31 Agosto 2022

La nueva ruta de los migrantes es por San Andrés

Crédito: Armada Nacional

En lo corrido del año, la Armada Nacional ha interceptado a 238 migrantes, en su mayoría venezolanos, que pagan hasta 2.000 dólares para llegar a Centroamérica por la vía del archipiélago.

Por: Javier Patiño C.

La isla de San Andrés se está convirtiendo de nuevo en un punto estratégico del tráfico de migrantes hacia Centroamérica y Estados Unidos.

La ruta había permanecido inactiva en los últimos cuatro años, pues el negocio se había concentrado en el tapón del Darién, en la frontera con Panamá, por donde han cruzado, solo en 2022, unos 50.000 migrantes, según cifras de Naciones Unidas.

Sin embargo, esta semana la guardia colombiana confirmó lo que ya sospechaban: que las costas de San Andrés son utilizadas, en los últimos dos meses, como trampolín para llegar a Centroamérica y, luego, a Estados Unidos.

Las autoridades marítimas interceptaron tres embarcaciones artesanales en las que cuatro sujetos (tres colombianos y un nicaragüense) transportaban 19 migrantes venezolanos que tenían como destino Centroamérica. La interceptación se llevó a cabo porque los pasajeros –entre los que se encontraban 15 adultos y cuatro menores de edad entre los 2 y los 6 años– viajaban sin las condiciones mínimas de seguridad, incumpliendo la normatividad marítima.

El capitán de navío Octavio Alberto Gutiérrez Herrera, comandante del Comando Específico de San Andrés y Providencia, le dijo a CAMBIO: “Los migrantes llegan a San Andrés en vuelos procedentes del interior del país, como turistas, permanecen por unos días en hostales, para luego subirse en embarcaciones de pesca. Así, en pequeños grupos, cruzan los 110 kilómetros que separan a la isla de la costa nicaragüense”.

Una vez de regreso en la isla, los capturados –y sus pasajeros– fueron dejados en libertad porque no cometían ningún delito; apenas una contravención.

“Algunos permanecen por varias semanas en la isla, aprovechando el permiso que les brinda la tarjeta de ingreso, que les permite estar 15 días. Eso sí, estamos muy pendientes con la Policía para evitar que alguno de ellos permanezca más tiempo”, afirmó el capitán Gutiérrez.

migrantes
En su mayoría los migrantes ilegales son venezolanos y ecuatorianos

La ruta, por redes sociales

Las autoridades han detectado que las organizaciones criminales utilizan las redes sociales para vender la ruta como si fuera un paquete turístico. La travesía comienza en las fronteras con Ecuador y Venezuela, desde donde los interesados son llevados a Cali, a Bogotá o a Medellín, después toman un vuelo hacia San Andrés, para luego continuar su camino por vía marítima hacia Centroamérica.

Los lancheros cobran entre 1.000 y 1.500 dólares –incluidos menores de edad– por persona transportada hasta Nicaragua.

“Es algo muy triste, ver mujeres con niños de brazos que sólo llevan lo que tienen puesto porque los obligan a regalar la ropa para viajar con lo mínimo. Estas organizaciones abusan de la necesidad que tienen los migrantes, que arriesgan su vida sin medir las consecuencias”, dijo el capitán Gutiérrez.

Algunos migrantes consideran que esta ruta es más segura que la del tapón del Darién, para evitar caminar entre siete y ocho días por la selva panameña. Sin embargo, la ruta de San Andrés, aunque es más atractiva para muchos migrantes, es una alternativa igual de peligrosa.

Los migrantes realizan este trayecto en horas de la noche o la madrugada, para evitar ser percibidos por las autoridades. El tiempo de ruta oscila entre las ocho y las diez horas como mínimo, porque se trata de embarcaciones pequeñas que tienen un solo motor.

Las embarcaciones zarpan desde el cayo Albuquerque, punto más cercano del puerto de Corn Island, en Nicaragua. Allí, las autoridades han identificado que muchos ciudadanos suelen acampar, a la espera de abordar alguna de las lanchas hechizas de los transportadores.

“Estas organizaciones les venden la idea de que el paso por la isla les ahorra casi dos meses y medio de travesía y que es más barato que los casi 5.000 dólares que les cobran por la ruta del Urabá chocoano”, añadió el comandante.

Problemas de salubridad

Otra de las preocupaciones expresada por la Corporación Ambiental Coralina y algunos habitantes de la isla, es el temor de que los migrantes empiecen a represarse y terminen quedándose, como ya ha ocurrido en Chigorodó y Capurganá, en la costa Atlántica.

“Puede presentarse una crisis humanitaria y ecológica, que requiera de una mayor presencia de las autoridades locales y nacionales”, aseguró Fabio Archibold, habitante de la isla. El turismo también podría verse afectado por la cantidad de migrantes ilegales.

Las autoridades han implementado un plan especial para vigilar los 30 vuelos que ingresan diariamente a la isla, para detectar a los migrantes disfrazados de falsos turistas. 

En lo corrido del mes de agosto, las unidades de la Armada Nacional han salvado la vida de 138 migrantes irregulares, entre ellos 25 menores de edad de diferentes nacionalidades, en su mayoría venezolanos, ecuatorianos, asiáticos y africanos, mientras navegaban hacia las costas de Nicaragua.