
El papel que cumple la nutrición en el manejo de enfermedades de alto costo como el cáncer, el VIH y la diabetes
Aunque suele quedar en un segundo plano, la nutrición puede ser determinante para la respuesta al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes con enfermedades de alto costo. Expertos coincidieron en que el país aún tiene importantes desafíos para garantizar una atención integral.
Por: Nataly Ríos
Las enfermedades de alto costo representan uno de los mayores desafíos para el sistema de salud colombiano. Patologías como el cáncer, la enfermedad renal crónica, la diabetes, las enfermedades huérfanas y otras condiciones complejas requieren tratamientos prolongados, atención especializada y un seguimiento permanente que permita mejorar la calidad de vida de los pacientes. Sin embargo, especialistas advierten que uno de los aspectos que más influye en la evolución de estas personas continúa siendo uno de los menos priorizados: la nutrición.
Expertos entrevistados por CAMBIO señalan que la malnutrición puede aumentar el riesgo de desarrollar complicaciones, disminuir la respuesta a los tratamientos médicos e incrementar los tiempos de recuperación. Por ello, insisten en que la valoración nutricional debe realizarse desde las primeras etapas del diagnóstico y mantenerse durante todo el proceso de atención.
Asimismo, el tratamiento de estas enfermedades no puede limitarse a la entrega de medicamentos o la realización de procedimientos médicos. También requiere una atención nutricional oportuna, individualizada y permanente que permita prevenir complicaciones, mejorar la respuesta terapéutica y favorecer la recuperación de los pacientes.

La nutrición debe ser parte del tratamiento
La doctora Laura Aya, vocera de la Alianza Alimentación con Propósito y de la Asociación Colombiana de Nutrición Clínica (ACNC), explicó que uno de los principales retos del sistema es que la valoración nutricional aún no se realiza de forma temprana ni continua, pese a que la evidencia demuestra que influye directamente en los resultados clínicos.
"La nutrición debe incorporarse desde el diagnóstico y mantenerse durante todo el tratamiento. No puede ser una intervención tardía, cuando el paciente ya presenta complicaciones o un estado avanzado de desnutrición", advirtió la especialista.
La doctora Aya insistió en la necesidad de que todas las instituciones de salud implementen procesos de tamizaje nutricional desde el ingreso de los pacientes y fortalezcan el trabajo interdisciplinario entre médicos, nutricionistas, enfermeros y demás profesionales.
"Debemos tamizar a los pacientes independientemente de su enfermedad, trabajar en equipos interdisciplinarios, individualizar las metas de cada paciente, garantizar el acceso y hacer un seguimiento continuo", señaló la experta.

La especialista aseguró que la desnutrición suele pasar inadvertida en pacientes con enfermedades de alto costo y, cuando no se detecta oportunamente, puede aumentar las complicaciones, prolongar las hospitalizaciones e incluso afectar la efectividad de los tratamientos.
Asimismo, recordó que no existen "dietas milagro" para enfermedades como el cáncer y que cada paciente requiere un manejo nutricional diferente, adaptado a su condición clínica, su tratamiento y sus necesidades particulares.
Las barreras también afectan la nutrición de los pacientes
Desde la experiencia de quienes viven estas enfermedades, Néstor Álvarez, presidente de la Asociación de Pacientes de Alto Costo, aseguró que uno de los mayores problemas continúa siendo el acceso oportuno a los soportes nutricionales formulados por los especialistas.
Según explicó, muchos pacientes enfrentan retrasos en la entrega de fórmulas nutricionales, alimentos con propósito médico y otros suplementos que hacen parte del tratamiento, situación que termina afectando su recuperación y aumentando las cargas económicas para las familias.

Álvarez señaló que la atención nutricional no puede seguir considerándose un beneficio complementario dentro del sistema de salud, sino un derecho que debe garantizarse con la misma oportunidad que los medicamentos o los procedimientos médicos.
Además, hizo un llamado para que las políticas públicas fortalezcan el acompañamiento a pacientes y cuidadores, quienes muchas veces enfrentan solos el manejo de enfermedades complejas sin la orientación suficiente sobre alimentación y estado nutricional.
Un trabajo conjunto para mejorar la atención
Por su parte, Nicolás García, gerente de Proyectos de la Fundación Retorno Vital, destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre el sistema de salud, las organizaciones de pacientes y los profesionales encargados de la atención.
A su juicio, el manejo integral debe incluir educación permanente para pacientes y cuidadores, seguimiento nutricional y estrategias que permitan reducir las barreras de acceso a los tratamientos.
García también insistió en que la atención de las enfermedades de alto costo debe centrarse en las personas y no únicamente en la enfermedad, razón por la cual el componente nutricional debe convertirse en un eje transversal de los modelos de atención.

Una apuesta por un modelo de atención integral
De igual forma, los especialistas reiteraron que la nutrición no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que puede reducir complicaciones, evitar hospitalizaciones prolongadas y hacer más eficiente el uso de los recursos del sistema de salud.
Además, coincidieron en que fortalecer la atención nutricional requiere un compromiso conjunto entre el Gobierno, las EPS, las IPS, los profesionales de la salud y las organizaciones de pacientes, con el fin de garantizar que las personas reciban una valoración oportuna, seguimiento permanente y acceso efectivo a los alimentos médicos y fórmulas especializadas cuando sean prescritos.
Finalmente, señalaron que el país enfrenta una oportunidad para replantear la manera en que se atienden las enfermedades de alto costo. Aseguraron que reconocer la nutrición como un componente esencial del tratamiento no solo mejora la evolución clínica y la calidad de vida de los pacientes, sino que representa una inversión que puede generar mejores resultados en salud y contribuir a la sostenibilidad del sistema.

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