
Si usted evita conversaciones porque pueden resultar aburridas, la ciencia dice que lo piense de nuevo
La conexión social es clave para la salud física y mental. Las relaciones sólidas están vinculadas a un mayor bienestar y a un menor riesgo de soledad; sin embargo, si evitamos conversar porque prevemos aburrimiento, perdemos oportunidades sencillas de conectar con los demás.
Un estudio publicado en el Journal of Personality and Social Psychology muestra que las personas subestiman lo placenteras que son realmente las conversaciones cotidianas. Elizabeth Trinh, estudiante de doctorado en la Universidad de Michigan y autora principal de la investigación, explica que esa charla trivial que a menudo intentamos evitar por creer que será aburrida podría ser, en realidad, más amena de lo que pensamos y, además, muy beneficiosa.
“Tendemos a asumir que si un tema suena aburrido, la conversación también lo será”, señala Trinh. A través de nueve experimentos en los que participaron 1.800 personas, los investigadores descubrieron que los participantes subestimaron sistemáticamente el interés y el disfrute que les proporcionarían las charlas sobre temas aparentemente “tediosos”.
Para llevar a cabo el estudio se pidió a los voluntarios que predijeran cuánto disfrutarían hablando de asuntos específicos que ellos mismos consideraban aburridos. Los temas fueron de lo más variados: desde las guerras mundiales y libros de no ficción hasta el mercado de valores, los gatos o las dietas veganas. En algunos casos se les invitó a proponer sus propios ejemplos de temas monótonos. Entre las respuestas aparecían matemáticas, cebollas y Pokemon.
Posteriormente, los participantes mantuvieron conversaciones reales con desconocidos o amigos, ya fuera en persona o en línea, y reportaron su nivel de disfrute. El patrón fue claro: la gente esperaba que las charlas fueran bastante aburridas, pero después informó haberlas disfrutado mucho más de lo previsto. Este efecto se mantuvo incluso cuando ambas partes coincidían en que el tema de fondo carecía de interés.
Según Trinh, la razón por la cual nos equivocamos es que nos enfocamos demasiado en el tema en sí. Antes de que comience una charla, el contenido es lo más fácil de juzgar; sin embargo, una vez que la gente empieza a hablar, la dinámica de la interacción se vuelve lo más importante. “Lo que realmente impulsa el disfrute es el compromiso”, explicó la autora. “Sentirse escuchado, responderse mutuamente y descubrir detalles inesperados sobre la vida de alguien puede hacer que incluso el tema más mundano cobre significado”.
“Si dejamos de hablar con un compañero de trabajo ante la cafetera, con un vecino en el ascensor o con un extraño en un evento, podríamos estar perdiendo pequeños momentos de conexión”, concluyó Trinh. “Incluso una breve charla sobre la vida cotidiana puede ser más gratificante de lo que esperamos”.
Fuente:
Think that conversation will be boring? Science says think again
American Psychological Association
María Fernanda Gutiérrez
Viróloga, divulgadora científica.
Directora general de INNCISO SAS
Innovación, Ciencia y Sociedad
maria.fernanda.gutierrez@innciso.org
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