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Prevención del suicidio: señales de alerta y claves para acompañar a quien atraviesa una crisis
La atención temprana de los problemas de salud mental puede contribuir a prevenir situaciones de mayor riesgo. Crédito: Cortesía.
Salud y bienestar
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Prevención del suicidio: señales de alerta y claves para acompañar a quien atraviesa una crisis

Reconocer cambios en el comportamiento, escuchar sin juzgar y saber cuándo buscar ayuda profesional son algunas de las acciones que pueden contribuir a la prevención del suicidio. Expertas en salud mental explican cuáles son las señales que requieren atención y cómo acompañar a una persona que atraviesa un momento difícil.

Por: Nataly Ríos

En el día Mundial para la Prevención del Suicidio, hablar de este tema también implica hablar de salud mental, de las dificultades que muchas personas atraviesan en silencio y de la importancia de prestar atención a los cambios en quienes nos rodean. Una ruptura sentimental, problemas familiares o económicos, la presión académica o laboral, la soledad o una sensación persistente de desesperanza pueden llevar a una persona a enfrentar un momento especialmente difícil. Por eso, aprender a escuchar, reconocer las señales de alerta y saber cuándo buscar ayuda profesional, también hace parte de la prevención.

La prevención del suicidio requiere atención temprana, redes de apoyo y acceso oportuno a servicios de salud mental. En Colombia, el Ministerio de Salud estableció en 2026 una Estrategia Nacional para el Cuidado Integral de la Salud en Personas con Conducta Suicida, que incluye el denominado Código Dorado, una respuesta orientada a fortalecer la identificación y atención de personas en riesgo.

El ministerio ha señalado que la prevención no depende únicamente de los servicios de salud, sino que requiere la participación de las familias, las comunidades y los diferentes entornos en los que pueden identificarse señales de alerta; por eso existe la Línea 106, la cual es un servicio de orientación en salud mental que brinda información, apoyo inicial y acompañamiento frente a situaciones que pueden afectar el bienestar emocional.

La doctora Ligia Rueda, jefa médica de Psiquiatría del Hospital Internacional de Colombia, explicó que una de las primeras claves está en prestar atención a las modificaciones respecto al comportamiento habitual de una persona. “Las señales de alerta suelen manifestarse en el comportamiento, las cosas que dice y las emociones. No siempre son obvias, pero la clave está en notar cambios en el patrón habitual de la persona”, aseguró.

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Reconocer cambios en el comportamiento puede ayudar a identificar de manera temprana una situación de riesgo. Crédito: Canva.

¿Cuáles son las señales de alerta?

No existe una única señal que permita determinar que una persona está atravesando una crisis. Sin embargo, algunos cambios significativos y persistentes pueden indicar que necesita apoyo. Entre ellos están las variaciones repentinas en el estado de ánimo o el comportamiento, el aislamiento de familiares, amigos o compañeros, la pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba y los sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza o de no encontrar una salida.

También pueden presentarse cambios importantes en los hábitos de sueño o alimentación, dificultades para concentrarse, descuido del autocuidado y abandono de responsabilidades académicas, laborales, personales o sociales. Un aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias también puede generar preocupación.

Las expresiones relacionadas con la muerte, el deseo de no estar presente o la sensación de ser una carga para los demás tampoco deberían minimizarse. Frases como “quisiera no despertar”, “sería mejor si yo no estuviera” o “ya no puedo más” pueden ser señales de alerta, especialmente cuando aparecen junto con otros cambios, aseguró la experta.

La doctora Rueda también llamó la atención sobre comportamientos que pueden pasar inadvertidos, como regalar pertenencias importantes, poner en orden asuntos personales o financieros, redactar cartas o despedirse de familiares y amigos de una manera inusual. “Pasar de una profunda tristeza o agitación a una calma repentina e inusual también puede ser una señal de alerta”, explicó.

Por otro lado, la psicóloga Lyda Ramírez Tapias, del Departamento de Bienestar de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, señaló que identificar estas señales no significa diagnosticar a una persona. “Reconocer alguna de estas señales no significa diagnosticar ni etiquetar a una persona. Su presencia puede tener diferentes explicaciones. Lo importante es no minimizar cambios que resultan preocupantes y acercarse desde la empatía”, explicó.

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El aislamiento y la pérdida de interés en actividades habituales pueden ser señales que requieren atención. Crédito: Canva.

¿Cómo acompañar a una persona que atraviesa un momento difícil?

La prevención no comienza únicamente cuando aparece una crisis. También se construye en los espacios cotidianos, donde las personas puedan hablar sobre lo que sienten, ser escuchadas y encontrar apoyo. Uno de los principales temores al identificar que alguien no está bien es no saber qué decir. Sin embargo, acompañar no significa tener todas las respuestas ni solucionar por cuenta propia aquello que está viviendo.

Preguntas sencillas como “¿cómo te has sentido?”, “¿quieres hablar?” o “¿cómo puedo acompañarte?” pueden abrir un espacio para que la persona exprese lo que está viviendo. Para Ramírez, escuchar sin juzgar, evitar minimizar las emociones y no responder inmediatamente con soluciones permite construir una conversación más segura.

Frases como “eso no es para tanto”, “debes ser fuerte”, “tienes todo para ser feliz” o “piensa en tu familia” pueden generar el efecto contrario y aumentar la culpa o el aislamiento.

La doctora Rueda, por su parte, recomendó escuchar activamente y tomar en serio cualquier expresión relacionada con hacerse daño o morir. “Preguntar de manera directa si ha pensado en hacerse daño abre un espacio seguro para desahogarse y buscar ayuda”, indicó.

Preguntar directamente no significa inducir una conducta suicida. Por el contrario, puede permitir que la persona exprese lo que está viviendo y que quienes la rodean identifiquen la necesidad de buscar ayuda profesional.

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Las redes de apoyo familiares, sociales y comunitarias son fundamentales para la prevención. Crédito: Magnific.

Factores que pueden aumentar el riesgo

La conducta suicida no tiene una única causa. Puede estar relacionada con diferentes circunstancias personales, sociales y de salud. Entre los factores que pueden aumentar el riesgo se encuentran trastornos mentales como la depresión mayor, el trastorno afectivo bipolar, los trastornos por consumo de sustancias, la esquizofrenia y algunos trastornos de personalidad.

También deben considerarse antecedentes de intentos de suicidio o de conducta suicida en la familia, experiencias traumáticas, acontecimientos altamente estresantes, enfermedades o dolor crónico, aislamiento social y falta de redes de apoyo. Por esta razón, la consulta temprana con un profesional de salud mental puede ser una herramienta importante para identificar las necesidades de cada persona y establecer un acompañamiento adecuado.

La doctora Rueda destacó especialmente la importancia de atender los síntomas depresivos. En el Hospital Internacional de Colombia, la institución cuenta con un Centro de Excelencia en Depresión para personas con síntomas depresivos persistentes o que han presentado dificultades frente a diferentes modalidades de tratamiento.

¿Cuándo se debe acudir inmediatamente a urgencias?

Aunque cada situación debe ser valorada de manera individual, existen circunstancias que requieren una respuesta inmediata. De acuerdo con las especialistas, se debe acudir al servicio de urgencias ante un intento de suicidio en curso o reciente, una intención clara de hacerse daño acompañada de una planeación detallada, cartas de despedida o cuando la persona no puede comprometerse con su propia seguridad.

Rueda explicó que también requieren atención urgente los casos en los que la ideación suicida está acompañada de agitación psicomotora, síntomas psicóticos, como escuchar voces o presentar ideas delirantes, o intoxicación por sustancias. En estas situaciones, la persona no debe quedarse sola. El objetivo es garantizar su seguridad y facilitar el acceso inmediato a atención profesional.

“Quien acompaña también debe buscar apoyo para no sobrecargarse ni asumir en soledad la responsabilidad de la seguridad del paciente”, explicó la doctora. Así mismo, el Código Dorado establecido por el Ministerio de Salud busca precisamente fortalecer la respuesta inmediata y articulada ante situaciones relacionadas con la conducta suicida.

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La atención temprana de los problemas de salud mental puede contribuir a prevenir situaciones de mayor riesgo. Crédito: Canva.

La prevención es un compromiso de todos

Las familias, instituciones educativas, lugares de trabajo y comunidades también tienen un papel en la prevención. Crear espacios donde las personas puedan hablar de lo que sienten, pedir ayuda y ser escuchadas sin prejuicios puede facilitar la identificación temprana de situaciones de riesgo.

En las universidades, particularmente, promover una cultura de cuidado implica fortalecer las redes de apoyo, facilitar el acceso a orientación profesional y contribuir a disminuir los prejuicios que todavía existen alrededor de la salud mental. “Pedir ayuda no debería interpretarse como una señal de debilidad. Reconocer que una situación nos sobrepasa y buscar acompañamiento puede ser una decisión de cuidado”, precisó Ramírez.

Además, la experta señaló que acompañar a otra persona tampoco significa asumir la responsabilidad de resolver aquello que está viviendo, sino estar presente, escuchar, tomar en serio sus palabras y ayudarle a conectarse con profesionales y redes de apoyo puede marcar una diferencia.

Cada 10 de septiembre, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio abre una oportunidad para poner este tema en la conversación pública. No obstante, el desafío permanece durante todo el año: construir una sociedad en la que hablar de salud mental sea posible y en la que una persona que atraviesa un momento difícil pueda encontrar escucha y apoyo oportunamente.

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La prevención del suicidio requiere escucha, acompañamiento y acceso oportuno a servicios de salud mental. Crédito: Magnific.
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