
Enfriamiento capilar: la tecnología que busca reducir la caída del cabello durante la quimioterapia
La innovación en oncología ya no se concentra únicamente en combatir el cáncer. Tecnologías como el enfriamiento capilar buscan reducir algunos de los efectos secundarios de la quimioterapia y ayudar a los pacientes a conservar aspectos de su vida cotidiana y de su identidad durante el tratamiento. En Colombia, este sistema comienza a estar disponible para pacientes oncológicos.
Por: Nataly Ríos
Durante décadas, la caída del cabello se ha asociado casi inevitablemente con algunos tratamientos contra el cáncer. Sin embargo, los avances en medicina han llevado a que el abordaje de los pacientes no se limite a combatir las células tumorales, sino que también busque reducir el impacto que las terapias tienen sobre su calidad de vida.
El doctor Juan Carlos Velásquez, jefe del Centro de Oncología de la Clínica del Country, explicó que este cambio responde a una comprensión más amplia de las necesidades de quienes atraviesan un tratamiento oncológico: “Desde hace mucho tiempo ha habido una preocupación por un manejo integral de los pacientes de cáncer”.
Según el especialista, el desarrollo de nuevas terapias ha permitido mejorar el tratamiento de la enfermedad, pero también ha obligado a prestar mayor atención a los efectos adversos que pueden aparecer durante el proceso, entre ellos las náuseas, los vómitos, la diarrea, los síntomas neuropáticos y la caída del cabello.

Este avance cobra un valor incalculable si se tiene en cuenta que, según la clínica del Country, para el 93 por ciento de los pacientes, conservar el cabello es una de sus principales motivaciones para proteger su bienestar emocional. Mantenerlo les permite continuar con una vida lo más cercana posible a su cotidianidad, preservar su privacidad frente al diagnóstico y, sobre todo, mantener el control sobre su propia imagen. Porque tratar el cuerpo también implica cuidar la seguridad, la confianza y el bienestar emocional de las personas que las padecen.
En ese contexto aparece el enfriamiento capilar, una tecnología que, aunque actualmente representa una innovación para el acceso de pacientes en Colombia, no es un desarrollo reciente. De acuerdo con Velásquez, lleva más de 25 años utilizándose en diferentes lugares del mundo: “Es una terapia que es la que mayor eficacia tiene al momento para la retención del pelo en los pacientes con quimioterapia”.
¿Cómo funciona el enfriamiento capilar?
El tratamiento funciona mediante un gorro especializado que el paciente utiliza durante las sesiones de quimioterapia. Este dispositivo está compuesto por una capa interior de silicona y una exterior de neopreno, entre las cuales circula un líquido refrigerante que permite reducir y mantener la temperatura del cuero cabelludo entre 18 y 22 grados centígrados. Este rango de temperatura busca proteger los folículos capilares frente a los efectos de la medicación.
La explicación de su funcionamiento está relacionada con la forma en que la quimioterapia circula por el organismo. Cuando el cuero cabelludo se enfría, se produce una vasoconstricción, es decir, un estrechamiento parcial de los vasos sanguíneos que llevan sangre hacia esa zona. De esta manera, una menor cantidad de los medicamentos administrados por vía sanguínea llega al cuero cabelludo y, por tanto, a los folículos pilosos.

El frío también disminuye la actividad de las células del folículo piloso. La quimioterapia afecta principalmente a células que se multiplican rápidamente y, al reducirse temporalmente la actividad de las células del folículo, estas pueden quedar menos expuestas al efecto de los medicamentos: “Ese mismo frío pone como en reposo, como en hibernación a las células del folículo piloso”, explicó Velásquez.
Además, el descenso de la temperatura modifica las condiciones de permeabilidad de las células del folículo, dificultando que los medicamentos ingresen a ellas: “A través de esos tres mecanismos, el enfriamiento capilar protege el folículo piloso”, explicó el doctor.
Los resultados también son tangibles: en promedio, los pacientes tienen un 50 por ciento de probabilidad de conservar al menos la mitad de su cabello y, además, pueden experimentar una regeneración capilar más rápida una vez finalizado el tratamiento. En cuanto a su seguridad, el sistema ha mostrado un alto nivel de tolerabilidad y adherencia por parte de los pacientes.

Asimismo, la disminución de la temperatura también modifica la permeabilidad de las células del folículo, dificultando que los medicamentos ingresen a su interior. De esta manera, el enfriamiento capilar actúa a través de tres mecanismos: reduce el flujo sanguíneo hacia el cuero cabelludo, disminuye la actividad de los folículos y dificulta la entrada de los fármacos a sus células.
“A través de esos tres mecanismos, el enfriamiento capilar protege el folículo piloso. Básicamente, es una estrategia para evitar que el folículo piloso se exponga a la quimioterapia”, explicó el doctor Juan Carlos Velásquez.
El objetivo, entonces, no es sustituir el tratamiento contra el cáncer, sino acompañarlo con estrategias que permitan disminuir algunos de sus efectos adversos.
Una tecnología que lleva más de dos décadas
Aunque el sistema comienza a incorporarse en Colombia, Velásquez insiste en que el enfriamiento capilar no debe entenderse como una tecnología experimental recién desarrollada. “Esta tecnología lleva ya un buen tiempo en el mundo, más de 25 años de uso”.

En el caso del sistema Paxman, su propósito específico es disminuir la pérdida de cabello asociada con la quimioterapia. El especialista aclaró que existen otras tecnologías que pueden utilizarse para abordar efectos secundarios diferentes, como la neuropatía periférica: “En concreto, esta tecnología Paxman está enfocada exclusivamente en la disminución de la pérdida de cabello”.
La evidencia y experiencia acumuladas con este tipo de dispositivos han permitido que el debate actual pase de preguntarse si es posible proteger los folículos a discutir cómo hacer que estas herramientas estén disponibles para más pacientes.
Tecnología para cuidar también la identidad
Por otro lado, la llegada del enfriamiento capilar a nuevos centros de atención plantea una discusión más amplia sobre hacia dónde está avanzando la medicina. El éxito de un tratamiento ya no se mide exclusivamente por su capacidad para combatir una enfermedad, sino también por cuánto puede preservar la calidad de vida de quien la enfrenta.

El doctor Velásquez afirmó que: “Toda la medicina en general se ha preocupado por buscar mejores tratamientos con menos impacto en efectos adversos y menos incomodidades para los pacientes”.
En esa transformación, tecnologías como el enfriamiento capilar representan una herramienta adicional para que algunos pacientes puedan atravesar la quimioterapia con menor impacto sobre su imagen y su cotidianidad.
No significa que la pérdida del cabello pueda evitarse en todos los casos ni que el sistema garantice la conservación total del pelo, pero su función sí es reducir el impacto de uno de los efectos secundarios de determinados tratamientos, como parte de una estrategia más amplia de atención integral.
Y ahí está el verdadero cambio: la innovación oncológica no solo busca que el paciente sobreviva a la enfermedad, sino que pueda atravesar el tratamiento conservando, en la medida de lo posible, aquello que también hace parte de quién es.

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