pide la gorra a mi hermana vanessa para ponermela yo” (sic)
  • “A las 20:39:33 Ana Niebles saca una camiseta del clóset para cambiarme la que tenia puesta” (sic)
  • “A las 20:43:51 me dirijo hacia afuera del comando pasando por la oficina de coordinación y el parqueadero”
  •  “A las 20:44 me dirijo hacia afuera del comando pasando por la oficina de coordinación y el parqueadero”
  •  “A las 20:44:38 Salgo del comando dirigiéndome al carro de Alejandro parqueado a dos casa del comando, en el local de Cuarto de libra”
  •  “A las 20:49:28 Ana Niebles se devuelve al comando con el paquete con el dinero”
  •  “A las 20:49:38 Ana Niebles lleva el dinero a la oficina de tesorería”
  •  “A las 20:54:30 regreso con Ana Niebles y mi escolta”.  
Este es el cuadro a cuadro de las cámaras de seguridad que entregó Aida Merlano a la Corte Suprema de Justicia.
Esta es la parte sustancial del cuadro a cuadro de las cámaras de seguridad que entregó Aida Merlano a la Corte.

Meses después, el 9 de septiembre de 2018, ya estando presa, Aida Merlano fue citada por la Corte Suprema de Justicia para declarar en una investigación contra el senador Arturo Char  por compra de votos. Ese día, Merlano sostuvo que no sabía nada. 

Esta semana, ante la Corte, la exsenadora explicó la razón de su negativa. Aseguró que  cuando se encaminaba a la diligencia una funcionaria del Inpec le pasó un teléfono informándole que al otro lado de la línea estaba su hija “porque ya habían llegado los señores”. Cuando Merlano preguntó de qué señores le hablaban no hubo respuesta pero su hija, con voz angustiada, le indicó que habían llegado unos hombres a cuidarla. Ella entendió que si hablaba sobre los Char su familia sufriría represalias (Ver la columna “La querían matar” de María Jimena Duzán en la presente edición de Cambio).  

Cambio trató de comunicarse con el precandidato presidencial Alejandro Char para pedirle su versión sobre las acusaciones de Merlano pero no contestó mensajes ni llamadas. Su respuesta vino en una escueta declaración ofrecida a El Heraldo, en la que apuntó sin dar mayores detalles:

“Como voy a financiar campañas de otro partido, como una campaña del Partido Conservador eso sería una locura. Y sobre lo sentimental, por supuesto yo cometí un error; hubo una relación con ella mucho antes de ese período electoral de 2018. Fue un error y yo lo admito y conversé con mi familia en su momento. Somos humanos. Cometemos errores pero de ellos nos tenemos que levantar”.

Así las cosas, las declaraciones de Aida Merlano sobre su relación de amor y traición con  Alex Char abren un nuevo capítulo de una intrincada novela de corrupción y política que empezó a escribirse hace cuatro años, cuando una senadora muy joven y prácticamente desconocida fue culpada de diseñar y ejecutar una tecnificada operación de compra de votos. La justicia debe determinar quiénes actuaron con ella y cuál es el verdadero alcance de su responsabilidad.