
Colombia aprueba ley para proteger e incluir a personas con autismo y otras condiciones del neurodesarrollo
Colombia cuenta con una ley para fortalecer la atención y la inclusión de personas con trastorno del espectro autista (TEA) y otras condiciones del neurodesarrollo, como el TDAH y los trastornos del aprendizaje. Busca tener medidas en salud, educación y empleo, además de reconocer el papel de las familias y cuidadores.
Por: Nataly Ríos
Desde agosto de 2026, Colombia cuenta con una nueva ley para avanzar en la protección y la inclusión de las personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y otras condiciones del neurodesarrollo, entre ellas el TDAH, los trastornos del aprendizaje y el síndrome de Rett.
Se trata de la Ley 2628 de 2026, una iniciativa impulsada por congresistas de distintas fuerzas políticas y que contó con asesoría científica de la Universidad de La Sabana. La norma busca superar la dispersión de medidas existentes y establecer una política pública nacional que permita fortalecer la detección temprana, el diagnóstico oportuno y el acceso a servicios para esta población.
La ley contempla acciones que involucran diferentes sectores del Estado, con medidas relacionadas con la atención en salud, la inclusión educativa, el acceso al empleo y la participación social. También incorpora a las familias y cuidadores como actores fundamentales dentro de los procesos de acompañamiento.

Una política pública para la atención de personas con Trastorno del Espectro Autista
Uno de los principales cambios establecidos por la Ley 2628 es la creación de una Política Pública de Atención, Acompañamiento y Protección de las personas con TEA (Trastorno del Espectro Autista). El Ministerio de Salud y Protección Social tendrá un plazo máximo de un año, contado desde la promulgación de la ley, para desarrollar esta política. En el proceso deberán participar familias, cuidadores, organizaciones sociales, ligas con incidencia en el TEA y representantes de la academia.
La política deberá definir estrategias, programas y acciones para atender las necesidades de esta población y tendrá entre sus lineamientos el reconocimiento de las personas como sujetos de derechos, la promoción de prácticas de cuidado respetuoso y el acceso a servicios y espacios relacionados con la salud, educación, trabajo, recreación, deporte y cultura.
Martha Rocío González, decana de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, destacó el alcance de la nueva norma: “La aprobación de esta ley representa un avance histórico para Colombia. Por primera vez, el país contará con un marco legal nacional que reconoce las necesidades específicas de las personas con autismo y otras condiciones del neurodesarrollo, y orienta la acción del Estado hacia una atención integral basada en derechos”.

Salud, educación y empleo, entre los sectores contemplados
La Ley 2628 también plantea medidas específicas para facilitar la atención de las personas con condiciones del neurodesarrollo en diferentes ámbitos. En salud, establece la actualización del protocolo clínico para el diagnóstico, tratamiento y atención integral de niños, niñas y adolescentes con TEA. También contempla la atención por equipos interdisciplinarios, el acceso de las familias y cuidadores a información clara y suficiente y la elaboración de una guía de atención integral para las diferentes etapas de la vida.
Además, se deberá establecer una ruta de atención médica clara y pública, con el propósito de facilitar el acceso a los servicios de salud. En su construcción deberán participar pacientes, familias y organizaciones de la sociedad civil. En educación, la norma establece una ruta para fortalecer las condiciones de atención educativa y contempla programas de capacitación y sensibilización dirigidos a docentes.
En cuanto al empleo, el Ministerio del Trabajo, en articulación con el Sena, deberá promover una oferta específica para facilitar el acceso de esta población al mercado laboral, tanto en el sector público como en el privado. También se plantean estrategias para incentivar su contratación y permanencia.

La ley también incluye al TDAH y otras condiciones
La norma no se limita al autismo. También contempla otras condiciones del neurodesarrollo, entre ellas el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), los trastornos del aprendizaje y el síndrome de Rett. Leidy Evelyn Díaz Posada, directora de la Maestría en Psicología de la Salud y la Discapacidad de la Universidad de La Sabana, explicó que la inclusión de estas poblaciones permite avanzar en la garantía de sus derechos.
La experta señaló que el TEA debe reconocerse como una condición del neurodesarrollo, y no como una discapacidad psicosocial o intelectual en sí misma. Aunque algunas personas pueden presentar de manera simultánea otros perfiles o discapacidades, estos no son inherentes al autismo.
En el caso del TDAH, Díaz destacó que no existía una protección específica en una ley nacional, por lo que la nueva norma abre la posibilidad de desarrollar acciones dirigidas a su desarrollo integral, bienestar y participación en diferentes entornos: “La ley nunca es un fin, pero sí constituye un punto de partida para el reconocimiento de las poblaciones y el avance hacia el cumplimiento efectivo de sus derechos”, afirmó la académica.

Un Comité Nacional hará seguimiento a la implementación
La Ley 2628 también contempla la creación de un Comité Nacional de Inclusión, encargado de evaluar el cumplimiento de sus disposiciones y proponer medidas, políticas y programas para mejorar las condiciones de vida de las personas con condiciones del neurodesarrollo y de sus redes de apoyo.
El comité deberá articularse con el Sistema Nacional de Discapacidad y presentar un informe anual sobre los avances en la implementación de la ley. Uno de los aspectos que contempla la norma es el reconocimiento del papel de los cuidadores y las familias, mediante medidas de apoyo, promoción de su cuidado y acciones encaminadas a fortalecer su participación en los procesos de acompañamiento.
La nueva legislación plantea que las decisiones relacionadas con esta población deben construirse teniendo en cuenta las distintas experiencias y necesidades de las personas con condiciones del neurodesarrollo, sus familias y cuidadores. Por eso, además de las entidades estatales, la ley contempla la participación de organizaciones sociales y de la academia. También establece campañas nacionales de sensibilización y acciones para fortalecer las organizaciones de cuidadores.

La asesoría técnica y científica durante la formulación del proyecto estuvo liderada por Leidy Evelyn Díaz Posada, profesora y directora de la Maestría en Psicología de la Salud y la Discapacidad de la Universidad de La Sabana y del macroproyecto de proyección social AIDUA, junto con Daniela Moncayo Ramírez, investigadora, estudiante de la maestría y coordinadora general de AIDUA.
Con esta nueva ley, el reto pasa ahora a la implementación de las medidas previstas y a la construcción de la política pública que deberá definir las acciones concretas para garantizar la atención, protección e inclusión de estas poblaciones.
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