
La científica colombiana que desafía el mito de la Epoc: la enfermedad que también afecta a mujeres que nunca fumaron
María Artunduaga ganó uno de los premios más importantes del mundo para mujeres emprendedoras por una tecnología que busca detectar de forma temprana una enfermedad que golpea silenciosamente a miles de mujeres expuestas durante años al humo de leña. La investigadora habló con CAMBIO.
Por: Lina Cuitiva
Durante décadas, miles de campesinas cocinaron toda su vida con leña sin imaginar que ese humo podía enfermarlas gravemente. En muchos casos, ni siquiera se fumaron un cigarrillo, pero desarrollaron enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc), una patología que la medicina sigue asociando principalmente al tabaco y que, en la mayoría de los casos, se diagnostica demasiado tarde. Una científica colombiana decidió cambiar esa historia.
Se trata de la médica e investigadora colombiana María Artunduaga, que desarrolló una tecnología única con Inteligencia Artificial capaz de detectar alertas de aparición de EPOC de forma temprana, incluso en lugares donde no es fácil acceder a servicios de neumólogos o laboratorios especializados.

Su trabajo, y el de su empresa, Samay —fundada en Silicon Valley—, fue reconocido por la Fundación Bayer, que la eligió como una de las 15 ganadoras del Premio a Mujeres Emprendedoras entre más de 1.100 postulaciones provenientes de Asia, África y América Latina. Es una de las cinco seleccionadas de la región y la única colombiana con un proyecto enfocado en enfermedades respiratorias.
Para Artunduaga, el reconocimiento internacional es un espaldarazo a su proyecto que comenzó hace más de una década, luego de perder a su abuela Sylvia por una crisis respiratoria que nunca fue detectada a tiempo.

Una enfermedad que la medicina sigue encontrando demasiado tarde
"Los pacientes respiratorios están fregados": doctora María Artunduaga.
Después de ejercer como médica y comenzar una residencia en cirugía plástica, decidió replantearse una pregunta que terminaría convirtiéndose en el origen de Samay, la empresa de tecnología médica que fundó años después: ¿por qué una enfermedad tan frecuente seguía diagnosticándose cuando ya era demasiado tarde?
Mientras cursaba una maestría entre la Universidad de California en Berkeley, entrevistó a cerca de 250 personas entre pacientes, familiares, médicos, investigadores y administradores hospitalarios. Todos coincidían en un mismo problema: los pacientes respiratorios prácticamente "adivinaban" cómo iba su enfermedad.
"Los pacientes respiratorios están fregados. La forma como manejan su enfermedad es adivinando. Dependiendo de cómo se sienten reportan síntomas, y dependiendo de eso el médico les cree o no", explica Artunduaga en diálogo con CAMBIO.
La consecuencia es conocida. La EPOC suele detectarse cuando el daño pulmonar ya es irreversible.
En Colombia, la enfermedad afecta a más del 12 por ciento de los mayores de 40 años y es la tercera causa de muerte del país. Sin embargo, cerca de nueve de cada diez personas que la padecen no han sido diagnosticadas.
El sesgo que deja por fuera a las mujeres
El cigarrillo es uno de los principales factores de riesgo, según los expertos, pero no explica todos los casos. Datos identificados por Samay indican que uno de cada cuatro casos de EPOC en Colombia se explica por la exposición al humo de leña, una realidad que afecta especialmente a mujeres rurales que durante años cocinaron en fogones sin ventilación.

"Muchas de ellas nunca fumaron un cigarrillo y aun así se enfermaron", dice la médica e investigadora, mientras recuerda a su abuela como parte de esa estadística.
Artunduaga considera que no todas las barreras son médicas necesariamente. Algunas empiezan desde la forma en que se interpretan ―o se minimizan― los síntomas.
"Las mujeres generalmente se sacrifican mucho por la familia. No consultan. No gastan tiempo en ellas mismas. Con tal de cuidar al nieto, al hijo o al marido, se quedan en la casa. Ponen su salud de última".
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A eso se suma que los síntomas respiratorios suelen ser interpretados de manera diferente dependiendo de quién los manifieste.
"Hay estudios que muestran que el médico muchas veces cree que la mujer se está quejando demasiado. Como los síntomas son subjetivos, existe un sesgo que hace que no siempre se les crea", afirma.
Escuchar el pulmón de otra manera
La empresa de la colombiana desarrolló Sylvee, un dispositivo portátil impulsado por Inteligencia Artificial que utiliza resonancia acústica activa para analizar el funcionamiento de los pulmones.
En la práctica, el aparato se adhiere a la piel encima de las costillas para monitorear los pulmones y que así sea posible detectar problemas antes de que se conviertan en una crisis. De esa forma el paciente puede actuar a tiempo, con su médico, en lugar de terminar en una sala de urgencias o en el hospital.

A diferencia de otras compañías que adaptan sensores existentes, Artunduaga asegura que el equipo desarrolló una tecnología completamente nueva.
"Nosotros no estamos utilizando una tecnología que ya existe. Estamos creando la tecnología desde cero. Por eso tenemos 22 patentes en 17 jurisdicciones", explicó.
El objetivo es que un trabajador de salud pueda realizar una evaluación respiratoria en pocos minutos, sin necesidad de laboratorios complejos o especialistas, una diferencia que podría resultar determinante en municipios rurales donde hoy acceder a una espirometría implica recorrer largas distancias.
Hasta ahora, la tecnología ha sido validada en cerca de 500 pacientes y la empresa espera iniciar su proceso regulatorio con el Invima para lanzarla en Colombia a comienzos de 2028.
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Para Artunduaga, el mayor desafío no es construir una tecnología sofisticada, sino lograr que llegue a quienes históricamente han quedado por fuera del sistema de salud.

"Estamos tratando de resolver un problema que afecta a todo el mundo, pero en Latinoamérica me toca especialmente el corazón pensar en las mujeres que nunca fumaron y aun así desarrollaron la enfermedad", dice.
Su meta es que, para 2030, al menos un millón de personas hayan sido diagnosticadas, monitoreadas o tratadas con ayuda de la plataforma.
Después de todo, la historia que dio origen a Samay comenzó con una mujer que nunca fumó, pero que respiró durante años el humo de otros. Una historia que, como la de miles de colombianas, rara vez aparecía cuando se hablaba de EPOC.
Mucho más que la EPOC
Actualmente Samay desarrolla algoritmos de Inteligencia Artificial para farmacéuticas y fabricantes de dispositivos médicos, un modelo que le ha permitido financiar parte de la investigación mientras completa el desarrollo clínico de su dispositivo.
En los próximos años, la empresa espera expandir y adaptar la tecnología que desarrollaron al diagnóstico y seguimiento de asma, fibrosis pulmonar, fibrosis quística, tuberculosis y enfermedades respiratorias pediátricas.
El premio internacional llega en un momento decisivo para Samay. Además del reconocimiento internacional, Artunduaga recibirá 25.000 euros, acceso a un programa de aceleración de seis meses, mentorías y acceso a una red global de innovación.
La médica asegura que ese impulso servirá para invertir en nuevos aparatos seguir validando la tecnología, fortalecer el desarrollo de sus algoritmos y acelerar su llegada a más comunidades de América Latina, con el objetivo de que el diagnóstico temprano de enfermedades respiratorias deje de depender del lugar donde una persona vive.
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