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Nariz
Imagen: Meta IA
Ciencia

¿Vacunas sin agujas ni jeringas?: la nariz como alternativa

Comienzan a desarrollarse métodos para vacunar que no requieren de agujas ni jeringas. Un estudio realizado en el Instituto de Inmunología de La Jolla (California), parece abrir una nueva ventana.

Por: María Fernanda Gutiérrez

Hasta hace muy poco tiempo se consideraba que la vacunación era asunto de jeringas y agujas y que debía aplicarse de forma intradérmica, subcutánea o intramuscular, buscando con esto una respuesta donde las células del sistema inmune circularan por todo el organismo y evitaran la infección por el patógeno que queríamos evitar que nos enfermara. Recientemente, científicos del Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI) han descubierto que la vacuna contra la influenza, conocida como FluMist y que se aplica de manera nasal, puede desencadenar una respuesta inmunitaria directamente en el tejido nasal de los adultos.

“Comprender cómo funciona FluMist abre la puerta a entender otras plataformas de vacunas de próxima generación”, dice la doctora Hannah Stacey, becaria posdoctoral del LJI y primera autora del estudio. Por ahora se sabe que esta vacuna entrena a las células inmunitarias en los conductos nasales superiores para reconocer y combatir la infección, y que la respuesta permanece en las vías respiratorias superiores y no puede detectarse en otras partes del cuerpo. Desafortunadamente, aún se está estudiando si la respuesta es lo suficientemente fuerte como para ofrecer una protección duradera contra la gripe.

Para entender estos procesos, el equipo del LJI realizó un estudio donde recolectaron y analizaron muestras de hisopos nasales de 25 voluntarios adultos antes y después de recibir FluMist, y en ellas se analizó la población de células inmunitarias que defienden nuestras vías respiratorias superiores. Entre los hallazgos se encontraron células B de memoria residentes en tejido, las cuales podrían incluso recordar infecciones pasadas y permanecer en guardia. El motivo por el cual Stacey y sus colegas se centraron en las células B residentes en tejido es porque estas producen anticuerpos para combatir los virus.

El equipo descubrió que los participantes del estudio tuvieron un aumento drástico de células B combatientes de la influenza en sus vías respiratorias superiores tras la vacunación con FluMist. Lo mejor de todo es que esta respuesta inmunitaria fue duradera: Stacey pudo detectar las células incluso seis meses después de la vacunación.

Estas células B protectoras permanecieron en las vías respiratorias superiores y no circularon por el torrente sanguíneo. "Esto realmente resalta que, si solo se mira en la sangre tras una vacunación intranasal o mucosa, probablemente se esté perdiendo una inmunología muy interesante", afirma Stacey.

El equipo también recolectó hisopos nasales de 25 voluntarios antes y después de recibir una vacuna intramuscular tradicional (inyección). En este grupo, el panorama fue completamente distinto: con la inyección intramuscular, los participantes no desarrollaron una respuesta de células B protectoras en sus vías respiratorias superiores. En su lugar, mostraron una respuesta «sistémica» (un aumento de anticuerpos en el torrente sanguíneo), mientras que con FluMist se generó una respuesta única directamente en el lugar de entrada del virus.

Estos hallazgos podrían acelerar realmente el desarrollo futuro de vacunas sin agujas.

Fuente:

Your nose is a battlefield
La Jolla Institute for Immunology

María Fernanda Gutiérrez
Viróloga, divulgadora científica.
Directora general de INNCISO SAS
Innovación, Ciencia y Sociedad
maria.fernanda.gutierrez@innciso.org

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