
‘Q-Artango’, una amalgama de las sonoridades del cuarteto de cuerdas y el bandoneón
Recientemente se publicó en plataformas ‘Q-Artango’, un trabajo conjunto del bandoneonista Giovanni Parra y el cuarteto Q-Arte, en el cual se unen las sonoridades del bandoneón, con su marcado acento hacia el tango, y del cuarteto de cuerdas clásico.
Por: Eduardo Arias
Q-Artango es un disco que reúne la excelencia musical del bandeonionista y compositor Giovanni Parra junto con la maestría de Santiago Medina y Liz Ángela García (violín), Sandra Arango (viola) y Diego García (violonchelo), integrantes del cuarteto de cuerdas Q-Arte, que desde hace ya varios años es considerado como una de las agrupaciones de cámara más destacadas de Latinoamérica. En 2020 fueron nominados al premio Latin Grammy. Uno de sus principales intereses ha sido trabajar el repertorio de compositores latinoamericanos y, en particular, de la música de los colombianos tanto del pasado como contemporáneos.
Por su parte, Giovanni Parra ha recibido cinco nominaciones a los Latin Grammy como productor e intérprete de su quinteto. Es licenciado en Pedagogía Musical de la Universidad Pedagógica Nacional y magíster de la Universidad de La Rioja en Investigación Musical. En 2007 se estableció en Buenos Aires, donde estudió bandoneón y se graduó en la décima promoción de la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce. Además, fue alumno de destacados exponentes del género como Néstor Marconi, Marcos Madrigal, Horacio Romo y Federico Pereiro.
Un encuentro feliz
La idea de realizar Q-Artango surgió el año pasado cuando el cuarteto Q-arte invitó a Parra para tocar en un concierto de celebración de sus 15 años de vida en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, en el que Parra tocó en tres obras.
Los integrantes del cuarteto le propusieron interpretar un material que ya habían grabado en el álbum Tango sacro junto con el gran bandoneonista argentino Rodolfo Mederos. Parra les sugirió entonces que interpretaran composiciones suyas. “Yo recién había lanzado el álbum Milonguín con mi quinteto y me estrenaba como como compositor. Les propuse que yo hacía arreglos de mi música para ese formato de cuarteto y bandoneón y ellos aceptaron”, dice Parra.
Como de arranque sólo tenían tres obras, Parra les sugirió que la mitad de los temas fueran suyos y el resto obras que escogiera el cuarteto. Sin embargo, ellos le respondieron que todo el disco fuera con obras de Parra y de su propuesta musical. “Toda la responsabilidad de la escritura de la música y el concepto musical recayó sobre mí”: Adaptó para bandoneón y cuarteto de cuerdas algunos temas que ya había escrito para el Giovanni Parra Quinteto (bandoneón, violín, piano, guitarra y contrabajo) y otros temas que había escrito para otros formatos.
Varios de los temas son nuevas versiones de material que apareció en el álbum Milonguín, del Giovanni Parra Quinteto: Tangoni, Milonguín, Bambuquilla, Tangolazo y La despedida. De Bogotá-Buenos Aires, su primer álbum, cuando la agrupación se llamaba Quinteto Leopoldo Federico, viene Astor. Los temas Dóngordon, Ivancillo y Ron Damón (composición de Sánchez-Samper), aunque los ha presentado en vivo en formatos variados, nunca antes los había grabado. Además, escribió para este álbum el tema Q-artango como homenaje al cuarteto.

Luego de ese concierto quedaron muy contentos. Parra le preguntó al ingeniero Alejandro Sánchez-Samper, de la Florida Atlantic University, con quien Parra había grabado todos sus discos, si veía bien hacer un disco con el cuarteto Q-Arte. y a Sánchez-Samper le gustó mucho la idea porque ya conocía la relevancia del cuarteto. Le dijo además que sí veía viable grabar el disco y conseguir un presupuesto. Parra entonces le propuso la idea al cuarteto y ellos aceptaron de inmediato.
El primer gran reto fue el tiempo disponible para adelantar el proyecto.
Lo confirmaron en septiembre, y coincidió con los preparativos del quinteto que había sido nominado a los premios Latin Grammy, de modo que tuvo que atender otras presentaciones y sólo pudo sentarse a escribir en la última quincena de noviembre y la primera semana de diciembre.
Antes de terminar el año, Parra y Q-Arte lograron cuadrar un único ensayo para que el cuarteto conociera y leyera la música, y volvieron a encontrarse en la Florida dos días antes de la grabación. “Esa fue la manera como lo acoplamos. Un reto muy grande porque ellos llevan tocando juntos ya 16 años, pero no conmigo. Esta vez no íbamos a realizar un concierto sino a grabar un disco, algo muy delicado. Yo traté de ser lo más depurado posible y detallista en la escritura y en los arreglos. Yo sabía que si tenía el material ya escrito todo iba a fluir y así fue. Además, los cuatro músicos del cuarteto Q-Arte tienen un nivel de talla mundial. Son músicos muy sobrados en su instrumento con una técnica totalmente resuelta, depurada”.
El 22 de enero se encontraron en la Florida, ensayaron un par de veces y grabaron el disco entre el 25 y el 26 de enero. Q-Artango se grabó en Florida Atlantic University. Alejandro Sánchez-Samper y el propio Parra se encargaron de la producción, y la ingeniería fue de Alejandro Sánchez–Samper con la asistencia de Matt Baltrucki y Sam Avery Miller.
Aunque quisiera interpretarlo en vivo, Parra lo ve muy complicado este año porque las salas donde quisiera presentarse ya tienen cerrada su programación. Además, los integrantes del cuarteto cumplen con unas agendas muy apretadas y difíciles que no coinciden entre sí. Por lo tanto, Parra se enfocará en promover la escucha del álbum que, además de estar ya en plataformas, se publicará en CD en el mes de julio.
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