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Este es el 'Plan Marshall' de De la Espriella para reconstruir Chocó: ¿cuáles son las medidas?
Las palabras del presidente Abelardo de la Espriella sobre al reconstrucción del Chocó en la cumbre de empresarios | Crédito: Presidencia de la República
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Este es el 'Plan Marshall' de De la Espriella para reconstruir Chocó: ¿cuáles son las medidas?

El presidente viajó a Quibdó con una veintena de los empresarios más adinerados del país para presentar la hoja de ruta con la que su gobierno quiere reconstruir el departamento golpeado por el terremoto del 10 de agosto. Hay plata, vías, un gerente chocoano y, otra vez, la idea de un corredor que conecte los dos océanos.

Por: Alejandro Aristizábal

Quibdó recibió este 7 de septiembre a una comitiva que no suele visitarle, como lo mencionó la gobernadora de ese departamento, Nubia Carolina Córdoba: “Por primera vez el gran capital de Colombia vino al Chocó y lo vio no solo desde el altruismo, sino desde la posibilidad de inversión”. El presidente Abelardo de la Espriella llegó a la capital chocoana acompañado de un grupo de los hombres más ricos de Colombia, entre ellos Jaime y Gabriel Gilinski, Alejandro Santo Domingo, Luis Carlos Sarmiento, Juan Carlos Mora, Fuad Char, César Caicedo, Christian Daes, David Vélez y Miguel Cortés Kotal, además de delegados de la Organización Ardila Lülle.

El propósito de la cumbre, que llamaron Cumbre Empresarial para Transformar el Chocó y Reconstruir el País, según lo planteó el propio mandatario, era cerrar con el sector privado lo que venía anunciando desde hacía semanas, un plan de reconstrucción para un territorio que el terremoto dejó en ruinas y que, según su diagnóstico, arrastra un abandono hace décadas. En resumen, la promesa incluye un gerente presidencial dedicado al departamento, un billón de pesos para vías y para el aeropuerto de Bahía Solano, el malecón de Quibdó, cinco mil millones de pesos en capital semilla para emprendedores, un régimen especial minero y tributario, y la reactivación del estudio para un canal o ferrocarril que conecte al Pacífico chocoano con el mar Caribe.

"Ayudemos al Chocó a ponerse en pie", dijo el presidente al abrir su intervención, antes de insistir en que la urgencia no nace solo del terremoto. Para De la Espriella, el desastre natural puso en evidencia un problema más viejo y más de fondo, el de un departamento que durante generaciones ha dependido casi exclusivamente de las transferencias del Estado sin que nadie haya construido allí un aparato productivo propio. "Nadie se ha puesto manos a la obra para hacer el Chocó un departamento próspero", sostuvo, y fue más allá al afirmar que el Chocó "no nació para ser pobre", una frase que buscó fijar el tono político del anuncio, más cercano a una promesa de transformación estructural que a a las medidas que hasta el momento se han anunciado.

La promesa de reconstrucción ya la ha venido haciendo desde que sucedió el terremoto el 10 de agosto. Cuando visitó el departamento el 14 de ese mismo mes, esbozó el plan que quería llevar a cabo para la reconstrucción mientras observaba las estructuras educativas colapsadas en Quibdó. Hizo alusión en ese momento, y ahora también al programa con el que Estados Unidos financió la reconstrucción de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, el Plan Marshall. Si bien en su momento fue solo una mención, hasta este lunes siete de agosto fue que empezó a hacerse realidad.

El mandatario citó como referencia el modelo de desarrollo regional aplicado en el valle del río Tennessee, en Estados Unidos, donde a partir de los años treinta el gobierno federal impulsó infraestructura energética y productiva para sacar de la pobreza a una región históricamente rezagada. Pero se cuidó de aclarar que no se trataba de trasplantar una fórmula extranjera. "No estoy poniendo aquí la posibilidad de replicar modelos extranjeros, Chocó es Chocó y tiene su propia geografía y su cultura, tiene sus propias necesidades", explicó. La meta que fijó el gobierno, dicho en sus términos, es que el departamento deje de depender de los giros que le llegan desde Bogotá y empiece a generar su propia riqueza, con empresas instaladas, empleo formal y producción que se pueda exportar.

Un gerente chocoano y el mismo libreto que ya se probó en Bogotá

Entre los anuncios centrales de la jornada se contó la creación de una gerencia especial para el Chocó, a cargo de José Leonidas Tobón, viceministro de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura. Tobón es oriundo de Juradó y creció en Bahía Solano, dos municipios del litoral pacífico chocoano. Llegó a ese cargo con más de dos décadas de trabajo en el sector rural colombiano, un recorrido que incluye su paso por el Fondo Colombia en Paz y por la Unidad de Implementación del Acuerdo de Paz. Operará desde el llamado Fondo Milagro y su tarea, según lo describió el gobierno, será hacerle seguimiento directo a los proyectos insignia del plan

La figura de tener un delegado no es nueva. Semanas antes, el presidente había recurrido a un esquema parecido para destrabar la agenda pendiente en Bogotá, donde nombró a la exconcejala liberal Clara Lucía Sandoval como gerente especial de la Nación para la capital. Su función allí, según lo planteó el propio Ejecutivo, no es reemplazar ni competir con la Alcaldía, sino servir de puente entre el gobierno nacional y el distrito para destrabar proyectos de seguridad, movilidad y financiación de obras que llevaban años sin resolverse.

El canal que Petro no logró construir vuelve a la agenda

Uno de los anuncios que más expectativa generó fue el de retomar los estudios para evaluar la construcción de un canal interoceánico, o alternativamente un corredor ferroviario, que conecte un puerto de aguas profundas en el litoral Pacífico del Chocó con el mar Caribe, a la altura del Urabá antioqueño. La idea no es nueva, pues Gustavo Petro la había instalado en el debate público desde su campaña presidencial y la retomó con fuerza en julio de 2024, cuando presentó la propuesta de un tren elevado de cerca de 200 kilómetros entre Cupica, en el Chocó, y Turbo, en Antioquia, pensado como una alternativa de carga que compitiera con el Canal de Panamá.

Petro defendió entonces la opción del ferrocarril frente a la de un canal que implicara desviar agua de mar hacia el río Atrato. Con ese matiz técnico buscó diferenciar su proyecto de versiones anteriores, más invasivas ambientalmente, y anunció que sometería la decisión a una consulta popular entre los habitantes del Chocó antes de avanzar.

El proyecto, sin embargo, nunca pasó de la fase de estudios preliminares. Especialistas en infraestructura de transporte advirtieron en su momento sobre las dificultades financieras, topográficas y ambientales de la obra, y plantearon que, sin inversionistas internacionales interesados, el gobierno haría mejor en concentrarse en modernizar la red férrea angosta ya existente en el país en lugar de embarcarse en un megaproyecto sin financiación clara.

Petro ya salió a comentar la propuesta. No mencionó, por ningún motivo, que sea una mala idea; por el contrario, se limitó a incentivar que se siga con ella. “El tren moderno es fundamental, pero debe ser abierto al mundo y sin subordinación alguna a un país en particular”, dijo.

Vías, malecón, capital semilla y una lista larga de compromisos con el sector privado

El resto de los anuncios se concentró en un paquete de infraestructura vial y aeroportuaria por un billón de pesos, financiado en partes iguales entre obras por impuestos y aportes directos de los empresarios presentes en la cumbre. La lista incluye la conexión de Quibdó con la región del San Juan, la vía entre San José del Palmar y El Cairo hacia el norte del Valle, el mejoramiento del tramo Istmina-Puerto Meluk, los últimos seis kilómetros pendientes de la vía Ánimas-Urabá y la pavimentación de un tramo de casi once kilómetros entre Tutunendo y Quibdó, además de obras en el aeropuerto de Bahía Solano para fortalecer la conectividad aérea del departamento.

En materia urbana, el anuncio más celebrado fue la construcción del malecón gastronómico de Quibdó, sobre la ribera del río Atrato, una obra pensada para recuperar el frente de agua de la ciudad y convertirlo en un polo de turismo y comercio. La gobernadora Nubia Córdoba confirmó que su financiación ya está garantizada gracias al compromiso del empresariado. A eso se sumó el anuncio de cinco mil millones de pesos en capital semilla, canalizados a través del programa Impulsa con aportes de Bancolombia, Colombina y Tecnoglass, que según explicó el gobierno beneficiarán a mil emprendedores afectados por el terremoto con cinco millones de pesos cada uno, un programa que arrancaría la semana siguiente.

El paquete de medidas también tocó el sector minero, con la promesa de un régimen especial que ofrezca mayor seguridad jurídica a los inversionistas y avance en la formalización de los mineros artesanales de la región, y el energético, con obras de modernización de la red de transmisión eléctrica de mediano plazo y soluciones inmediatas como energía solar para comunidades del Pacífico y plantas diésel para hospitales mientras esas obras se ejecutan. El gobierno también anunció que esta semana comenzarán los análisis fiscales para diseñar un régimen tributario especial que atraiga inversión privada al departamento, en la misma línea de estabilidad jurídica que ya se ha usado en otras zonas del país golpeadas por la violencia o el abandono estatal.

Así como muchos de los compromisos los debe asumir el Estado, los privados también se unieron a una larga lista de tareas por realizar. El Grupo Nutresa y Nubank anunciaron cien becas para jóvenes chocoanos, cincuenta cada uno. Olímpica, Nutresa y Colombina se comprometieron a comprar directamente a productores del departamento. Nubank anunció una estrategia de bancarización dirigida a emprendedores, pequeños comerciantes y comunidades con baja cobertura financiera. Y la Central Mayorista de Antioquia se comprometió a comprarles a los productores chocoanos su producción de viche, la bebida artesanal insignia de la región.

Como cierre de la estrategia turística, Nuquí y Bahía Solano fueron declarados "Pueblos Milagro Turísticos", un proyecto que desarrollarán conjuntamente la Fundación Santo Domingo, el Ministerio de Comercio y Fontur, apostando por el ecoturismo como motor económico de dos municipios que hasta ahora han vivido más del aislamiento que de la conectividad.

Frente al tema, Miguel Gómez, el ministro de Hacienda, aseguró que la reconstrucción se demoraría, por lo menos, diez años. No obstante, afirmó que el Gobierno Nacional tiene los recursos para reconstruir las zonas afectadas por el territorio y el apoyo a los damnificados.

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