Las regiones y sus necesidades

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Colombia debe apoyarse para su crecimiento en todas las regiones.

El país no puede darse el lujo de que los polos de desarrollo, las industrias, la generación de empleo se sigan concentrando en Bogotá, Antioquia, Cundinamarca y Valle del Cauca, excluyendo más de la mitad del territorio nacional.

En la agenda del nuevo gobierno, el desarrollo regional es una de las prioridades. En ese sentido la Federación Nacional de Departamentos considera que se deben profundizar la descentralización, el empoderamiento y mayor autonomía de los gobiernos locales y destinar mayores recursos para desarrollar sus proyectos. Estos son algunas de las prioridades de las regiones:

•    Más recursos: los departamentos piden una reforma al Sistema General de Participaciones (SGP), que son los recursos que les transfiere la nación para salud, educación, agua potable y saneamiento básico. Estiman que por lo menos el 35 % de los ingresos corrientes de la nación se deberían ir a las regiones. 

•    Reforma tributaria territorial: uno de los principales problemas de los territorios es la limitada generación de recursos propios. El año pasado el recaudo por impuestos de las regiones ascendió a $10,5 billones, de los cuales el 60 % está concentrado en Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Santander, Atlántico y Bolívar. Amylkar Acosta, exministro de Minas y Energía y experto en temas de descentralización, dice que en 30 años se han aprobado 17 reformas tributarias para la nación, pero ninguna para las regiones. Eso explica la concentración del recaudo que se queda 83 % en la nación, 12 % en los municipios y menos del 5 % en los departamentos. 

Sin embargo, en el manejo de recursos propios y a través de transferencias de la nación, es fundamental su rigurosa ejecución y un mayor seguimiento por parte de los organismos de control, para evitar que se repita lo que ocurre con las regalías, que por actos de corrupción de unos, terminan en proyectos que se convierten en elefantes blancos.

•    Acelerar la transición energética y la transformación productiva: hay que diversificar la economía de las regiones y reducir su dependencia de las actividades extractivas, generar condiciones adecuadas que fomenten la inversión, promover la creación de empresas y la innovación, que se traducirán en nuevas fuentes de empleo.

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•    Fortaleza institucional: tener instituciones sólidas, una buena regulación, un manejo adecuado de los recursos, una mayor autonomía fiscal, es una condición indispensable para progresar. Los departamentos deben hacer mayores esfuerzos en este frente, lo que les permitiría cumplir con sus planes de desarrollo y lograr una mayor ejecución de proyectos.

•    Mejorar la calidad en la educación: la baja calidad de la educación, la elevada deserción escolar y las brechas entre las instituciones públicas y privadas son un freno al desarrollo de las regiones. En los resultados de las pruebas Pisa (Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos) en las que se miden las competencias de los estudiantes de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura. Colombia ocupa los últimos lugares entre 79 países. La Federación Nacional de Departamentos reconoce que “El fortalecimiento del sector educativo es un pilar fundamental para los gobiernos departamentales”.

•    Más y mejores vías: en los últimos años se lograron avances en vías de cuarta generación, con la construcción de 19 proyectos e inversiones superiores a los $30 billones, pero es necesario hacer esfuerzos en vías secundarias y terciarias, que se encuentran en mal estado y algunas son trochas que impiden la movilización de personas y mercancías. El gobierno afirma que se han invertido $5,6 billones en vías rurales, mejorando alrededor de 3.500 kilómetros de vías terciarias.

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.