
“Dejamos una política científica más democrática, territorial y orientada a resolver los grandes desafíos nacionales”: Yesenia Olaya Requene, ministra de Ciencia
En conversación con CAMBIO, la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Ángela Yesenia Olaya, hizo un balance de su gestión al frente de la cartera y explicó cuáles considera que son los principales legados que deja el Gobierno para el desarrollo científico del país.
Por: Valentina Giannini
Cuando Ángela Yesenia Olaya Requene asumió el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en abril de 2023, la cartera aún se encontraba en un proceso de consolidación institucional. Tres años después, y a pocos días del cierre del Gobierno de Gustavo Petro, la ministra hace un balance de una gestión marcada por la descentralización de la inversión en ciencia, la formulación de una agenda nacional de investigación basada en cinco misiones, el fortalecimiento de programas de formación de alto nivel y la recuperación de capacidades para producir medicamentos desde el sector público.
Durante su administración, el Ministerio reporta una inversión cercana a 1,3 billones de pesos, con énfasis en universidades, territorios históricamente excluidos, municipios PDET y ZOMAC (Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado en Colombia), así como en programas dirigidos a jóvenes investigadores, mujeres y proyectos relacionados con inteligencia artificial, bioeconomía, transición energética y soberanía sanitaria. Para Olaya, el principal cambio fue haber orientado la política científica hacia la solución de problemas concretos del país y no únicamente hacia el desarrollo disciplinar de la investigación.
En conversación con CAMBIO, reflexiona sobre los retos que deberá asumir el próximo Gobierno y explica cuáles considera que son las políticas y programas que deberían mantenerse para dar continuidad al desarrollo científico del país.

CAMBIO: Durante estos cuatro años se impulsaron cambios en diferentes frentes de la ciencia, la tecnología y la innovación. Si tuviera que resumir el principal legado que deja esta administración, ¿cuál sería y por qué?
Ángela Yesenia Olaya: El principal legado es haber consolidado la institucionalidad del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, que apenas transitaba en su segundo año como cartera ministerial. Por esta razón, en estos cuatro años fortalecimos esa institucionalidad y demostramos que la ciencia podía convertirse en un eje estratégico para el desarrollo del país.
Dejamos una inversión cercana a los 1.3 billones de pesos, de los cuales el 73 por ciento fue ejecutado por las universidades colombianas, consolidándolas como el principal aliado del Estado para producir conocimiento en materia de inteligencia artificial, ciencias, tecnologías cuánticas, bioeconomía, transición energética, ciencia para la paz y para profundizar en nuestra política de formación de alto nivel, es decir, los programas de maestría y doctorado.
El gran legado es que nosotros dejamos una política científica más democrática, territorial y orientada a resolver los grandes desafíos nacionales, porque anteriormente el Ministerio de Ciencia, o lo que era Colciencias, concentraba toda la inversión en cinco grandes ciudades y en una élite del país, y no existían mecanismos que incentivaran la participación de las regiones y los territorios en nuestros programas y convocatorias.
CAMBIO: Uno de los ejes de esta administración fue orientar la política científica alrededor de cinco misiones nacionales. ¿Qué cambia cuando la ciencia deja de financiarse únicamente por disciplinas y comienza a responder a retos concretos del país?
A.Y.O.: En principio, es importante mencionar que encontramos un ministerio donde no existía una agenda científica nacional. La Misión de Sabios lo que hace es dar unas orientaciones hacia dónde se debería dirigir el desarrollo científico del país, pero no existía una agenda que organizara esas orientaciones en campos de conocimiento estratégicos para la Colombia de hoy.
Por eso, uno de los principales cambios es que la ciencia deja de responder a intereses disciplinares y comienza a resolver problemas del país. Construimos, mediante un ejercicio democrático con la comunidad científica, una agenda organizada en cinco misiones de investigación, inspirada en el enfoque de políticas orientadas por misiones de Mariana Mazzucato.
Esto permitió articular investigadores, universidades, empresas y territorios alrededor de desafíos como la transición energética, la soberanía sanitaria, la bioeconomía, la seguridad alimentaria y la construcción de paz, vinculando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial. Eso nos permitió orientar la política de ciencia, tecnología e innovación, tomar decisiones con base en las transformaciones que requiere nuestro país y organizar la inversión presupuestaria en las prioridades nacionales.
CAMBIO: El Ministerio destaca que amplió la inversión en regiones y priorizó municipios PDET, territorios ZOMAC y comunidades históricamente excluidas. ¿Cómo lograron llevar la ciencia y la innovación a estos territorios y qué cambios concretos deja ese trabajo para las comunidades?
A.Y.O.: Durante nuestra administración, la inversión en ciencia dejó de concentrarse en unos pocos centros urbanos y llegó a territorios históricamente excluidos. Priorizamos municipios PDET, ZOMAC, comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas, llegando a 219 municipios en todo el país mediante el fortalecimiento de las capacidades locales en materia de infraestructura científica y formación de investigadores.
Hoy esos territorios cuentan con laboratorios de robótica e inteligencia artificial, proyectos de investigación para la soberanía alimentaria, las ciencias básicas y la bioeconomía. Cuentan con una política y una participación activa de jóvenes en temas relacionados con las becas de maestría y doctorado, y dejamos capacidades instaladas que seguirán generando desarrollo mucho después de que termine este Gobierno.
Nosotros logramos impactar a más de 81.000 personas de los municipios PDET y territorios ZOMAC, destacando la participación de 24.158 mujeres investigadoras, 1.075 víctimas del conflicto armado y un impacto en más de 7.000 personas pertenecientes a pueblos y comunidades étnicas, que participaron en la estructuración y ejecución de proyectos de ciencia en los diferentes territorios.

CAMBIO: El Ministerio destaca como uno de sus principales logros la recuperación de capacidades para producir medicamentos en Colombia. ¿Qué cambio considera que representa este avance para el sistema científico y de salud del país?
A.Y.O.: Efectivamente. Después de 30 años, Colombia vuelve a producir medicamentos esenciales y vacunas desde el sector público. Esta era una capacidad que se había perdido desde 1991, debido a diferentes crisis económicas y a la falta de interés de los anteriores gobiernos en que Colombia contara con una soberanía sanitaria.
Esto llevó a que diseñáramos una inversión y una articulación estatal mediante la financiación de proyectos a través del Fondo de Investigación en Salud, articulado por el Ministerio de Ciencia, el Ministerio de Salud y la Universidad de Antioquia, con una inversión superior a los 316.000 millones.
¿Qué estamos haciendo en materia de soberanía sanitaria? Produciendo medicamentos como el benznidazol, la cloroquina para atender la malaria y el praziquantel, que es un antiparasitario. Estos medicamentos ya cuentan con registros sanitarios del Invima. Es decir, fue en nuestro Gobierno y en la gestión del Ministerio de Ciencia donde se tomó una decisión estratégica para que Colombia volviera a desarrollar capacidades industriales y científicas en materia de producción de medicamentos para el país.
CAMBIO: Durante este Gobierno también se fortalecieron programas de formación para maestrías, doctorados, jóvenes investigadores y mujeres en la ciencia. ¿Qué retos siguen pendientes para que ese talento encuentre oportunidades de investigación dentro del país?
A.Y.O.: Uno de los mayores logros fue dejar de entender la formación de alto nivel como un privilegio. Con nuestro programa Becas para el Cambio descentralizamos el acceso a maestrías y doctorados mediante el CONPES 4182, donde dejamos garantizada una inversión de más de 368.000 millones, mediante vigencias futuras, que permiten llevar formación de alto nivel, maestrías y doctorados, a todos los territorios de Colombia, impactando a los jóvenes, las juventudes populares, los jóvenes indígenas, afrodescendientes y las mujeres del país.
Esto nos llevó a transitar de un modelo de endeudamiento o crédito-beca, que representaba Colfuturo, a un esquema donde el Estado garantiza el cubrimiento total de la matrícula y el sostenimiento de nuestros becarios. ¿Qué es lo que les solicitamos a los becarios? Terminar en tiempo y forma sus estudios y poner ese conocimiento al servicio de la nación.
Es un cambio fundamental que deja de ver la ciencia como un privilegio para reconocerla como un derecho de todos los colombianos. Nosotros recibimos unas postulaciones en nuestra convocatoria Becas para el Cambio, alrededor de 25.000 colombianos. Es decir, hoy en día los colombianos sienten la garantía del derecho para acceder a un programa de maestría, doctorado nacional o doctorado internacional. Esto anteriormente no pasaba porque había una concentración en los estratos cuatro, cinco y seis.
Por otra parte, fue el Ministerio de Ciencia, durante nuestra administración, el que formuló la primera política nacional de mujeres en ciencia, fortalecida con programas como Orquídeas, para cerrar brechas de género en el sistema científico. Una inversión de más de 119.000 millones que, a la fecha, ha beneficiado a más de 1.000 doctoras y jóvenes investigadoras, realizando estancias de investigación posdoctoral y poniendo el conocimiento que ellas generan al servicio de las transformaciones territoriales.
¿Cuál es el reto que viene ahora? Garantizar la continuidad de esas apuestas, aumentar la inversión en investigación y generar más oportunidades para que ese talento pueda desarrollar su carrera científica en Colombia. Pero nosotros ya dejamos las bases: un programa Becas para el Cambio con recursos, con un CONPES y con vigencias futuras aseguradas; y un programa de mujeres investigadoras con recursos focalizados y muy buenas bases para que pueda tener continuidad en el Gobierno entrante.

CAMBIO: Uno de los desafíos históricos del país ha sido conectar la investigación con el sector productivo y con las necesidades de la sociedad. ¿Qué avances deja esta administración en esa articulación y en qué resultados concretos pueden verse?
A.Y.O.: Nosotros fortalecimos las alianzas entre las universidades, el Estado y el sector privado y productivo del país. Esto se hizo mediante nuestras convocatorias para la ejecución de proyectos de ciencia en diferentes campos del conocimiento y áreas fundamentales para la transformación territorial.
Nuestro programa de estancias posdoctorales tuvo una inversión de más de 300.000 millones, y las estancias se convirtieron en un vehículo que permite la movilidad social de nuestros doctores y doctoras en diferentes sectores productivos, centros de investigación, empresas privadas y universidades.
Es decir, ya dejamos una política fuertemente sustentada, con financiamiento identificado para continuar generando movilidad a partir de la inserción posdoctoral de nuestros doctores en los diferentes sistemas productivos de Colombia. Sin embargo, seguimos haciendo una invitación abierta al sector privado y a las diferentes instituciones del Estado para que garanticen la inserción de doctores en campos del conocimiento que son estratégicos, como la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías, la ciencia computacional, las artes y las humanidades.
De esta manera, garantizar una mayor articulación y un diálogo permanente en el desarrollo científico del país desde los diversos actores que componen el Sistema Nacional de Ciencia.
CAMBIO: La ciencia requiere continuidad y financiación de largo plazo. ¿Qué políticas, programas o capacidades institucionales deberían mantenerse para que los avances alcanzados no dependan del Gobierno de turno?
A.Y.O.: Nosotros dejamos unas políticas de investigación e innovación orientadas por misiones, con una agenda de largo plazo para que el país, entre 2024 y 2033, logre grandes transformaciones científicas en materia de bioeconomía, generación de energías renovables para acelerar la descarbonización de la economía, ciencia para la paz, que vincule a las comunidades en la construcción de proyectos de apropiación social del conocimiento, y tecnologías que permitan una transformación productiva del campo colombiano.
Consideramos que estas políticas por misiones deben continuar, independientemente de la forma de gobernanza que tendrá lugar en el siguiente periodo presidencial de nuestro país. Pero también es importante que el nuevo Gobierno garantice la continuidad de nuestro programa Becas para el Cambio y que la política de democratización del acceso a las maestrías y los doctorados sea una constante en el siguiente Gobierno.
Que no volvamos a recurrir a los programas de crédito-beca y endeudamiento, que terminan privilegiando a unos pocos, sino que se permita el acceso mediante becas respaldadas al 100 por ciento por el Estado, donde los jóvenes de los estratos uno, dos y tres, las mujeres, las poblaciones étnicas, pero también los jóvenes de los estratos cuatro, cinco y seis, puedan competir en igualdad de condiciones por los cupos que ofrece el Estado.
Vamos a dejar un banco de elegibles de más de 9.000 colombianos que cumplen con los requisitos para acceder a una maestría o un doctorado. Dejamos vigencias futuras proyectadas para dar cumplimiento a este mandato del pueblo y esperamos que el nuevo Gobierno pueda garantizar la continuidad del programa.
Otro tema importante es la política de género. El programa Orquídeas: Mujeres en la Ciencia debe continuar. Hemos dejado una proyección para que, durante el siguiente Gobierno, se financie la inserción posdoctoral de más de 2.000 doctoras a nivel nacional, garantizando la diversidad territorial, la diversidad de campos del conocimiento y de estrategias metodológicas para el desarrollo de proyectos de investigación.
No puede haber un retroceso que elimine este programa porque, efectivamente, eso representaría una gran barrera para seguir avanzando hacia el cierre de las brechas de género.
Y no puedo olvidar la inteligencia artificial. El Ministerio de Ciencia lideró el CONPES de Inteligencia Artificial, articulado con la academia, el sector privado y las universidades. Dejamos convocatorias que fomentan la generación de conocimiento en algoritmos para el desarrollo de la inteligencia artificial, pero también una hoja de ruta para que el país avance en la construcción de infraestructura, los llamados centros de datos (data centers), que garanticen la soberanía nacional de los datos y permitan convertir a Colombia en un gran epicentro latinoamericano para el desarrollo de la inteligencia artificial.
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