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Las cuentas de De la Espriella en el Congreso: ¿qué tan fácil será para el Gobierno tramitar su agenda?
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Las cuentas de De la Espriella en el Congreso: ¿qué tan fácil será para el Gobierno tramitar su agenda?

Esta semana quedó claro el panorama de los partidos opositores, gobiernistas e independientes. El Gobierno cuenta con mayorías en Senado y Cámara pero las tensiones internas en la coalición oficialista y el pulso en las comisiones serán decisivas para el avance del presupuesto de 2027, el Plan Nacional de Desarrollo y sus primeras contrarreformas.

Por: Jonathan Beltrán

En su primer discurso como presidente, Abelardo de la Espriella sostuvo que se impuso en las urnas “en contra de los partidos, en contra de la politiquería y en contra del establecimiento”. Sin embargo, sus principales promesas de campaña dependen ahora en gran medida de su capacidad de mantener el respaldo de las colectividades tradicionales.

Con ese panorama, el primer mandatario encargó al ministro del Interior, Rodrigo Lara, la tarea de construir las mayorías en el Capitolio. Su gestión comenzó con una derrota en la elección de las mesas directivas del Congreso, en un pulso en el que se impusieron las dos fuerzas que marcaron la disputa política durante el pasado cuatrienio: el Pacto Histórico y el Centro Democrático.

De la Espriella llegó a la Casa de Nariño con el respaldo garantizado de Salvación Nacional, una colectividad que apenas cuenta con cinco escaños en el Congreso. Además, sus críticas a dirigentes políticos de derecha durante la contienda abrieron distancias frente a partidos tradicionales con los que el ministro Lara se vio obligado a tender puentes en su primer mes en el cargo.

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El Gobierno de Gustavo Petro también inició con mayorías en el Congreso | Crédito: Colprensa

Tras un par de reveses en el Legislativo, el Gobierno consiguió los apoyos necesarios para quedarse con siete de las nueve sillas de la Sala Plena del Consejo Nacional Electoral (CNE) y salir bien librado de los primeros debates de control político a sus ministros. Con esos triunfos, el Ejecutivo también sumó respaldos para contar con las mayorías en Senado y Cámara de Representantes.

En sus proyecciones más optimistas, De la Espriella espera arrancar su mandato con cerca de dos de cada tres congresistas como aliados. Pero las primeras seis semanas de legislatura ya han mostrado que esa coalición puede flaquear cuando llegan las votaciones y que las mayorías construidas hasta ahora por Lara tendrán que medirse proyecto por proyecto.

Con cuentas apretadas, el Senado pondrá a prueba las mayorías de De la Espriella

La elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado dejó una primera señal de que las cuentas de la actual administración en esa corporación no son tan cómodas como parecen. El ministro Lara esperaba asegurar la mayoría simple, pero el candidato del Centro Democrático se impuso por 11 votos a Alfredo Deluque, quien contaba con el guiño del presidente.

Abelardo de la Espriella
De la Espriella tramitará en su primer semestre en el poder el Presupuesto de 2027.  A diferencia de adminstraciones anteriores, tendrá la posibilidad de iniciar con las cuentas proyectadas de su propio Gobierno | Crédito: Presidencia de la República

El pasado 7 de septiembre venció el plazo establecido por el Estatuto de Oposición para que las colectividades definieran su postura frente al Gobierno de De la Espriella. Ante el Consejo Nacional Electoral (CNE), 11 partidos optaron por integrar la coalición oficialista, seis se declararon independientes y apenas tres asumieron una oposición abierta a la administración del líder de Defensores de la Patria.

Con ese mapa, las cuentas del Senado quedarían en 63 oficialistas, 29 opositores y 11 independientes. Sobre el papel, el Gobierno tendría un margen de 11 votos por encima de la mayoría simple necesaria para sacar adelante sus proyectos en esa corporación. Pero la falta de disciplina y las diferencias internas en ciertas bancadas podrían revertir la ventaja en esa corporación.

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Crédito: CAMBIO

El Pacto Histórico, que cuenta con 25 escaños propios en esa corporación, apuesta a que el Senado sea el filtro para las principales iniciativas del Gobierno. “En la Cámara no tenemos los votos para ejercer control político y oposición a las contrarreformas. En Senado, como se ha demostrado, tenemos más posibilidades de hacerlo”, dijo a CAMBIO el senador Kevin Gómez.

En su calculadora de gobernabilidad, De la Espriella espera sumar los votos del Centro Democrático, Liberal, Conservador, Cambio Radical, La U, Salvación Nacional, Creemos y ASI. El reto para esa coalición será evitar la fuga de votos de congresistas de partidos tradicionales que, en algunas iniciativas, han terminado respaldando a la oposición.

El Pacto Histórico, Marcha y MAIS se perfilan como el bloque que se opondrá a las principales apuestas del actual Gobierno. Para sus proyecciones será clave, además, el respaldo de congresistas de la Alianza Verde que rechazaron la decisión de su partido de declararse independiente y han asumido una postura cercana a la centroizquierda.

¿Qué tan poderosa es la ‘aplanadora’ de De la Espriella en la Cámara de Representantes?

Mientras en el Senado las cuentas del Gobierno son más apretadas, en la Cámara De la Espriella parte con una ventaja mucho más amplia. Allí, el Ejecutivo cuenta con el respaldo de nueve colectividades y, además, tiene de su lado los votos de 11 de los 15 representantes elegidos por las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz (CITREP).

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Crédito: CAMBIO

Las cifras muestran una diferencia importante a favor del Gobierno nacional: 127 representantes estarían en la coalición oficialista, frente a 44 en la oposición y solo 12 como independientes. Con esa distribución inicial, De la Espriella tendría un margen de maniobra de 29 votos por encima de los necesarios para alcanzar la mayoría simple.

Sin embargo, estas abultadas cuentas pueden cambiar por las dinámicas propias de la Cámara, donde el peso de los grupos políticos regionales puede imponerse en algunas votaciones a las directrices de los partidos. Con las elecciones regionales del próximo año cada vez más cerca, los congresistas también tendrán que cuidar sus alianzas e intereses en los territorios.

“Hay consenso de respaldo al Gobierno entrante por coincidencia en sus prioridades y visión de país. Pero en el trámite de las reformas y contrarreformas también son fundamentales los votos en las comisiones, donde inicia su recorrido”, sostuvo, en diálogo con CAMBIO, la representante de Salvación Nacional Carol Borda.

El escenario con el que comenzará De la Espriella es similar al que recibió Gustavo Petro en 2022. Al inicio de ese Gobierno, el oficialismo contaba con 63 votos favorables en el Senado y 115 en la Cámara. Cuatro años después, la nueva administración parte con una fuerza similar, aunque con el reto de convertir esos números en votos efectivos para sus reformas más allá del primer año de mandato.

Las disputas internas que podrían afectar la unidad de la coalición de Gobierno

El Centro Democrático fue el primer partido en declararse de Gobierno, una premura que contrastó con las disputas que la colectividad y sus dirigentes mantuvieron con De la Espriella desde la campaña. “Somos aliados y vamos a sacar el país adelante, pero tenemos que entender que aquí va a haber competencia”, reconoció Daniel Briceño en entrevista con CAMBIO.

El Partido Liberal, tercera fuerza política del Congreso, también llegó a la coalición oficialista después de superar sus propias disputas internas. La colectividad de las toldas rojas fue la última en confirmar su adhesión, en medio de las diferencias entre senadores, representantes y dirigentes que al comienzo del cuatrienio anterior respaldaron a Gustavo Petro.

César Gaviria Trujillo, presidente de Colombia entre 1990 y 1994 y jefe del Partido Liberal.
Las directivas del Partido Liberal apostaron por ser partido de Gobierno y dar el salto de la admistración Petro a la de De la Espriella | Crédito: Colprensa

En su comunicado, el liberalismo respaldó iniciativas como el Banco de Talentos y destacó sus coincidencias programáticas con el Gobierno en asuntos como desarrollo económico y seguridad. Al mismo tiempo, dejó claro que conserva el derecho a discrepar, una postura que recoge las diferencias con sectores liberales de las regiones que promovieron una posición distinta frente a la adhesión.

En el Partido Conservador también hubo voces que se apartaron del consenso. Congresistas como Ape Cuello y Wadith Manzur respaldaron proyectos de la anterior administración y protagonizaron disputas con De la Espriella durante la campaña. Por eso, aunque ahora el partido se alineó con el Gobierno, el peso de estructuras godas regionales será clave para saber qué tan firme se mantiene ese respaldo.

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Congresistas de Alianza Verde se distanciaron de la posición de independencia, que ganó por una amplia mayoría en la votación interna | Crédito: Colprensa

En la Alianza Verde también se impusieron lecturas distintas sobre el rumbo que debía tomar el partido. Congresistas como Ariel Ávila y otros miembros de la bancada cercanos a la estructura del gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, han defendido una postura de oposición, mientras las mayorías optaron por declararse independientes. “Nos permite hacer un control político distinto al del Pacto Histórico”, explica la senadora Andrea Padilla.

El Estatuto de Oposición establece que las organizaciones políticas solo pueden cambiar una vez su postura frente al Gobierno durante un mismo período presidencial. Por ahora, las cuentas de De la Espriella lucen favorables, pero mantenerlas dependerá de su capacidad para gestionar las disputas internas y negociar con las fuerzas aliadas. 

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