
La hija de un vientre de alquiler que ahora lucha para prohibirlo en Colombia
Olivia Maurel, escritora y activista visitó Colombia como vocera de la Declaración de Casa Blanca para apoyar la radicación de un proyecto de ley que busca prohibir la explotación reproductiva mediante maternidad subrogada. En entrevista, habló sobre el dilema del origen, las cláusulas perversas de los contratos que firman las mujeres que se someten a esta práctica y el mercado que hoy pone en jaque a la adopción.
Olivia Maurel tiene 34 años, es madre de tres hijos y nació en Louisville, Kentucky, (Estados Unidos) en 1991. Su nacionalidad es suiza-franco-estadounidense y no se identifica con su parte francesa. Desde niña, tuvo en su cabeza el dilema sobre su origen. Sencillamente, desde sus primeros años veía a su madre francesa con distancia, no se parecían. Hasta que con el paso de los años, descubrió que no era adoptada, sino que era el resultado de un invento científico poco conocido en aquel entonces y que tiene nombre propio: la maternidad subrogada.
Olivia dice que jamás hubiera recurrido a esta práctica para traer un hijo a este mundo y que solo hasta su adultez, casada y con tres hijos, fue que descubrió la verdad. Hoy a sus 34 años tiene la certeza de que no tiene ADN francés, que su madre biológica, que es estadounidense, fue la donante del óvulo del que nació y que lo hizo por dinero.
Tras saber la verdad, sus padres le pidieron dejar de difundir esta información por redes sociales. Ella se opuso. Hoy Maurel no tiene comunicación con sus padres y tampoco con su madre subrogante. La viralidad en redes sociales, la hizo muy popular. Recientemente sacó ¿Dónde estas, mamá?, un libro en que cuenta toda su experiencia y llegó a Colombia para impulsar la radicación de un proyecto de ley que con el respaldo de entidades como REDIFAM (Red de Institutos Universitarios Latinoamericanos de Familia), Ilfarus (Instituto latinoamericano de la familia), la Facultad de estudios jurídicos, políticos e internacionales de la Universidad de La Sabana, la Universidad Javeriana y El Externado de Colombia, busca prohibir la explotación reproductiva mediante maternidad subrogada.
CAMBIO: Usted habla mucho sobre el origen y la identidad. Sobre los niños que no han tenido la oportunidad de conocer a sus madres biológicas, ¿cómo pueden encontrarla y construirla por sí mismos?
Olivia Maurel: Quiero dejar algo claro: tenemos la subrogación tradicional, que es mi caso, en el cual estoy vinculada biológicamente con mi madre subrogante. Esto representa el 30 por ciento de los casos en el mundo. En el 70 por ciento de los casos, la madre subrogante no está vinculada biológicamente con el niño que lleva en el vientre, así que hay un óvulo que no le pertenece. En este proceso puede haber hasta tres madres: la madre que aporta el material genético, la madre que da a luz y la madre que va a criar al niño. Y también puede haber dos padres: el padre que aporta el esperma y el padre que cría al niño. Así que algunos niños tienen hasta cinco padres y es muy complicado para ellos construirse a sí mismos.
En cuanto a los niños nacidos por gestación subrogada, también nacidos por donación de óvulo o esperma, puedo decirles que me considero afortunada: yo solo tuve que encontrar a una madre, que es mi madre genética, pero que también es la madre que me llevó en su vientre. Pero todos los demás niños que nacen por donación de óvulo y esperma más subrogación lo están pasando muy mal porque todavía es más difícil encontrar sus orígenes. Sufren mucho de problemas de salud mental porque no pueden construirse como seres humanos sin saber de dónde vienen.

CAMBIO: ¿Cree que la subrogación está sobrepasando a la adopción, convirtiéndola en algo cada vez más inaccesible, aun siendo la opción más digna?
O.M.: Una vez fui a una conferencia de La Haya y pregunté por qué hacían estos procesos tan complicados y me dijeron: "Sí, lo sabemos, lo sabemos. Tal vez fuimos un poco lejos". En Francia, por ejemplo, toma unos 10 años conseguir un hijo por adopción. Esto, a mi parecer, es totalmente legítimo, porque se investiga a los padres, se revisa si son aptos para estos niños. Es un proceso que trata darle al menor una vida mejor. La adopción está muy centrada en el niño, se enfoca en el niño. En la subrogación, el proceso se enfoca en los padres comitentes y en su deseo de tener un hijo. Hoy la subrogación se usa para evitar la adopción porque es mucho más fácil y rápida. Puedes tener un bebé recién nacido. Puedes tener un bebé cuyos rasgos físicos se pueden elegir. Podemos hacer el bebé perfecto. Y esto lo encuentro absolutamente horrible cuando hablamos de eugenesia.
CAMBIO: ¿Porque estas mujeres están en una situación débil frente a los contratos que firman?
O.M.: Las subrogantes no pueden hablar sobre el contrato de subrogación, mostrarlo o hablar con el niño nacido por subrogación; básicamente tienen la boca cerrada. Si hablan de esto, serían demandadas. En Colombia, estos contratos muchas veces están en inglés y muchas mujeres vulnerables no tienen abogados que les ayuden a leer lo que están firmando. En los contratos hay dos cláusulas que son las peores: la primera es una cláusula de aborto. Así que, sin importar en qué etapa del embarazo esté el bebé, si los padres deciden que ese niño debe ser abortado, ella está obligada a hacerlo. Si se rehúsa, hay una demanda. Así que abortan. Hay un caso estadounidense muy estremecedor: al bebé le faltaban dos dedos y los padres pidieron el aborto. Ella se rehusó, quería adoptarlo, pero ellos presentaron una demanda que ella no podía afrontar porque era demasiado pobre para pagar los honorarios legales. Así que abortó. Para entonces tenía 20 semanas de embarazo, era un bebé completamente formado, que podría haber nacido perfectamente normal.
Para mí, esa es una de las cláusulas más horribles porque las mujeres no tienen el derecho a elegir sobre su propio cuerpo y qué hacer con ese niño si los padres comitentes no lo quieren. La segunda cláusula consiste en que si ellas tienen muerte cerebral durante el embarazo, la decisión de desconectar la máquina no le pertenece a su familia, sino a la familia de la subrogante porque, técnicamente ellos son dueños de su cuerpo durante nueve meses y son dueños del bebé dentro de su vientre. Por eso, yo pienso que estas mujeres en Colombia no saben lo que están firmando. Así que cuando todos dicen "ellas consintieron", en realidad no hay consentimiento porque la pobreza está sobre la mesa.

CAMBIO: Casos como los de Kim Kardashian y Paris Hilton retratan la subrogación como algo hermoso y empoderador, ¿cómo cree que este tipo de declaraciones afectan la percepción pública de la práctica?
O.M.: Sí, Paris Hilton, Kim Kardashian, Cameron Diaz, hay tantas otras celebridades que han recurrido a esta práctica... Esta información que se difunde en los medios afecta a nuestras generaciones jóvenes, que pasan mucho tiempo en el teléfono y solo ven esto y piensan que es genial. Las nuevas generaciones, de 15, 16 años, piensan que la subrogación es genial, como: "Paris Hilton tuvo dos hijos por subrogación, qué increíble". Sí, pero ¿por qué recurrió a la subrogación? Bueno, porque tenía miedo de dar a luz. Esa fue su razón. Tenía miedo de dar a luz. Así que decidió transferir todos los riesgos a la subrogante. Pero tenemos este gran reto: acercarnos a estos jóvenes y mostrarles la realidad de la subrogación, porque los medios solo cubren historias bonitas, historias hermosas, historias felices, historias de estrellas que hacen que se vea genial. Así que es nuestra responsabilidad, como adultos y jóvenes adultos, difundir que la subrogación no es algo bueno y mostrar la realidad.
CAMBIO: ¿Cuál es su opinión sobre la protección de estos niños ante la ley, y cómo podemos ayudar a protegerlos a ellos y a sus madres subrogantes?
O.M.: Abolir la subrogación es la única forma de proteger a los niños. Si no tuviéramos subrogación, no estaríamos aquí. Ni siquiera estaríamos hablando de esto. No estaríamos infligiendo esta práctica horrible ni a las mujeres vulnerables ni a los bebés. Para proteger a estos niños que ya nacieron, lamentablemente no hay mucho que podamos hacer excepto tratar de devolverles su identidad y no falsificar sus orígenes.
Estoy segura de que hay muchos padres comitentes muy amables que compran niños. De nuevo, no trato de señalarlos con el dedo. Pero deberíamos hacer que estas personas pasen por el proceso de adopción. Es decir, ¿por qué otras personas que quieren adoptar niños tienen que pasar por el proceso de adopción y estas personas simplemente pueden comprar niños libremente? Al menos así podríamos ver si son aptos para tener a ese niño.

CAMBIO: En Colombia, como regla general, las personas no pueden hacer transacciones o contratos legales sobre el cuerpo humano. Pero no hay ninguna regulación o disposición para la subrogación. Entonces, como feminista, ¿cree usted que esto es un retraso en la lucha de muchas mujeres por sus derechos y su libertad en general?
O.M.: Cuando no hay prohibición y uno está en un limbo legal, no hay ley. A los mercados de la subrogación les encantan esos países. Así que lo que hacen es ir a donde las mujeres más pobres y donde la mano de obra es más barata, para ganar el máximo dinero posible. Y para proteger a estas mujeres del mercado de la subrogación, la única manera es tener una ley que la prohíba. Estuvimos en el Congreso donde están presentando una ley para prohibir la subrogación. Así que es un buen primer paso hacia la protección de las mujeres de su país.
CAMBIO: Muchos argumentan que prohibir la subrogación solo la empujaría al mercado negro, especialmente en países como Colombia, sin regulación clara y con mujeres vulnerables. ¿Qué piensa sobre eso?
O.M.: Creo que la mejor manera de prohibir esto y de proteger a las mujeres y a los niños es seguir el modelo de la ley italiana. Italia aprobó una ley maravillosa, para tratar de erradicar la subrogación. Así que los italianos no pueden practicar la subrogación en su territorio y tampoco pueden ir al extranjero y volver con un niño. Pueden ser multados hasta con 1 millón de euros, y pueden ir a prisión hasta dos años. Eso evita que los italianos vayan al extranjero a abusar de las mujeres.
En cuanto a lo que mencionaba sobre el mercado negro y cómo la prohibición podría hacer que floreciera: en realidad, eso no es cierto y voy a poner como ejemplo la prostitución. En Francia tenemos el modelo nórdico. Penalizamos a los intermediarios, a los clientes, pero tratamos a las prostitutas como víctimas, no las penalizamos a ellas. Solo tenemos 20.000 prostitutas en Francia. Si vamos a Alemania, donde la prostitución es legal, hay 400.000 prostitutas. Así que en todos los lugares donde se trata de regular, lo único que se logra es abrir la puerta del mercado negro. Hoy, se venden niños en todo el mundo, pero no vamos a regular eso. Prohibirlo, en cambio, sí va a disminuir la demanda de subrogación, y eso, a su vez, va a disminuir la oferta.

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