12 Noviembre 2022

Vuelve la esperanza a Norte de Santander

Crédito: Cristian Leguizamón

La reapertura de la frontera con Venezuela traerá oportunidades y desafíos para un departamento con alta dependencia del comercio con el vecino país.

Norte de Santander ha pasado de los gloriosos a los dolorosos en las últimas dos décadas. Al compartir una extensa frontera de 231 kilómetros con Venezuela, su economía ha estado al vaivén de lo que pase en el vecino país.

El departamento, y en especial su capital Cúcuta, vio una mejoría de su economía en la primera década de este siglo gracias a las buenas relaciones comerciales entre los dos países. En sus mejores momentos, el intercambio comercial entre Colombia y Venezuela llegó a una cifra récord de 7.200 millones de dólares, en 2008, un comercio dinámico del que sacaban provecho Santander y Norte de Santander por la venta de toda clase de productos y servicios.

En ese año Cúcuta registró la segunda tasa más baja de desempleo, después de Bucaramanga, con 8,4 %. En 2008 los negocios fluían y se notaba el dinamismo de una región que tiene muchas cosas en común con Venezuela, en el que el tránsito de vehículos y personas fluía sin mayores tropiezos. 

Pero una década después el panorama era completamente distinto. En 2019 el desempleo saltó en Cúcuta a 16,5 %, convirtiéndose en la segunda ciudad con mayor desocupación. La informalidad llegó a 72 % y la pobreza superó el 50 %. Hoy, después de muchos esfuerzos de las autoridades locales y departamentales, el desempleo es de 11,7 %, un punto por encima de la tasa nacional, pero la informalidad sigue muy elevada, en 68 %. 

La situación dio un duro revés en los últimos años con las tensas relaciones de los dos países y el agravamiento de la situación económica en Venezuela, que después de ser una de las economías más prósperas de América Latina pasó a ser una de las más empobrecidas, con una caída de la economía de más del 70 %, una hiperinflación que no ha logrado contenerse y un nivel de pobreza que alcanza al 80 % de la población.

El manejo económico del vecino país comenzó a empeorar en 2014 con las permanentes devaluaciones del bolívar, los controles de precios y las nacionalizaciones de empresas que desestimularon la producción y ahuyentaron los capitales, dispararon el desempleo y la inflación, impactando a Norte de Santander. 

Las dos naciones vivieron momentos de tensión durante los gobiernos de Uribe y Santos. En 2015, en la administración Santos, se produjo una crisis diplomática, humanitaria y económica ante las denuncias del gobierno colombiano sobre la presencia de grupos al margen de la ley en territorio venezolano, llevando al cierre indefinido de la frontera y la deportación y éxodo de colombianos en ese país.

En febrero de 2019, en el gobierno de Iván Duque, Nicolás Maduro ordenó una ruptura total de las relaciones diplomáticas, en represalia por el reconocimiento del mandatario colombiano a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Debido a estos hechos y a la crisis económica y social de Venezuela, el comercio binacional se desplomó hasta los 400 millones de dólares en 2021, varias empresas colombianas salieron de Venezuela, se suspendieron las operaciones aéreas entre los dos países y la inversión extranjera cayó a sus niveles más bajos, llegando a terrenos negativos.

Además, se frenó la llegada de remesas de Venezuela, que se habían convertido en una fuente de ingresos para las familias de los dos departamentos; el alto flujo de migrantes venezolanos ejerció una mayor presión a los sistemas de salud y educación de los dos departamentos y aumentó la competencia por los puestos de trabajo, incrementando el desempleo. 

Se abren los puentes

Ahora, con la reapertura parcial de los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, el pasado 26 de septiembre, renacen las esperanzas. Se espera que el comercio vuelva a ser dinámico, que se generen más puestos de trabajo y descienda el contrabando que pasa por cientos de trochas.

El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña, calificó de histórica la reapertura de la frontera y espera que este año el intercambio comercial entre los dos países llegue a los 1.200 millones de dólares y que al final del gobierno termine en 4.000 millones de dólares, una cifra que sigue siendo baja y casi la mitad de lo que se tenía en la época de vacas gordas.

Apertura parcial de los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander
Foto: Cristian Leguizamón. 
La apertura parcial de los puentes Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander ha permitido el tránsito de personas y camiones de carga, pero falta el de vehículos particulares.

El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Cúcuta, Sergio Castillo, asegura que la meta del paso de camiones y de mercancías por los puentes se superó en las últimas semanas y que el monto del comercio supera los tres millones de dólares.

“Ahora lo importante es recuperar la confianza, fortalecer la dinámica exportadora y que la gente se habitúe de nuevo al comercio formal en lugar de seguir transitando por las trochas”, sostiene Castillo. Pero este será un proceso gradual porque la recuperación de la confianza tomará tiempo, más cuando a muchos exportadores colombianos les adeudan en Venezuela millonarios recursos. 

Aún los gobiernos de los dos países no se han pronunciado en torno a estas deudas, ni cómo se van a superar los problemas relacionados con el pago de las operaciones de comercio exterior teniendo en cuenta las dificultades para canalizarlos a través del sistema financiero venezolano. Por la crisis del vecino país el tamaño de la banca disminuyó sustancialmente. 

Además, todavía falta la apertura del puente internacional de Tienditas, en el que permanecen contenedores al lado y lado de la frontera y que se espera habilitar en los próximos meses y que se habrá el tránsito para los vehículos particulares en todos los puentes.

Las que sí se reanudaron son las rutas entre Bogotá y Caracas. Varias compañías de los dos países han mostrado su interés en volar a Venezuela, como Wingo, filial de Copa Airlines, Avianca y Latam. Por lo pronto, Satena, por Colombia, y Turpial, por Venezuela, comenzaron a cubrir la ruta entre las dos ciudades.

Uno de los sectores que está optimista con las nuevas relaciones es el de restaurantes. Rubén Bitar, presidente de la Asociación Colombia de la Industria Gastronómica (Acodres), dice que hay nuevas inversiones de empresarios venezolanos en el sector. Ese es el caso del restaurante La Nota, que tiene 14 sucursales, el restaurante Nan King y la panadería La Gran Cosecha, con siete sucursales.

“Cúcuta se está llenando de restaurantes y se está posicionando como la capital gastronómica de Colombia”, dice Bitar, al reconocer que se nota mayor dinamismo a pesar de los efectos de la inflación y el precio del dólar, que tienen un alto impacto en el sector de los restaurantes por la compra de insumos que afectan el producto final.

Las autoridades local y departamental ven como una oportunidad de oro la apertura de fronteras porque se podría reactivar la generación de empleo y creación de empresas. Para la Alcaldía de Cúcuta la frontera no puede ser vista únicamente como el paso de mercancías y de personas, sino que debe convertirse en una zona de desarrollo territorial, industrial y comercial, permita intercambiar conocimiento y ejecutar proyectos de largo aliento.

Sigue paso por las trochas

Si bien, la apertura de la frontera trae oportunidades como el crecimiento del comercio bilateral, el impulso a las inversiones y nuevas fuentes de trabajo, también hay grandes retos relacionados con medidas de seguridad para contrarrestar a las organizaciones delincuenciales y controlar cientos de trochas por donde circula el contrabando. 

Precisamente, uno de los problemas después de años de cierre de fronteras es que miles de personas y cientos de vehículos siguen transitando y pasando mercancías por las decenas de trochas que hay a lado y lado de la frontera para pasar contrabando. La otra razón es que, al parecer, algunos funcionarios de los puestos fronterizos cobran comisión por el paso de los camiones y mercancías. 

Trochas
A pesar de la apertura de los puentes los habitantes a lado y lado de la frontera siguen pasando por trochas, caminos que son peligrosos.
Foto: Colprensa

“Abrimos el puente, nos dimos la pela, corrimos el costo político y la economía sigue pasando por la trocha, porque allí uniformados, funcionarios, de allá y de acá, están cobrando la comisión”, dijo en Cúcuta el presidente Gustavo Petro, al advertir que “esas trochas se cierran porque se cierran”. 

Sandra Guzmán, presidente de la Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional de Cúcuta (Fitac), coincide con el presidente de la Cámara de Comercio de Cúcuta en que lo más importante en los actuales momentos es restablecer la confianza entre importadores y exportadores y que esto se hará de manera paulatina. Espera que a partir del año entrante fluya más el comercio y “que se le vaya tomando cariño al tema legal”, en la medida en que los productos cumplan con todos los requisitos sanitarios y aduaneros.

Ya se dio el primer paso para restablecer las relaciones diplomáticas y el comercio entre los dos países, pero el camino por recorrer es muy largo y tiene obstáculos que deben ser removidos si se quiere que las economías a lado y lado de la frontera vuelvan a florecer.

La serie periodística “La Fuerza de las Regiones” de Cambio Colombia es apoyada por Grupo SURA, que cree que un desarrollo armónico es posible con una gestión integrada y balanceada de los capitales económico, social, humano y natural.