5 Septiembre 2022

Ser asexual: así es vivir sin ganas de sexo

Crédito: Yamith Mariño.

En un mundo que se esfuerza por enaltecer la liberación sexual, hay quienes no tienen el mínimo interés por el sexo. Muchos los califican erróneamente de enfermos, frígidos o antinaturales. Así es cómo viven quienes se identifican como asexuales.

Por: Lina Maria Cuitiva

Asexual es una ameba, una estrella de mar o el musgo. Asexual también es aproximadamente el 1 por ciento de la población humana que no siente atracción ni interés sexual. Ser asexual, o en su abreviación ‘ase’, no tiene nada que ver con celibato, abstinencia o virginidad, no es una decisión, es una orientación sexual como cualquier otra, aunque más desconocida.

Podría parecer extraño hablar sobre un grupo de personas que quiere alejarse del mundo del sexo en el momento en que la humanidad parece estar viviendo su etapa de liberación sexual más entusiasta. El sexo está a la orden del día en el arte, la política, la publicidad, conversaciones de pasillo, ¿cómo es ser asexual en una sociedad hipersexualizada?

“Yo podría vivir toda la vida sin tener sexo”

Jesica Maldonado, de 26 años, dice que el sexo es irrelevante en sus relaciones de pareja. Que, si bien ha sostenido relaciones sexuales, nunca han sido de su interés primario ni está dentro de las actividades que la extasían. No lo supo desde siempre, pero con los años fue entendiendo que esa apatía hacia lo sexual tenía nombre y tenía que ver con su orientación sexual. Desde 2020 se identifica como demisexual, una rama en el espectro asexual en la que solo se siente deseo sexual si hay en medio un fuertísimo vínculo emocional.

“Yo tenía sospechas de ser asexual, pero tenía novio. Mis compañeras de facultad decían que eso no podía ser porque tenía pareja”.

La asexualidad no compite con el amor. Una persona que se identifica como asexual puede perfectamente tener deseos de enamorarse y entablar relaciones de tipo sentimental. Su orientación sexual es complementada con la preferencia romántica, que puede ser heterorromántico, homorromántico o birromántico. Aunque no en todos los casos, también existen los asexuales arrománticos, es decir, que no están interesados ni en el sexo ni en relaciones de pareja de ningún tipo.

Triángulo asexual.
Triángulo AVEN (Asexual Visibility and Education Network), representación considerada uno de los símbolos de la asexualidad.

Hacer el amor sin sexo

Hay un gran interrogante sobre los asexuales y cómo llevan las relaciones románticas sin necesidad ni deseo de sexo. En algunos casos es tan sencillo como suena: una pareja que comparte su vida, tiempo y experiencias e intercambia cuidados sin tener un lazo sexual.

Para Ambar Cáceres, una joven asexual bogotana de 19 años, el diálogo y la claridad de lo que se es son primordiales. “Se puede llegar a acuerdos para tener una relación abierta o poliamorosa con una persona que es sexualmente activa”: dice refiriéndose al camino que muchos ‘ases’ toman para mantener un vínculo afectivo con alguien con una orientación sexual diferente.

Este tipo de pactos son un escenario ideal para algunos. Aunque hay que destacar que quienes se identifican como asexuales románticos están expuestos constantemente a abusos y manipulaciones por parte de parejas sentimentales que no entienden el espectro asexual; la mal llamada pruebita de amor se convierte un punto de conflicto. Algunas frases comunes, dichas por alguien alosexual -quien experimenta atracción sexual- hacia su pareja ‘ase’, como “¿Acaso no me amas?”, “¿acaso no te gusto?”, “¿No me quieres ver feliz?” pueden desembocar en sexo sin consentimiento y culpabilización. Así lo explica el sexólogo César Galicia:

“Es posible que asexuales crezcan con sentimientos de culpa y vergüenza por no sentir lo que se supone deberían, esto los pone en una situación de vulnerabilidad, por ejemplo, de que su pareja les sea infiel o los abandone por el pretexto de que es una frígida o un poco-hombre. Otra vulnerabilidad es la de sufrir abuso sexual. Esta persona quizá llegue a tener sexo con alguien que no desea porque se piensa que es lo que se tiene que hacer, lo ‘normal’”. Galicia ha calificado estos encuentros no consentidos como “violaciones correctivas”, una dolorosa realidad que muchos asexuales emparejados han escondido por años.

Lidia con los estereotipos

Galop, una organización benéfica contra el abuso LGBT+ en Reino Unido, señala que, si bien la conciencia social hacia la diversidad sexual está creciendo, las personas asexuales son frecuentemente víctimas de prejuicios y deshumanización cotidianas que dicen que son antinaturales, que su orientación es debido a un trauma por abuso, que no han conocido a la persona adecuada, que están pasando por una fase o que son mojigatos.

“Si conoces a una lesbiana, no le vas a decir que es así porque no ha conocido el hombre correcto. Me han dicho que no me ha llegado la persona, que soy muy rara. Incluso conocí a un hombre que me dijo que lo de mi asexualidad no era verdad y que él me la podía quitar. Fue incómodo”, le contó Ambar a CAMBIO. Jesica, por su parte, dijo que la han juzgado diciéndole que no sabe de lo que habla, que su orientación sexual tiene que ver con que es muy religiosa, o que es debido a un trauma de niñez. Todos estos señalamientos infundados hablan desde la discriminación o desde el desconocimiento de una orientación sexual tan válida y real como las demás.

No hay nada que curar

“En un test de salud mental, me preguntaron sobre el deseo sexual, contesté que era asexual y la psicóloga se quedó como 10 minutos viéndome la cara, me preguntaba si era por problemas que había tenido en casa o si mis padres no estaban juntos, y no, no es por eso, es que me siento así y ya”: cuenta Ambar.

Otra forma de discriminación es la que viven los asexuales, en algunos casos, con el personal de la salud. La idea de que el deseo sexual es natural sin excepción está tan ampliamente generalizada que puede hacer que médicos o psicólogos contemplen la ausencia de este como un trastorno de la salud o enfermedad y, por tanto, se recetan tratamientos o medicamentos para intentar cambiar la orientación sexual que, como las demás, es inmodificable porque no hay nada que curar. Estas situaciones desafortunadas en espacios médicos profesionales son calificadas por AVEN (Asexual Visibility and Education Network) como un tipo de terapia de conversión para “corregir” la orientación sexual a la brava.


Debido a su poca visibilidad, los asexuales usualmente se juntan en comunidades virtuales como foros, grupos en Facebook, WhatsApp o Telegram. En Colombia la comunidad no está tan organizada como en México o Chile, pero sí existen espacios, sobre todo digitales, para compartir experiencias y buscar un lugar libre de estigmatizaciones. En estos grupos, generalmente privados, es común que usuarios pidan opiniones, hagan preguntas, se compartan memes, anécdotas e inquietudes propias de una comunidad de la que solo hasta los últimos años se empezó a conocer.