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Salud y bienestar
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Inyecciones en los ojos: el avance que está cambiando el tratamiento de enfermedades que amenazan la visión

Aunque pueden generar temor, las inyecciones intravítreas se han convertido en uno de los tratamientos más innovadores para frenar enfermedades que causan pérdida de visión, reducir la carga de los pacientes y devolverles independencia en su vida diaria. ¿Qué se sabe hasta ahora de este tipo de intervención?

Por: Nataly Ríos

Según la Organización Mundial de la Salud, cerca de 1.000 millones de personas en el mundo viven con pérdida de visión mientras que alrededor de 12 millones padecen patologías como la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) y la retinopatía diabética. Frente a este panorama, la innovación médica se enfoca en crear tratamientos más efectivos y en reducir la carga física y emocional que estos implican para pacientes y cuidadores.

En Colombia, la situación representa un reto significativo. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indica que en el país existen aproximadamente 236.076 personas con ceguera y existe un alto nivel de desconocimiento sobre estas enfermedades; el 77 por ciento de la población no ha escuchado sobre la retinopatía diabética y el 54 por ciento desconoce la DMRE, dos de las principales causas de pérdida visual irreversible cuando no se detectan a tiempo.

Detrás de estas cifras hay historias que reflejan el impacto humano de estas condiciones. Una de ellas es la de Sofía Ospina Llanos, una joven diagnosticada con retinitis pigmentaria desde los ocho años, quien ha tenido que adaptarse a la pérdida progresiva de su visión. Su experiencia evidencia los desafíos cotidianos que enfrentan quienes viven con este tipo de enfermedades. “Veo la vida con el corazón, la vida me enseñó que no necesito ojos para poder ver, con mis otros sentidos me puedo defender en el mundo”, señala Sofía.

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Crédito: Freepik.

La carga de la enfermedad y su impacto

Más allá del ámbito médico, estas patologías también generan consecuencias sociales y económicas. Las personas con discapacidad visual suelen requerir apoyo constante, lo que en muchos casos implica que familiares o cuidadores deban dejar sus actividades laborales, generando un impacto indirecto en la economía del hogar.

A esto se suma el alto costo de los tratamientos. Según diversos estudios, en promedio la atención anual de un paciente con degeneración macular puede superar los 30 millones de pesos, mientras que en casos de edema macular diabético ronda los 22 millones. Además, la adherencia a los tratamientos suele verse afectada por la frecuencia de las consultas y el temor a procedimientos como las inyecciones intraoculares.

Luis Alexander Moscoso, subsecretario de Salud y Aseguramiento, advierte que la situación de la salud visual en el país es crítica especialmente por las barreras en el sistema. “El 50 por ciento de las quejas en salud en Colombia son por acceso a oftalmología”, afirmó el funcionario.

Además, señaló que conseguir una cita puede tardar entre tres y seis meses, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos clave.De igual forma, Moscoso fue enfático en que el problema no es solo de cobertura, sino de organización: “Tenemos un modelo de atención ineficiente e inadecuado”.

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Crédito: Freepik.

A esto se suma la concentración de servicios en ciertos puntos de la ciudad, especialmente en la parte norte de Bogotá, lo que obliga a los pacientes a recorrer largas distancias. “Muchos pacientes abandonan el tratamiento porque no pueden sostener esos traslados”, explica el especialista.

Sin embargo, los avances tecnológicos están comenzando a transformar esta realidad. Nuevas terapias permiten dar más tiempo en los tratamientos hasta seis meses en la mayoría de los casos, lo que reduce la carga para los pacientes, mejora su calidad de vida y optimiza la capacidad del sistema de salud. Expertos señalan que este tipo de innovación marca un cambio en el modelo de atención, al hacerlo más sostenible y centrado en el bienestar integral de los pacientes.

La campaña ‘Ver la vida’, impulsada por Bayer, destaca a la visión como un elemento clave del bienestar y la calidad de vida. La iniciativa también hace un llamado a fortalecer la educación en salud visual, facilitar el acceso a diagnósticos tempranos y aprovechar los avances disponibles en los tratamientos.

El desafío ahora no solo está en la innovación científica, sino en lograr que la población esté informada y acceda a tiempo a los servicios de salud. En un país donde el desconocimiento sigue siendo una barrera, la prevención y la información podrían marcar la diferencia entre conservar o perder la visión.

Las innovaciones de tratamientos como las inyecciones oculares

Durante años, recibir un diagnóstico de enfermedad macular implicaba para muchos pacientes una pérdida progresiva de la visión sin opciones claras de recuperación. Sin embargo, este panorama ha cambiado de manera significativa con la llegada de las terapias intravítreas. Estas consisten en la aplicación directa de medicamentos dentro del ojo y que, en su primer año, puede requerir entre siete y ocho inyecciones.

La oftalmóloga Juliana Muñoz, medical advisor de Oftalmología de Bayer, explicó que estos tratamientos, en su mayoría biológicos, se aplican en el vítreo —el gel que llena el interior del ojo— y desde allí actúan directamente sobre la retina. Su función es bloquear las moléculas responsables del desarrollo de la enfermedad, lo que permite frenar su avance e incluso mejorar la visión del paciente.

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“Recuperan independencia para actividades cotidianas y eso tiene un impacto importante en su salud mental. Un paciente con baja visión tiene mayor riesgo de depresión, por lo que mejorar su capacidad visual también mejora su estado de ánimo”, afirmó la doctora.

Hoy, el escenario es distinto. Aunque la idea de una inyección en el ojo puede generar temor, el procedimiento es rápido, seguro y se realiza en condiciones estériles. El paciente permanece despierto, se le coloca un dispositivo para mantener el ojo abierto y, tras fijar la mirada en un punto específico, se aplica el medicamento en cuestión de segundos. La cantidad inyectada es mínima, entre 0,05 y 0,1 mililitros.

“Lo que hacen estos medicamentos es inhibir o secuestrar moléculas que están encargadas de producir la enfermedad. Al hacerlo, permiten que la patología mejore y que el paciente recupere y mantenga su visión”, señala la especialista.

El impacto de estas terapias es especialmente relevante en enfermedades que afectan la mácula, la zona central de la retina encargada de funciones esenciales como leer, reconocer rostros o conducir. Cuando esta área se deteriora, la visión se vuelve borrosa o distorsionada, limitando la autonomía de quienes la padecen.

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Crédito: Freepik.

Antes de estos avances, las alternativas eran limitadas. Tratamientos como el láser permitían controlar ciertos aspectos de la enfermedad, pero no lograban recuperar la visión perdida. Hoy, aunque la idea de recibir una inyección en el ojo puede generar temor, se trata de un procedimiento rápido, seguro y realizado bajo condiciones estériles, que toma apenas unos segundos y utiliza dosis mínimas del medicamento.

Los beneficios van más allá del aspecto clínico. Aunque la mejoría no es inmediata, suele evidenciarse tras las primeras aplicaciones, generalmente administradas de forma mensual durante los primeros meses. Con el tiempo, los pacientes recuperan independencia en sus actividades diarias, lo que también impacta de manera positiva en su bienestar emocional.

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El esquema de tratamiento también ha evolucionado. Inicialmente, las inyecciones debían aplicarse cada mes, pero con el desarrollo de nuevas moléculas se logró reducir la frecuencia. Actualmente, las terapias más recientes permiten disminuir aún más esta carga, con cerca de cinco inyecciones en el primer año y hasta dos en el segundo.

Colombia, además, ha tenido un papel relevante en la adopción de estas tecnologías, siendo uno de los primeros países en aprobar e implementar estos tratamientos, lo que marcó un avance importante en el manejo de enfermedades oculares.

Pese a estos avances, especialistas insisten en la importancia de la prevención y el control de factores de riesgo, ya que muchas de estas enfermedades pueden detectarse a tiempo y evitar complicaciones mayores.

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