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Una vacuna personalizada contra el melanoma supera una prueba clave en fase III: claves del esperanzador avance médico
El tratamiento experimental, desarrollado por Moderna y Merck (MSD), se diseña a partir del análisis genético del tumor de cada paciente para identificar sus mutaciones y generar una respuesta inmunitaria dirigida contra las células cancerosas. Crédito: Magnific.
Salud y bienestar

Una vacuna personalizada contra el melanoma supera una prueba clave en fase III: claves del esperanzador avance médico

Un ensayo clínico de fase III encontró que una terapia diseñada a partir de las mutaciones del tumor de cada paciente mejora el tiempo sin recaída y sin metástasis en personas con melanoma de alto riesgo. CAMBIO consultó con expertos sobre los alcances de esta tecnología, que abre una nueva esperanza en la lucha contra el cáncer.

Por: Nataly Ríos

Una terapia experimental de ARN mensajero diseñada a partir de las características genéticas del tumor de cada paciente mostró resultados positivos para prevenir la reaparición del melanoma después de la cirugía. La estrategia, desarrollada por los laboratorios Moderna y Merck, combina intismeran autogene —también conocido como V940 o mRNA-4157— con pembrolizumab, una inmunoterapia utilizada en el tratamiento de distintos tipos de cáncer.

El resultado proviene del ensayo clínico fase III INTerpath-001, que incluyó a 1.137 pacientes con melanoma cutáneo de alto riesgo, en estadios IIB a IV, cuyo tumor había sido completamente retirado mediante cirugía. En un análisis intermedio previamente establecido, la combinación de intismeran y pembrolizumab logró una mejora estadísticamente significativa en la supervivencia libre de recurrencia y en la supervivencia libre de metástasis a distancia, frente a pembrolizumab solo.

El anuncio es relevante porque se trata del primer resultado positivo en fase III para una estrategia de terapia individualizada de neoantígenos basada en ARN mensajero. Sin embargo, todavía no se conocen los datos completos del estudio ni los resultados definitivos de supervivencia global.

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La terapia personalizada de ARN mensajero busca entrenar al sistema inmunitario para reconocer características específicas de las células del melanoma de cada paciente. Crédito: Magnific.

¿Qué es el melanoma?

Según Mayo Clinic, el melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos. Los melanocitos son células que producen el pigmento que da color a la piel y el pigmento se conoce como melanina.

El doctor Diego Gómez Abreo, director clínico del Instituto de Cáncer del Hospital Internacional de Colombia, explicó a CAMBIO que aunque la mayoría surge en la piel, también puede aparecer en mucosas, tracto uveal y leptomeninges, ya que los melanocitos se distribuyen en esos sitios. Además, es el tumor cutáneo de mayor mortalidad pese a representar una minoría de los cánceres de piel.

Se caracteriza por su capacidad de diseminación linfática y hematógena temprana, un comportamiento biológico marcado por una alta carga mutacional (frecuentemente asociada a radiación UV) y alteraciones en vías clave como BRAF, NRAS, NF1 y KIT (genes).

Asimismo, el melanoma se origina en los melanocitos, células que producen melanina y que tienen una capacidad natural de migración. Cuando se transforman en células malignas pueden adquirir una elevada capacidad de invasión y diseminación.

La doctora Claudia Angarita, docente de la Escuela de Medicina de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, le dijo a CAMBIO que una cirugía puede retirar todo el tumor que los médicos pueden identificar, pero no permite determinar con absoluta certeza si quedaron células tumorales microscópicas.

“Estas células pueden permanecer en el organismo en cantidades tan pequeñas que no son detectables mediante los estudios convencionales y, con el tiempo, pueden volver a proliferar y generar una recaída o una metástasis”, explicó.

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El melanoma puede reaparecer incluso después de que el tumor visible ha sido retirado mediante cirugía, debido a la posible permanencia de células cancerosas microscópicas. Crédito: Magnific.

No es una vacuna tradicional

Aunque en algunos contextos se habla de esta estrategia como una vacuna contra el cáncer, su funcionamiento es diferente al de las vacunas utilizadas para prevenir enfermedades infecciosas. En este caso, la terapia busca entrenar al sistema inmunitario para que reconozca características específicas de las células cancerosas.

El proceso comienza con el análisis del tumor. Una vez que el melanoma ha sido retirado quirúrgicamente del paciente, se estudia su información genética para identificar las mutaciones que lo caracterizan. A partir de ese análisis se desarrolla una terapia individualizada de ARN mensajero. La terapia puede incorporar hasta 34 neoantígenos seleccionados de acuerdo con las características particulares del tumor de cada paciente.

Los neoantígenos son características que aparecen como consecuencia de las mutaciones de las células tumorales y que pueden ser reconocidas por el sistema inmunitario. La idea es utilizar el ARN mensajero para proporcionar al organismo las instrucciones necesarias para presentar esas características y estimular una respuesta de las células T contra las células que las contienen, es decir, el tratamiento intenta enseñarle al sistema inmunitario qué buscar en el cáncer de una persona específica.

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Las vacunas contra el cáncer, aunque pueda parecer contraintuitivo, no se utilizan para prevenir la enfermedad, sino para tratar pacientes que ya presentan tumores clínicamente establecidos. Se conocen como vacunas terapéuticas. Foto: Magnific

¿Qué encontraron los investigadores?

El ensayo INTerpath-001 fue diseñado para comparar la combinación de intismeran + pembrolizumab con pembrolizumab + placebo. Se trata de un estudio fase 3, aleatorizado y doble ciego, con pacientes que tenían melanoma completamente resecado y un alto riesgo de recurrencia. En el análisis intermedio, la combinación alcanzó su objetivo principal: mejorar la supervivencia libre de recurrencia.

También logró mejorar la supervivencia libre de metástasis a distancia, un resultado particularmente relevante en melanoma debido a la capacidad de este cáncer para propagarse a otros órganos. Cuando se aplica la vacuna, el cuerpo la usa como una especie de instructivo para producir, por un tiempo, pequeñas piezas iguales a las de ese tumor. El sistema de defensas del cuerpo las detecta como algo extraño y aprende a reconocerlas, y a partir de ahí queda "alerta" y entrenado para atacar cualquier célula de cáncer que tenga esas mismas señas, incluso si quedó algún resto invisible después de la cirugía.

Esta vacuna no se aplica sola, sino junto con Keytruda (medicamento de inmuneterapia), para cumplir otra función: algunos tumores logran "apagar" a las defensas del cuerpo para que no los ataquen, y este medicamento bloquea ese mecanismo de apagado, permitiendo que el sistema inmune —incluidas las defensas recién entrenadas por la vacuna— trabaje con más fuerza. La apuesta de los investigadores era que sumar ambas cosas, una vacuna que le señala al cuerpo un blanco preciso y un medicamento que le quita las trabas para atacarlo, funcionara mejor que usar Keytruda solo.

Se estima que en 2022 se diagnosticaron más de 330.000 casos nuevos de melanoma en el mundo, y solo en Estados Unidos se calculan cerca de 112.000 diagnósticos y más de 8.500 muertes por esta enfermedad durante 2026. El doctor Gómez señaló en que gran parte de esa mortalidad tiene que ver con lo silenciosa que es la enfermedad en sus primeras etapas: suelen ser lesiones pequeñas, poco o nada sintomáticas, que solo duelen o cambian de forma visible cuando ya avanzaron. 

Por eso el experto recomienda consultar al dermatólogo ante cualquier lunar o lesión nueva, o ante cambios en una ya conocida, y recuerda que no todos los melanomas son oscuros ni aparecen en zonas expuestas al sol: en Suramérica y parte de Asia es frecuente el melanoma acral, que se presenta en palmas y plantas y suele ser más difícil de detectar a tiempo.

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La combinación de intismeran autogene con pembrolizumab mostró resultados positivos en un ensayo clínico fase III realizado en pacientes con melanoma de alto riesgo. Crédito: Archivo.

De igual forma, la doctora Angarita aseveró que: "uno de los errores más frecuentes es pensar que melanoma significa necesariamente un lunar negro, grande o muy llamativo. Esto no siempre es así. Existen melanomas amelanóticos, que pueden ser rosados o rojizos". Y añadió una recomendación práctica: "una herramienta sencilla es la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, colores diferentes, diámetro y, especialmente, evolución. Para mí, esta última es fundamental: una lesión que cambia merece atención, aunque inicialmente parezca pequeña".

Por otro lado, la investigadora principal del ensayo internacional, la doctora Georgina Long, del Melanoma Institute Australia y la Universidad de Sídney, describió el resultado como un momento decisivo para el tratamiento adyuvante del melanoma, así como el presidente de Merck Research Laboratories, Dean Y. Li, subrayó que actuar antes en el curso de la enfermedad refuerza la apuesta por una oncología cada vez más personalizada. Además, el director ejecutivo de Moderna, Stéphane Bancel, señaló que durante años la idea de una terapia de ARNm diseñada para el cáncer de cada paciente fue apenas una aspiración, y que estos hallazgos empiezan a convertirla en realidad clínica.

Con estos resultados, ambas compañías se preparan para presentarlos ante la comunidad médica internacional y avanzar en el diálogo regulatorio para que, eventualmente, esta combinación llegue a los pacientes. El ensayo sigue en marcha para evaluar otros objetivos, entre ellos la supervivencia global y la calidad de vida de los participantes. 

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Para los especialistas, uno de los principales desafíos de esta terapia será garantizar que un tratamiento fabricado de manera individual pueda llegar oportunamente a los pacientes Crédito: Canva.

¿Por qué puede volver el melanoma después de una cirugía?

Para entender la importancia de esta investigación hay que comenzar por un problema que continúa siendo uno de los grandes desafíos del melanoma: retirar todo el tumor visible no necesariamente significa que no queden células cancerosas en el organismo.

La doctora Angarita, explicó que una cirugía puede retirar todo el tumor que los médicos pueden identificar, pero no permite determinar con absoluta certeza si quedaron células tumorales microscópicas: "Retirar el tumor es fundamental, pero el cuidado del paciente con melanoma continúa después del quirófano. El seguimiento, la vigilancia de factores de riesgo, la educación del paciente y la coordinación con dermatología y oncología son parte fundamental del proceso".

También afirmó que ninguna terapia garantiza que todos los pacientes estén protegidos frente a una recaída. El melanoma es biológicamente heterogéneo y cada tumor tiene características moleculares diferentes. Por eso el gran reto de la oncología actual es conseguir que el tratamiento sea cada vez más preciso y que el sistema inmunológico pueda reconocer de manera más específica las células tumorales.

Por otro lado, el doctor Gómez señaló que "es algo innovador, es de las cosas más alentadoras que aparecen en este cierre del 2026 en la lucha contra el cáncer". Sin embargo, fue enfático en que se deben esperar que se concluya el estudio: "falta que los datos maduren, falta que aparezcan datos de sobrevida global, en este momento tenemos datos de sobrevida libre de progresión".

La doctora Angarita coincidió con el especialista, pero  afirmó que aunque "estamos frente a una noticia extraordinariamente esperanzadora, no significa todavía certeza". Y añade una advertencia que considera esencial: "no podemos decir todavía que esta tecnología sea 'la cura contra el cáncer. En algunos pacientes puede existir una enfermedad microscópica residual que todavía no podemos detectar. El sistema inmunológico puede reconocer y eliminar algunas de esas células, pero los tumores también desarrollan mecanismos para evadir la respuesta inmunitaria. Precisamente allí es donde han tenido un papel muy importante las inmunoterapias como pembrolizumab".

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El melanoma puede reaparecer incluso después de que el tumor visible ha sido retirado mediante cirugía, debido a la posible permanencia de células cancerosas microscópicas. Crédito: Magnific.

El desafío que viene después: que la innovación sea accesible

El doctor Gómez también planteó un reto adicional para países como Colombia y el resto de Latinoamérica: al tratarse de un medicamento fabricado a la medida de cada paciente, el proceso de analizar el tumor y producir cada dosis puede tardar hasta seis semanas, lo que complica su aplicación en la práctica clínica real. 

"El proceso de secuenciar el tumor, de fabricar cada dosis, como lo vimos en el estudio, podría tardar hasta seis semanas. Entonces en una gestión clínica, en una práctica clínica, en la vida real, pues es algo que tenemos que aprender a manejar". Y pone el foco en la región: "los países de Sudamérica, en general Latinoamérica, tenemos a veces muchos problemas de acceso con las terapias innovadoras (...) esta terapia probablemente incluye una logística que es bastante compleja, porque no solamente es aplicar un medicamento, sino es prácticamente hacer un medicamento a la medida del paciente".

Con respecto a las semanas necesarias para fabricar la terapia personalizada, la doctora Angarita también explicó que podría representar uno de los grandes retos de llevar la medicina de precisión del laboratorio a la práctica clínica. "El paciente no debe entender ese periodo como un tiempo en el que simplemente “no se hace nada”. El tratamiento adyuvante se planifica dentro de un protocolo especializado y la fabricación de la terapia debe coordinarse con el equipo tratante".

Por ahora, la terapia representa un paso importante hacia una oncología cada vez más personalizada, en la que el tratamiento puede construirse a partir de las características particulares de cada tumor. Sin embargo, el camino entre un resultado positivo en un ensayo clínico y un tratamiento disponible para los pacientes todavía es largo. la expectativa está puesta en que esta innovación no solo demuestre que puede funcionar, sino que también pueda convertirse, con el tiempo, en una alternativa real para los pacientes que la necesiten.

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Aunque los resultados del ensayo son prometedores, los datos completos de fase III todavía están pendientes y será necesario conocer, entre otros aspectos, el impacto sobre la supervivencia global. Crédito: Magnific.
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