12 Agosto 2022

Aida Merlano: el chicharrón de las relaciones entre Petro y Maduro

El exsenador barranquillero Armando Benedetti fue designado por el presidente Petro para ser el embajador de Colombia en Venezuela.

Crédito: Yamith Mariño

Entre los primeros puntos de la agenda de reanudación de relaciones entre Colombia y Venezuela, el nuevo embajador en Caracas, Armando Benedetti, tendrá que sortear el de la situación jurídica de la exsenadora barranquillera Aida Merlano, cuya extradición pondría a temblar a los clanes de la Costa, de los que él mismo hace parte.

“Hay gente que me califica de prófuga. No soy prófuga. Estoy presa en este país y a la espera de que el presidente Duque le solicite mi extradición formalmente a Nicolás Maduro, presidente legítimo de Venezuela. Pero él no lo ha hecho”.

Con esas palabras, la exsenadora barranquillera Aida Merlano se refirió a su situación jurídica durante una entrevista con CAMBIO celebrada a principios de año. Tras su detención en enero de 2020, el gobierno de Iván Duque anunció que solicitaría su extradición. Eso sí, al líder opositor Juan Guaidó, a quien Colombia, como otros muchos países, reconocía como presidente de Venezuela. Nicolás Maduro calificó este acto como una "verdadera ridiculez".

Desde el vecino país, Merlano ha entregado varias declaraciones en las que ha salpicado a importantes clanes políticos de la costa, como las familias Char y Gerlein. Sin embargo, sus revelaciones han sido casi a cuentagotas. Merlano ha prometido revelar todo el entramado de corrupción de su departamento si la justicia colombiana le otorga un principio de oportunidad.

Ahora que Colombia y Venezuela han tendido puentes y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas se vislumbra en el horizonte, el futuro judicial de Aida Merlano puede ser clave para los dos gobiernos. El embajador designado por Colombia en Caracas, Armando Benedetti, tendrá en el caso de la senadora una de sus primeras ‘papas calientes’, pues una eventual extradición de Merlano a Colombia podría causar un ‘terremoto’ en la clase política del país.

Aida Merlano era considerada la niña consentida de los clanes Gerlein y Char. Llegó a ser congresista en una maniobra de trapecismo político pocas veces vista. Aunque resultó electa, fue acusada de fraude electoral y no llegó nunca a asumir el cargo. El Consejo Nacional Electoral la acusó de pagar más de US$1,7 millones para comprar votos en la costa del Caribe y, finalmente, la Corte Suprema de Justicia la condenó a 15 años de prisión. 

Después de estar tres meses prófuga, Merlano fue capturada por agentes de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía venezolana y la detuvieron en Maracaibo. Desde entonces, los clanes políticos de la costa no respiran tranquilos, pues la excongresista no solo tiene información sobre el aparato de corrupción electoral en el Atlántico sino que dice tener “pruebas irrefutables” de la participación en estos delitos de Alejandro 'Alex' Char, su hermano Arturo, expresidente del Congreso, y de Fuad Char, el patriarca del clan. Como si fuera poco, la exsenadora asegura que fue amante tanto de Alex Char como de Julio Gerlein. 

El problema es que si bien Colombia y Venezuela tienen un acuerdo de extradición vigente, para el momento de la captura de Merlano por parte de las autoridades venezolanas ambos países no tenían relaciones diplomáticas. El entonces presidente Iván Duque sugirió en varias declaraciones que Nicolás Maduro buscaba usar a Merlano como un “chantaje” para que su gobierno lo reconociera.


"Colombia cerró completamente los cauces de comunicación con las autoridades venezolanas y, si hubiera pedido la extradición de Merlano, habría reconocido implícitamente a Maduro", asegura Jairo Libreros, analista colombiano sobre temas de seguridad y defensa.

Pero que ambos países no tuvieran relaciones no fue obstáculo para que Merlano entregara detalles de su situación judicial y pusiera de cabeza a algunos políticos colombianos. Varios meses después de su captura en Venezuela, entregó una declaración a la Corte Suprema de Justicia donde dijo que la casa Char y otros clanes políticos de la costa no solo lideraban un entramado de compra de votos, sino que participaron en su fuga de película. 

“Me dijeron que me iban a ayudar, que no querían problemas. Que lo único que buscaban era que yo guardara silencio y me fuera mientras me solucionaban los líos jurídicos en Colombia. Prometieron 20.000 cosas y pensé que cuando me declararan inocente podía volver y no pasaba nada. Eso fue lo que creí. Pero no entendí nunca que lo que realmente querían era sacarme para posteriormente asesinarme”, dijo Merlano. “El plan era matarme en una finca en Valledupar y dejarme enterrada en el Cesar”, denunció en una entrevista concedida a CAMBIO en febrero pasado.

El nombre de Merlano volvió a sonar esta semana cuando la Procuraduría General de la Nación pidió a la Corte Suprema de Justicia tomar cartas en el asunto para lograr la extradición de la excongresista. 

“En concepto rendido ante la Sala Especial de Primera Instancia del alto tribunal, el órgano de control requirió, además, que la Corte inicie los trámites para solicitar su extradición desde Venezuela, toda vez que se ha verificado que se encuentra en ese país y se cumplen los requisitos legales para realizar el requerimiento”, dice el Ministerio Público en un comunicado.

Quien tendrá que gestionar este trámite de extradición no será otro que Armando Benedetti, embajador designado por Petro en Caracas. El exsenador protagonizó durante la campaña electoral un enfrentamiento con la casa Char y, particularmente, con Alejandro, quien entonces era candidato a la presidencia. Justo cuando Merlano entregó su declaración a la Corte Suprema, el exalcalde de Barranquilla decidió ausentarse de los debates y Benedetti afirmó que seguramente Char tenía temor de que le preguntaran por los señalamientos que había hecho la exsenadora en su contra. 

Pero reactivar los procesos de extradición no será tampoco sencillo. Si bien Merlano es la fugitiva colombiana más famosa en manos venezolanos, de acuerdo con Mauricio Jaramillo Jassir, de la Universidad del Rosario, se espera que Maduro pida algo a cambio. Se sabe, por ejemplo, que el gobierno venezolano, a pocos días de la posesión de Petro, pidió en extradición a Julio Borges, líder opositor venezolano acusado por el presidente chavista de haber organizado un atentado en su contra en 2019.